Vigo rinde homenaje al ‘Nautilus’ Tiempos de hoy

 
   

 Nº 1254. 6  de julio de 2018

- - --

Cultura / Juana Vera

Vigo rinde homenaje al ‘Nautilus’ con una imaginativa exposición

Viaje al centro del imaginario de Julio Verne

Este año se cumplen 150 años de la entrada del Nautilus del capitán Nemo en la ría de Vigo, en la novela Veinte mil leguas de viaje submarino, y 140 años de la primera visita del escritor Julio Verne (Nantes 1828-Amiens, 1905), a esta ciudad. La exposición Julio Verne. Los límites de la imaginación, de la Fundación Telefónica, abierta al público en el Museo de Arte Contemporáneo de Vigo (MARCO), hasta el próximo 16 de septiembre,evoca estos acontecimientos y refleja la curiosidad y el ansia de conocimiento de uno de los escritores más prolíficos, populares e influyentes de la literatura universal. La muestra nos conduce al centro del imaginario verniano y nos invita  a un viaje lleno de sorpresas.


La muestra se exhibe en el MARCO de Vigo hasta septiembre.

Julio Verne. Los límites de la imaginación nos guía por las fronteras entre la ficción y la realidad que en Julio Verne a veces se diluyen, y otras convergen. A partir de treinta de sus obras más representativas  y de los distintos espacios en las que transcurren: la tierra, el aire, el hielo, el agua, el espacio y el tiempo, los comisarios de la exposición, María Santoyo y Miguel A. Delgado, nos conducen hasta el centro del  imaginario verniano. Comenzamos este viaje en la sección titulada Gabinete de Verne, en donde el visitante puede contemplar el espacio, en el que el escritor, con una disciplina férrea y sin apenas moverse de allí, creó sus maravillas. En esta sección el visitante puede contemplar los personajes, los seres fantásticos, los medios de transportes y los ingenios nacidos de las obras del autor de Nantes. También puede disfrutar con la contemplación de la primera edición de Veinte mil leguas de viaje submarino (1860), y con la de las ilustraciones de personajes de Verne, desde Phileas Fogg hasta el Capitán Hatteras. Inventos e ingenios de la época, presentes en las novelas de Julio Verne, entre ellos el telégrafo y la bobina Ruhmkorff, también forman parte de esta sección al igual que la instalación audiovisual que muestra el bestiario del autor.

Territorios vernianos es el título de la segunda parte de la exposición. “Pieza destacada de esta sección es también una instalación audiovisual con seis proyecciones, que reproducen los fenómenos que los protagonistas de Viaje al centro de la Tierra (1864) encontraron en su periplo: la cueva, el teatro de sombras, el volván y el fuego como luz primigenia. Un mapping recrea, además, las rutas geográficas presentes en las principales novelas de Verne”, explican los comisarios de la exposición en el dossier de prensa y añaden: ”Verne estaba al tanto de las grandes expediciones de su época, un período en el que el imperialismo conducía a los hombres a lugares entonces tan lejanos e inexplorados como el interior de Africa”.

En Trotamundos, siguiente espacio de la exhibición, se realiza un homenaje a viajeros, exploradores y a todos los escenarios que descubrió el personaje Phileas Fogg en el libro titulado La vuelta al mundo en ochenta días (1872). Más de treinta fotografías de época, de la Colección Clark & Joan Worswick recrean los lugares recorridos por el protagonista de esta aventura literaria. Gran parte de estas imágenes, tomadas en países exóticos de Oriente Medio y del Lejano Oriente, muestran civilizaciones perdidas. “La figura de trotamundos está también representada en esta sección por Nellie Bly, periodista norteamericana que entre 1889-1890 logró dar la vuelta al mundo en 72 días, batiendo el record del personaje literario Phileas Fogg. Nellie Bly, en su viaje, hizo parada en Amiens y visitó a Julio Verne”, detallan los comisarios de la muestra en el dossier de prensa de la exposición.

El visitante también puede contemplar un traje de buzo del siglo XIX, con su fuelle y escafandra.

