Los Dossieres 1.254 Tiempos de hoy

 
   

 Nº 1254. 6  de julio de 2018

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Los Dossieres / Pedro Antonio Navarro

El histórico triunfo de López Obrador sacude la geopolítica de la región

México vira a la izquierda

La victoria de Andrés Manuel López Obrador (AMLO) en las elecciones presidenciales mexicanas, junto a la de su formación, Movimiento de Regeneración Nacional (MORENA), en los comicios federales –consiguiendo la mayoría absoluta en el Senado y en la Cámara de Diputados–, otorga por primera vez en la historia el poder ejecutivo y el legislativo a una coalición abiertamente de izquierda en el país.

Andrés Manuel López Obrador hace realidad su sueño de convertirse en presidente de México tras dos intentos fallidos en 2006 y 2012.

El candidato de la coalición ‘Juntos Haremos Historia’ se convertía en el ganador indiscutible de las elecciones federales celebradas en México, el pasado de 1 de julio, cosechando una mayoría absoluta con más del 53 por ciento de los votos. Andrés Manuel López Obrador, conocido popularmente por su acrónimo (AMLO), será el primer presidente que no va a pertenecer a los partidos tradicionales del país, ya que ha estado al frente de una candidatura impulsada por el Movimiento de Regeneración Nacional (MORENA) –con muchas similitudes con el ‘doméstico’ Podemos–, el Partido del Trabajo y el Partido de Encuentro Social (PES).

AMLO se imponía por más de 30 puntos porcentuales sobre su más cercano contendiente, Ricardo Anaya, que habría cosechado un 22 por ciento de los sufragios. Y logra hacer realidad su sueño de ser presidente, tras haber perdido en dos ocasiones anteriores en las presidenciales de 2006 y 2012.

El Partido Revolucionario Institucional (PRI) –actualmente en el poder- era uno de los más claros perdedores, pues su candidato José Antonio Meade -que se presentó por la coalición ‘Todos por México’, en la que está el PRI, el Partido Verde Ecologista de México (PVEM) y Nueva Alianza- obtenía poco más del 15 por ciento de los votos.

El PRI ha estado en el poder diez de 12 periodos presidenciales desde 1946. 

Según los resultados previos, la coalición del PRI pasaría de 204 diputados federales en esta legislatura a entre 51 y 91, de acuerdo con una encuesta de la consultora ‘Mitofsky’. En el Senado de la República, vería su bancada reducida de 48 actuales a entre 14 y 21 senadores, según los primeros datos del recuento, conocido en México como ‘conteo rápido’. Es la proyección de los resultados a partir de votaciones registradas en el 5 por ciento de las urnas seleccionadas aleatoriamente.

El resultado de López Obrador es bastante más holgado de lo que le daban las encuestas, que ya lo situaban por delante durante toda la campaña, pero no por tanto margen.

Tanto Anaya, como Meade aceptaban rápidamente su derrota y el triunfo de AMLO –algo inusual en México-.
El que va a ser el sucesor de Enrique Peña Nieto manejó en esta campaña un discurso de tono más conciliador y pragmático que en sus otros intentos anteriores. En esta ocasión, a él se sumaron personalidades que antes hubiera sido impensable que lo hicieran. Entre los grandes ejemplos está el empresario Alfonso Romo, antes contrario al ahora vencedor,  y que ahora será su jefe de gabinete.

Tras darse a conocer los resultados, miles de personas salieron a las calles del centro de varias ciudades para celebrar la victoria de López Obrador, aunque la mayor concentración de todas tenía lugar en el emblemático Zócalo de la capital.
Más de 89 millones de mexicanos estaban llamados a votar en unas elecciones consideradas como históricas, por la gran cantidad de cargos públicos a elegir, así como por el gran número de electores habilitados.

La participación, según el Instituto Nacional de Estadística ( INE), fue de más del 63 por ciento, un poco más que las dos elecciones pasadas.

