Tribuna / Bruno Estrada Tiempos de hoy

 
   

 Nº 1253. 29  de junio de 2018

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Tribuna / Bruno Estrada

Se acelera el siglo de China

Una guerra comercial entre EE UU y la UE sólo puede generar una creciente desviación de
comercio que fortalezca los lazos económicos entre China y la Unión Europea

Pocas personas bien informadas dudan que este siglo será, de nuevo, el siglo de China. El Imperio del Centro tuvo una posición preeminente en nuestro planeta durante varios siglos, aunque como China estaba fuera del foco eurocéntrico los europeos no hemos sido conscientes de la magnitud de su peso en la historia del mundo.

Las guerras del Opio que mantuvo el Imperio Británico con el Imperio Chino a mediados del siglo XIX –en la segunda con el apoyo de Francia– ofrecieron al pujante capitalismo europeo una imagen distorsionada de China: la de un enorme imperio en declive fruto de un aislamiento secular que no le había permitido absorber las innovaciones tecnológicas y de organización social que habían sucedido en otras partes del orbe.

No obstante, lo primero que habría que cuestionar es la tradición europea de invadir, esquilmar, esclavizar y someter a otras civilizaciones a las que se consideraba inferiores simplemente porque tenían un menor desarrollo de sus inventos para hacer la guerra, para matar.

Es importante recordar que cuando China gozó de una superioridad tecnológica mucho mayor que la de los países europeos, prácticamente hasta el siglo XVII, a los gobernantes chinos no se les ocurrió dedicarse a recorrer el planeta para expoliar a otros pueblos.

A principios del siglo XV el almirante chino Zheng He realizó siete viajes por el Océano Índico y Oriente Próximo con la Flota del Tesoro con el objeto de proyectar el poder y la riqueza del emperador al resto del mundo, no para conquistarlos. Esta enorme flota, que reunió a más de 300 barcos y 27.000 tripulantes, no se dedicó a invadir otros países, sino a poner en contacto a esos pueblos con China, sin violencia, tan sólo buscando intensificar las relaciones comerciales. Los juncos más grandes de esta flota doblaban el tamaño de los mayores barcos europeos de la época –algunos tenían hasta nueve mástiles–. Incluso algunos autores consideran que algunas de estas embarcaciones pudieron haber doblado el Cabo de Buena Esperanza y haber recorrido las costas occidentales de África.

También conviene recordar que Vasco de Gama, el primer europeo que llegó a la India, en su segundo viaje a Calcuta, ante la poca voluntad de comerciar por parte del rey (zamorín) de Calcuta por la baja calidad de los productos portugueses, optó por aterrorizarlos para impulsar “la libertad de comercio”. Vasco de Gama capturó en el Índico un barco que venía de la Meca y lo quemó en medio del mar con sus cuatrocientos pasajeros a bordo. Parece ser que incluso al arribar a Calcuta decidió crucificar en los mástiles del barco a varios de los rehenes capturados para quebrar la voluntad de los mandatarios hindúes.

Todo este recordatorio histórico tiene como objetivo poner en valor las nuevas relaciones comerciales que pueden desarrollarse entre Europa y China si Trump hace ciertas sus amenazas arancelarias con la Unión Europea. Una guerra comercial entre EE UU y la UE sólo puede generar una creciente desviación de comercio que fortalezca los lazos económicos entre China y la Unión Europea, lo que acelerará la preeminencia China, haciendo cambiar también los parámetros del comercio mundial. La potencia comercial hegemónica siempre tiene una gran capacidad para condicionar, en mayor o menor medida, los patrones de relaciones económicas con el resto de los países.

Podíamos estar frente a uno de los mayores cambios en las relaciones económicas y comerciales de las últimas décadas, similar a lo que significaron los acuerdos de Bretton Woods en 1944 o la decisión de Nixon de que el dólar abandonara el patrón oro en 1971. La Nueva Ruta de la Seda es una realidad cada vez más cercana que España no debería desaprovechar.

 

Firma:

Economista, adjunto a la Secretaria General de CC OO. Es director adjunto del Programa Modular de Relaciones Laborales de la UNED y miembro del Consejo Internacional de Economía de Podemos. Fue miembro fundador de Economistas Frente a la Crisis. Autor de la obra de teatro Escuela Rota y productor de varios cortometrajes y películas con los que la productora Dexiderius ganó dos Goyas. Ha publicado diversos libros e informes económicos como La economía que viene (Ed. Iniciativa Ecosocialista) o ¿Qué hacemos con la competitividad? (Ed. Akal)

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