Entrevista / Pau Durà Tiempos de hoy

 
   

 Nº 1254. 6  de julio de 2018

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Entrevista / Lucía Ortega

Pau Durà, director de Formentera Lady

“He dado el salto a la dirección por la crisis de los 40”

Pau Durà, el actor alicantino conocido por papeles en la televisión en series como ‘El príncipe’ y ‘Merlí’ y por la dirección de cortometrajes como ‘El cerdo’ y ‘El hambre’, ha dado el salto a la dirección cinematográfica con su opera prima‘Formentera Lady’. Esta película narra la historia de Samuel, un frágil y excéntrico hippie que tiene que hacerse cargo de su nieto, relación que le provoca un retorno a un pasado con algunas sombras. La obra se emitió en la Sección Oficial a concurso de Largometrajes del Festival de Málaga de este año y se ha estrenado este 29 de junio en las salas de cine españolas.


CARLOS LAULLÓN

“ Todas las películas que han pasado por tu vida como espectador o cinéfilo inspiran de manera inconsciente para crear una película”   “Pensar en la historia de un hippie que llega a la Formentera de los 70 interpretado por José Sacristán era un bombazo en mi cabeza”

¿Qué le inspiró para crear la historia de la película?
Empecé a pensar en esta historia cuando estaba a punto de ser padre, por lo cual la paternidad está flotando todo el rato en la génesis de la trama. Yo estaba en Formentera y mi mujer estaba embarazada de gemelos. Entonces empecé a pensar en el cambio que venía encima. En ese momento, estando en Formentera además, como la isla fue un paraíso hippie en los 70, pensé en el efecto que habría entre la libertad más absoluta del hippismo y una de las responsabilidades más grandes que puede caerte en la vida: la maternidad o la paternidad.

Empecé a fabular a partir de ahí y pensé también en las segundas oportunidades, con lo  cual le di más edad al personaje. Por lo que contamos en la película, el protagonista es un tipo que no consiguió ejercer de padre y le toca hacer de abuelo. De esta forma, es como una segunda oportunidad, una vuelta.

¿Cuánto ha tardado en llevar a cabo el proyecto?
Aunque esto ocurrió en 2009 y mis hijos tienen ocho años, hemos tardado en levantarlo hasta rodarlo un par de años. Dos o tres años en total: de búsqueda de financiación y de armar la película. Rodamos en marzo de 2017 y hemos estrenado un año y pico después.

¿Qué inspiraciones ha tenido en cuanto al estilo de la película?
Yo siempre bebo un poco del cine más europeo que llevo viendo desde hace 25 años que acudo a las salas de versión original. En el cine más centrado en personaje, donde la trama no es lo más importante. Me inspira mucho cierto tipo de cine francés, el cine italiano… Creo que hay películas que creo que se aproximan un poco a lo que he hecho.

Formalmente me inspira mucho el cine que se hace en Rumanía, del que llega mucho a nuestras salas aunque es poco. Por la cámara secuencia, cámara más libre, de hombro… El cine americano, con Alexander Payne. Una película que me inspiró mucho, aunque la vi cuando ya estaba trabajando en ella es Días de pesca en Patagonia, de Carlos Sorín. Sin darte cuenta, todas las películas que han pasado por tu vida como espectador o cinéfilo, en cierta forma inspiran de manera inconsciente para crear una película, pero no hay un ejemplo que he seguido, como intentar copiar bien a alguien. Porque lo que haces es buscar tu propio lenguaje para la historia.

¿Hay alguna escena de la película que fuera improvisada y la dejara?
En la isla de Formentera tienes que estar muy abierto a la necesidad de la improvisación, no a la búsqueda, pero sí a la necesidad. Formentera nos daba cierta libertad. Era una Formentera vacía, no de temporada alta. Se tiene el hándicap de la dificultar del mar. Cuando fuimos a rodar las escenas en la barca, tuvimos que rehacerlo porque había muy mal mar en la costa y tuvimos que cambiar de lado. No es fácil replantear todo lo rodado, y como no había puerto, sino playa, tenías que contar con la arena. Por ejemplo, en un momento dado nos pasaron delfines cerca. Un pescador nos dijo que había en una zona y los cogimos para la película. Lo que haces es tener material para luego reescribir el rodaje. En un momento tiene sentido que pasen delfines. Lo bueno es dejar la puerta abierta a este tipo de improvisaciones.