Además de la presidencia, se eligieron 500 diputados y 128 senadores, 9 gubernaturas –parecido a nuestras presidencias de comunidades autónomas-, 1.612 alcaldías y otros 1.156 cargos. En total fueron puestos a votación 3.406 cargos.
Tras conocer su victoria, en su primera alocución pública, el líder de la izquierda hacía un llamamiento a la reconciliación nacional, reiteró su compromiso de respetar todas las libertades y envió un mensaje de confianza a los mercados al sostener que respetará la autonomía del Banco de México, mantendrá la disciplina financiera y fiscal, y no actuará de manera arbitraria ni habrá confiscación de bienes.

Anunció que se reunirá con Peña Nieto con la finalidad de comenzar el proceso de transición. “Vamos a actuar de forma respetuosa. La transición va a ser ordenada para que se mantenga la estabilidad económica y financiera, y que no haya sobresaltos·.
Reiteró que su gobierno reconocerá los compromisos contraídos con empresas y bancos extranjeros, aunque acerca de los contratos petroleros y otros acuerdos del sector energético suscritos con particulares, explicó que serán revisados para prevenir actos de corrupción o de ilegalidad.

En su primer parlamento aseguró que erradicar la corrupción será la misión principal del nuevo gobierno. Afirmó que bajo ninguna circunstancia el próximo presidente permitirá actos de corrupción, y “como el buen juez por su casa empieza”, impedirá que incurran en corruptelas “compañeros de lucha, funcionarios, amigos y familiares”.

Al final de su intervención, López Obrador repitió la frase que, dijo, sintetiza su pensamiento: “Por el bien de todos, primero los pobres”. “No les voy a fallar, no se van a decepcionar”, apostilló. Anunció que dedicará los próximos dos meses y medio a definir acciones y llevar a cabo una gira a mediados de septiembre y octubre, ya como presidente electo, por todo el país.

El hartazgo

El hartazgo y la necesidad de un cambio era la sensación fundamental y extendida con la que los mexicanos han acudido a las urnas, en unas elecciones que han supuesto un gran giro a la izquierda de un país cansado de los partidos políticos tradicionales, que han sido incapaces de contener la corrupción, la violencia y la desigualdad.

Por primera vez en la historia, un candidato abiertamente de izquierdas va a llegar al poder en México. Buena parte de la gran fuerza que ha adquirido MORENA se explica por el contexto de crisis profunda en el que se encuentra México en casi todos los niveles. Los problemas han llegado a tal gravedad que la sociedad cuestiona el modelo dominante actual y ha apostado por el cambio. Morena, además de ser un partido, también lleva cuatro años desenvolviéndose como un movimiento social.

Durante la campaña, AMLO prometió erradicar la corrupción, ‘limpiar’ el aparato estatal con un fiscal anticorrupción independiente propuesto por el presidente, pero designado por el Congreso, y también eliminar los privilegios para los funcionarios de alto nivel.

Las primeras encuestas de salida difundidas por medios locales predecían que López Obrador y sus aliados conseguirían además la mayoría en las Cámaras de Senadores y Diputados. Igualmente, según resultados preliminares, se ha hecho con cinco de las nueve gobernaciones que fueron votadas este domingo; todas menos Puebla, Guanajuato, Jalisco y Yucatán –hay que tener en cuenta por el complicado sistema de recuento en el extenso país norteamericano, los datos definitivos no serán publicados oficialmente hasta el próximo 8 de junio–.


Las ya tensas relaciones entre EE UU y México tras la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca pueden complicarse aún más con la victoria López Obrador.

La sombra de Washington

A nadie se le escapa que la llegada de un presidente a México de ideología abiertamente de izquierda puede elevar la ya de por sí tensa relación actual entre este país y Estados Unidos, que desde la llegada a la Casa Blanca de Donald Trump, se ha enfriado notablemente.