 

Mobilis in Mobili. Verne y Vigo, siguiente sección de la muestra, se centra en las dos visitas que el escritor hizo a la ciudad gallega, en la batalla de Rande y en la novela Veinte mil leguas de viaje submarino. En el año 1848, Julio Verne atracó, por primera vez, su yate Saint Michael III en el puerto de Vigo. Diez años antes, en 1838, el escritor había dedicado a Vigo el capítulo más importante de su novela Veinte mil leguas de viaje submarino, capítulo en el que el capitán Nemo rescata los tesoros de los galeones hundidos en la batalla de Rande. Esta batalla tuvo lugar en el año 1702 entre coaliciones anglo-holandesas e hispano-francesas durante la Guerra de Sucesión Española y dio lugar a la leyenda de los galeones hundidos cargados con grandes tesoros. Es en esta búsqueda donde Julio Verne sitúa al capitán Nemo, protagonista de la obra citada, y la entrada del Nautilus en la ría de Vigo. Grabados holandeses de la batalla de Rande, maderas de los galeones de la plata, acciones de las compañías de rescate de los tesoros, moneda inglesa acuñada con metales preciosos del botín inglés o uno de los famososo “bastones de Rande”, comercializados en el siglo XIX, pueden ser contemplados por el visitante en esta sección. Completan la misma maquetas y carteles de los primeros paquebotes comerciales del siglo XIX, imágenes del Great Eastern, el transatlántico más grande de aquel momento, en el que el autor viajó en el año 1867,  de la segunda visita del escritor a Vigo en el año  1884 , y el memorabilia de Isaac Peral, marino español que inventó el primer submarino eléctrico.

“Esta parte de la exposición es la más importante. En ella el visitante también puede contemplar un traje de buzo del siglo XIX, con su fuelle y escafandra, un antiguo timón y maquetas de barcos mercantes de vapor como los que aparecen en las novelas del escritor francés. También hay una primera edición de Veinte mil leguas de viaje submarino. La influencia de Julio Verne en los adelantos técnicos del futuro queda reflejada aquí en la “boya lanzatorpedos”, estrenada por Antonio Sanjurjo Badía en 1898, 30 años después de la publicación de Veinte mil leguas de viaje submarino”, explican los comisarios de la exposición en el dossier de prensa.

Desiertos de hielo, Flotar o volar, Alrededor de la Luna y 2889 son el resto de secciones de la exposición Julio Verne. Los límites de la imaginación. En la primera, el visitante se acerca a personajes históricos que conquistaron los hielos,  hechos que Julio Verne adelantó en sus obras tituladas La esfinge de los hielos (1897) y Las Aventuras del Capitán Hateras (1886). Destacan en esa sección las fotografías de las expediciones polares que acabaron en fracaso, como la del sueco S. A. Andrée o las del irlandés Sir Ernest Shackleton, quien quiso ser el primero en cruzar la Antártida. De esta última expedición se exhiben imágenes extraídas de negativos congelados, hallados en el año 2013 en la Antártida. Estas imágenes se muestran por primera vez en España. Flotar o volar, sección que refleja el sueño que Julio Verne plasmó en  sus obras De la Tierra a la Luna (1865) y en Alrededor de la Luna (1870),cuenta al visitante, a través de imágenes, la batalla entre los vuelos ligeros y pesados que se libró al inicio de la era aerostática, ganando al final los vuelos pesados.

Un mapping recrea las rutas geográficas presentes en las principales novelas de Verne.

 

lrededor de la Luna, siguiente sección de la exposición,introduce al visitante en la fascinación que el satélite ha provocado en el ser humano desde el siglo IV A. de C. “Una instalación geodésica muestra, en esta sección, veinte formas de viajar a la Luna, representadas en la literatura universal, desde los Vedas hindúes hasta La mujer en la Luna, de la autora alemana Thea von Harbou, obra llevada al cine por Fritz Lang”, explican los comisarios de la exposición en el dossier de prensa.

Carteles que representan esta fascinación, entre los que destacan los de las películas de George Milies y los de las óperas de Jacques Offenbach, y la pieza creativa del documental Vivir en la Luna, que recrea  la obra de Julio Verne De la Tierra a la Luna, en la que el autor imaginó un proyectil lunar disparado por un cañón, completan esta sección.

2889 es el año que da título a la última parte de Julio Verne. Los límites de la imaginación. En la misma, el visitante se acerca a la visión del futuro, que concibió Julio Verne en sus obras París en el siglo XX (1863), texto centrado en un progreso basado en exceso en la ciencia y en La jornada de un periodista americano en 2889 (1891), relato más positivo del futuro, en donde la tecnología conlleva beneficios para la humanidad. En estas obras, el autor francés reflejó dos visiones distantes del concepto del progreso y, una vez más, se adelantó a su tiempo. Hoy estas dos concepciones del mundo suscitan el debate y la reflexión científica  y filosófica en un momento, en el que el planeta da señales de alarma ante su explotación y uso descontrolados.

 

 

 

-

-

-

-