¿Quería lanzar algún mensaje con la plasmación de la naturalidad de mezclar el catalán, balear y valenciano de los escenarios donde se rueda la película con el propio castellano?
Lo he hecho de una manera absolutamente natural, sin ninguna intención de nada. Quería retratar cómo se vive en los lugares que vemos. Es completamente así. Los catalanohablantes verán que está trabajado el tema de los acentos y dialectos. Aparte de que en la isla de Formentera hay más batiburrillo porque es así, porque es un sitio de encuentro. Lo que ocurre en Denia y cómo se habla en Denia es lo que ocurre en la realidad, y lo mismo con cómo se habla en Barcelona.

 He buscado a los actores para que responda a la realidad y no solo a la física y humana, sino a la realidad lingüística. Y eso nadie me lo puede negar y estoy muy satisfecho de ello. Y por eso quizás muchas críticas están siendo buenas en ese aspecto, que es una peli en que la naturalidad de la convivencia entre las lenguas es como es en la realidad. Eso pasa, en las familias mismas se habla valenciano y castellano y he querido retratar la belleza que esto conlleva para mí.

¿Qué le llevó a dar el salto a la dirección de largometrajes?
Pues digamos que yo he llegado a dar el salto a la dirección por la crisis de los 40, porque no es que me sintiera estancado, sino que empiezas a recuperar algunos intereses vitales. Quise ahondar en la creación más propia y personal, que empieza por preguntarte cosas y escribirlas. He llegado a la dirección cinematográfica desde el Pau Durà espectador y cinéfilo, no desde el actor. Aprovecho al actor en la cuestión de la técnica, porque llevo 25 años trabajando en platós y sets de rodajes y en teatro y conozco los mecanismos para poder dirigir, pero llego a la dirección por mi parte cinéfila y de espectador. Porque cuando salgo del cine sí tengo ganas de escribir pero cuando salgo de trabajar como actor lo que quiero es dar un paseo, tomar una cerveza o estar con la familia. Digamos que mi parte de espectador es la que me empujó a ello.

¿Cómo fue la experiencia en el Festival de Málaga?
La verdad es que hubo una muy buena acogida por la prensa y por el público. Además, fue el primer contacto con el público, concretamente en el Teatro Cervantes.

¿Qué proyectos tiene ahora?
Estoy rodando ahora en Valencia la cuarta película de Achero Mañas. Y tengo un guion hecho que se llama Pájaros y estamos en proceso de financiación y de desarrollo.Es una película que cuenta la historia de un viaje de dos personas en coche desde la Albufera de Valencia hasta el Mar Negro en Rumanía, hasta Constanza.

Usted, que ha pasado por dirección y actuación, ¿cuál prefiere ahora mismo?
Las dos. Yo disfruto ambas, somos dos personas: la que dirige y escribe y la que actúa. Yo voy a seguir actuando, es mi oficio, lo otro lo voy haciendo cuando puedo y cuando me dejan, es más complicado. Si va bien, se hace todo en tres o cuatro años, es todo más complicado y lento. Como actor tengo la gran suerte de jugar a ser otros y sigo disfrutando mucho.

Como última pregunta, ¿cómo cree que va a cambiar el panorama del cine ahora con la reducción del IVA?
No estoy muy enterado de todo pero seguro que su efecto es bueno. Hubo un bajón muy grande para el espectador de cine por el precio de las entradas, y todo lo que eso suponía para los distribuidores, productores… Y el resto. Desde mi campo, todo es bienvenido cuando se apoya el cine y se está a favor de éste como bien cultural, pues es un arte y se tiene que proteger de alguna forma. Lo que no se puede hacer es ir a la contra y ponerle palos a las ruedas a un arte tan importante como es el cine español.


José sacristán y Pau Durà en el rodaje de Formentera Lady/ JORGE MEYER

La baza de contar con Sacristán

¿El personaje de Sam lo creó pensando en José Sacristán?
No, eso vino después. Suelen aconsejar que hay que escribir sin tener a nadie en la cabeza porque esto te corta un poco las alas a la hora de fabular. Cuando pensé junto a amigos comunes que Sacristán podía interpretarlo, se me abrió un mundo. Cuando tú escribes le vas poniendo cara pero no existe de verdad, pero cuando entra un actor es mucho más chulo, porque empieza a completarlo.

El pensar en la historia de un hippie que llega a la Formentera de los 70 y se quedó allí a vivir tocando el banjo y viviendo sin luz interpretada por José sacristán era un bombazo en mi cabeza. Así que lo intentamos, le pasé el guion y me llamó para decirme que sí, que le había encantado y que quería hacerla.