Los planes de expulsiones masivas de migrantes mexicanos y de otras nacionalidades latinoamericanas; la intención de construir un muro separación entre ambas naciones, las actuaciones de la policía de frontera estadounidense, la denuncia del TLCAN por parte de Washington, y las constantes declaraciones provocadoras por parte de Trump han generado un ambiente gélido y distante, cuando no, abiertamente hostil entre ambos países.

Sin embargo, se ha sabido que el primer acto como presidente electo de México –aunque no tomará posesión oficial hasta el próximo 1 de diciembre, en uno de los ejemplos de transición del poder más largos del planeta- de Andrés Manuel López Obrador ha sido el de mantener una conversación telefónica de más de media hora de duración con Donald Trump.
Posteriormente, ambos, en sendos comunicados, hacían referencia a la cordialidad y sinceridad que habían encontrado mutuamente, y su disposición a abrir un diálogo franco acerca de sus muchos asuntos en común.

Cabe recordar que una de las primeras felicitaciones a López Obrador fue la remitida por Trump desde Washington. Esto, junto al recuerdo del inesperado éxito de la reciente cumbre entre el presidente de Estados Unidos y el máximo mandatario de Corea del Norte, podría abrir un espacio al optimismo, aunque la diferencia de planteamientos es tan abismal, que no parece que AMLO vaya a encontrar demasiada colaboración en su poderoso ‘vecino del norte’.

 

También las elecciones federales

Andrés Manuel López Obrador, candidato presidencial de la coalición Juntos Haremos Historia (MORENA-PT-PES), con todavía los datos provisionales, mantiene una amplia ventaja en las votaciones en 30 de las 32 entidades territoriales del país.

Con excepción de los estados de Guanajuato y Nuevo León, donde la mayoría de votos en la elección presidencial son para el candidato presidencial de Por México al Frente (PAN-PRD-MC), Ricardo Anaya, en el resto del país, la candidatura de López Obrador ha sido la más votada.

Este partido político nació oficialmente en enero de 2014 y tan solo cuatro años después, se ha convertido en la primera fuerza, y con una clara ventaja, en las elecciones locales de Ciudad de México, Morelos, Chiapas, Tabasco y Veracruz. Claudia Sheinbaum en la Ciudad de México, Cuauhtémoc Blanco en Morelos, Rutilio Escandón en Chiapas, Adán López en Tabasco y Cuitláhuac García en Veracruz, todos ellos cabeza de lista de MORENA en estas circunscripciones, se convertirán en los nuevos alcaldes de estas grandes ciudades, dando un vuelco espectacular a la situación

Y en el Congreso, Morena también se convertirá en la primera fuerza política. Hasta la publicación de los datos definitivos, el ‘conteo rápido’ le otorga entre 251 y 314 diputados federales de 500 posibles y entre 61 y 76 senadores de 120 posibles.

El PRI, hasta ahora en el poder, ha sufrido un duro descalabro al perder las nueve gubernaturas que se disputaron el pasado 1 de julio.

Morena ganó cinco de las entidades en juego. El derechista PAN que contendía en coalición con el PRD y Movimiento Ciudadano, obtuvo el triunfo en tres Estados: Puebla, Guanajuato y Yucatán.

La coalición Juntos Haremos Historia, conformada por el Movimiento de Regeneración Nacional (MORENA), el Partido del Trabajo y Encuentro Social, aprovechando el descontento ciudadano, ha logrado triunfos inéditos impulsada por la figura de López Obrador. Ganó en Chiapas, donde nunca se había presentado a comicios estatales y se colocó en segundo lugar en Guanajuato, donde la izquierda jamás ha sido representativa.


La candidata de la coalición Juntos Haremos Historia, Claudia Sheinbaum, venció con claridad en Ciudad de México.

En Ciudad de México, la candidata Claudia Sheinbaum logró una holgada ventaja frente a su más cercana contrincante Alejandra Barrales, la representante del Frente (PAN-PRD-MC).

