Tribuna / Joan Navarro Tiempos de hoy

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 Nº 1249. 1  de junio de 2018

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  Tribuna / Joan Navarro

La moción que lo cambió todo, otra vez

EUROPA PRESS

La prepotencia del PP y el aislamiento de Ciudadanos han dado una oportunidad al resto de las fuerzas políticas para definir el terreno de juego de las próximas elecciones generales, y Pedro Sánchez parte con ventaja

Fue el 12 de mayo del 2010 cuando, el entonces presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, anunció los ajustes económicos más impopulares de la democracia. Tras un año de infarto, en mayo del 2011 las plazas de España se llenaron de personas con un grito sordo de indignación que, paradojas de la vida, se transformó en la mayor concentración de poder municipal y autonómico en manos de la derecha y meses después, en la segunda mayoría absoluta del Partido Popular, eso sí, con apenas 500.000 votos más que en 2008. Nada hacía pensar en una crisis del sistema de partidos, sino en un nuevo desplazamiento del voto de izquierdas hacia la abstención. El PSOE se desangraba y el PP no necesitó tomar nota de que su mayoría absoluta era un simple espejismo. Los 4,2 millones de votos que el PSOE de Rubalcaba mandó a la abstención en 2011 y la espectacular fuga de votos que cosechó el presidente Mariano Rajoy en sus tres primeros años de mandato, hicieron viable la consolidación electoral de Podemos, primero, y de Ciudadanos, después. Ya nada ha sido igual y no siempre mejor.

En estos años de transición los nuevos partidos han luchado por encontrar su espacio. Podemos no ha dudado en apoyarse en el PP para intentar arrebatar al PSOE la hegemonía de la izquierda, llegando a provocar una repetición electoral de la que salieron perjudicados, pese a la monumental crisis de los socialistas, definitivamente condenados a una segunda posición. Incluso Ciudadanos, siempre subido a la crisis catalana, fue capaz de acorralar al PP, al menos en las encuestas.

De nuevo en mayo, ya de este año, los cuatro partidos respiraron aliviados cuando el PNV votó a favor de los Presupuestos Generales del Estado. Todos ganaban tiempo. Para cada uno, por motivos distintos, las elecciones no eran una prioridad. Pero en apenas unas horas, la sentencia del caso Gürtel los devolvió a la realidad. Pedro Sánchez, con un partido roto, exhausto en Cataluña y agotado su “giro a la izquierda”, fue capaz de cambiar el tablero de juego gracias a un golpe de audacia sólo al alcance de los viejos partidos.

Con la moción de censura el PP descubrió que gobernaba en minoría y sólo gracias a la crisis del PSOE. Sin soluciones para el desafío catalán e inmerso en una guerra abierta con su único apoyo parlamentario, ya no podía asimilar la dura condena de los tribunales a décadas de corrupción generalizada. Podemos, hundido su discurso de superioridad moral se apresuró a ofrecer su apoyo a la moción sin condiciones, agradeciendo que el monumental autogolpe del estaque-piscina y el plebiscito refrendario, pasara momentáneamente a un segundo plano. Y Ciudadanos, tras fantasear con las encuestas, se dio de bruces con los hechos; apenas 32 diputados, la cuarta fuerza política, sin aliados ni dentro ni fuera del Parlamento, irrelevantes ante una moción que censuraba a la vez, al gobierno y a ellos mismos.

Lo excepcional de esta moción no ha sido que pudiera prosperar, sino que no lo fue sobre Mariano Rajoy, ya amortizado por todos los grupos parlamentarios. El único debate ha sido sobre cuándo ir a elecciones y sobre quién las convocaba. En realidad, sobre las condiciones de la última batalla de este ciclo electoral aún provisional. Ciudadanos, obligado a elegir entre el PP y el PSOE, optó por continuar desangrando al primero apoyándole, paradójicamente, para evitar el ascenso del segundo. Pero no se dio cuenta de que en política no hay enemigo pequeño y el PNV, amenazado en sus fueros, sabiendo del apoyo del resto de las fuerzas nacionalistas, optó por mandar al PP y a su socio-adversario, Ciudadanos, a la oposición, condenándolos a competir por los mismos votos, en el mismo espacio electoral.

Con la moción se ha puesto en práctica una vieja máxima de los sistemas parlamentarios; cuida tu electorado, pero no te ganes demasiados enemigos. La prepotencia del PP y el aislamiento de Ciudadanos, han dado una oportunidad al resto de las fuerzas políticas para definir el terreno de juego de las próximas elecciones generales, y Pedro Sánchez parte con ventaja.

 

 

 

Firma:

Sociólogo, socio y vicepresidente de LLORENTE & CUENCA, consultoría de gestión de reputación y comunicación líder en España, donde dirige el área de Asuntos Públicos desde 2010. Ha sido director y portavoz de la Coalición de Creadores e Industrias de Contenidos Audiovisuales y ha ocupado diversos cargos en la Administración Pública española, entre ellos, director de Relaciones Institucionales de la Sociedad Estatal Aguas de las Cuencas Mediterráneas (2006-2008) y director del Gabinete del Ministro de Administraciones Públicas (2004-2006).

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