En Tabasco, al sureste del país, las cifras dadas a conocer muestran que el candidato de MORENA, Adán Augusto López Hernández, arrasó en la elección, con un 61 por ciento de los sufragios.

Cuauhtémoc Blanco, ídolo del fútbol mexicano, ahora convertido en político, logró llevarse Morelos para la coalición de López Obrador con más del 50 por ciento de los votos.

En Chiapas, Rutilio Escandón Cadenas, el candidato de la coalición liderada por MORENA, también se alzó con el triunfo y superó con mucha distancia a sus dos competidores más cercanos: Roberto Albores Gleason, del PRI y Nueva Alianza, y Luis Fernando Castellanos.

En Veracruz, el tercer estado más poblado del país, los resultados preliminares le dan el triunfo al ‘morenista’ Cuitláhuac García, con el 44 por ciento de las papeletas, mientras que su más cercano contrincante, Miguel Ángel Yunes, del Frente, obtuvo un 38 por ciento.

La coalición del Frente no tuvo fácil el triunfo en Puebla, donde su contendiente Martha Erika Alonso Hidalgo, rebasó al candidato de Morena, Miguel Barbosa, por apenas cuatro puntos. Los datos arrojados por el oficial Programa de Resultados Electorales Preliminares (PREP), que lleva un avance de más del 90 por ciento, perfilan a la esposa del exgobernador de Puebla, Rafael Moreno Valle, como ganadora. En Yucatán, el Frente también habría logrado hacerse de la victoria, pero con una ventaja mínima de tres puntos.

En Jalisco, Enrique Alfaro logró acabar con el bipartidismo. En este estado, que solo había sido gobernado por el PRI y por el PAN, el exalcalde de Guadalajara, del progresista Movimiento Ciudadano, logró hacerse de la gubernatura.

AMLO inició su carrera política integrado con las comunidades indígenas de su Estado natal, Tabasco.

Quién es AMLO

Andrés Manuel López Obrador nació en el estado de Tabasco, en el sureste del país,  el 13 de noviembre de 1953. Licenciado en Ciencias Políticas y Administración Pública por la Universidad Nacional Autónoma de México.
Contendió sin éxito por la gubernatura de Tabasco en dos ocasiones. En ambas denunció que fue víctima de fraude electoral. En 2000, resultó elegido alcalde de Ciudad de México por el Partido de la Revolución Democrática (PRD, izquierda), cargo que desempeñó durante 5 años.

Con el PRD, se postuló por primera vez a la presidencia en 2006. El resultado de esa más que polémica elección arrojó una diferencia oficial de 0,56 puntos en su contra, por lo que denunció que fue víctima de fraude y lideró una protesta en las calles durante dos meses.

Nuevamente se presentó para las elecciones de 2012, pero en esa ocasión perdió por una diferencia del 6,62 por ciento frente a Enrique Peña Nieto, del PRI, y actual presidente.

En 2018, su tercer intento, lideró de principio a fin las encuestas y ha obtenido un histórico triunfo, el pasado 1 de julio.

En las dos primeras veces que se presentó a las elecciones, lo hizo por el Partido de la Revolución Democrática (PRD), del que fue presidente entre 1996 y 1999.

López Obrador empezó su vida política como militante del Partido Revolucionario Institucional (PRI), del que fue presidente estatal en los años 80. También fue delegado del Instituto Nacional Indigenista (INI), como entonces se llamaba el organismo público responsable de atender a las comunidades originarias de México.

Entre 1977 y 1982, AMLO prácticamente vivió en las comunidades chontales, un pueblo de origen maya que se radica en Tabasco. En esta región, una de las más marginadas del país, el joven de 24 años promovió la construcción de ‘camellones’ –una especie de islotes de tierra–  para cultivar maíz. También entregó créditos sin aval para construir casas de cemento y sustituir a las chozas donde residía la mayoría.

Esa fue una etapa fundamental en su vida. Reconoce que le influyó de modo determinante en su futura orientación política. Ha comentado en más de una ocasión que allí aprendió “lo que es la democracia indígena, el consenso, donde uno representa a todos en la asamblea y expresa lo que está sintiendo toda la gente”.

Es algo que ha acompañado toda su carrera y que en momentos de crisis política se ha usado para criticarlo: tomar las decisiones de su movimiento en asambleas públicas.

Por ejemplo en 2006, cuando encabezó un campamento de varios meses en el Zócalo y Paseo de la Reforma -una de las principales avenidas de la capital mexicana-, denunciando lo que consideró un fraude electoral.
Casi a diario se realizaban estos encuentros donde las votaciones eran a mano alzada.

En 2012 contendió de nuevo en la elección presidencial pero fue derrotado por el actual mandatario, Enrique Peña Nieto.
Cuando fue alcalde en Ciudad de México estableció una pensión universal para los ancianos de la capital, y también un sistema para entregar material escolar gratuito a los estudiantes de educación básica. El subsidio también se entregó a madres solteras y, además se estableció un sistema de atención y medicamentos gratuitos para la población vulnerable.

Estos programas fueron criticados en su momento, pero después se aplicaron en varios estados del país por parte de otras formaciones políticas.

Cuando fue alcalde los sueldos de los altos funcionarios de su gobierno se congelaron, y se redujo además el gasto en papelería o la compra de vehículos de alta gama.

Vive desde hace décadas en un apartamento de clase media en el sur de la capital. En su época de alcalde se desplazaba en un coche utilitario.

Desde 2000 López Obrador insiste en que su vida se rige por la austeridad republicana que practicó en el siglo XIX el entonces presidente Benito Juárez, el mandatario más querido de México.

Aunque se declara laico, ha logrado establecer buenas relaciones con las iglesias Católica y evangélicas. Gracias a eso, en esta ocasión ha conseguido el respaldo del Partido Encuentro Social, fundado por pastores y personas cercanas a iglesias evangélicas.

En las tres contiendas presidenciales en que ha participado, sus adversarios, durante las campañas han cuestionado a algunos de sus colaboradores o aliados, pero prácticamente jamás han alegado nada sobre posibles excesos o negocios irregulares en los que AMLO hubiera podido estar implicado. Y eso que, en México, las ‘guerras de dossieres’ son moneda corriente en la contienda politica.

Ha publicado casi una veintena de libros de corte autobiográfico y de denuncia social y tiene cuatro hijos; tres con su primera esposa, que murió en el 2003 de una enfermedad autoinmune; y uno con su actual cónyuge, Beatriz Gutiérrez.

 


López Obrador se propone crear una Comisión de la Verdad sobre los asesinatos relacionados con el narcotráfico.

Programa de gobierno : contra la corrupción y con los pobres

—Promoción de un referéndum cada tres años para revocar o confirmar el mandato presidencial.

—Reducción del sueldo presidencial a la mitad de lo que ahora cobra el actual mandatario.

—Revisión de todos los contratos de explotación de hidrocarburos otorgados con la reforma energética, así como de los asignados para la construcción del nuevo aeropuerto internacional de México.

—Discutir una ley de amnistía para quienes participan por necesidad u obligados en la delincuencia organizada. Por ejemplo, para campesinos que cultivan amapola o los niños y adolescentes que colaboran con bandas de narcotráfico.

—Cambiar el enfoque para combatir la delincuencia: pasar de la represión a la lucha contra sus causas (pobreza, marginación, desempleo y falta de oportunidades educativas).

—Concentrar el mando de todas las corporaciones de seguridad –incluso las Fuerzas Armadas– en el presidente de la República.

—Mantener la autonomía del banco central de México.

—Creación de un fondo mixto -público y privado- de inversión para proyectos de infraestructura.

—Construcción de cinco refinerías para reducir la dependencia de gasolina y diesel importados.

—Priorizar las compras públicas a empresas mexicanas.

—Revisar la reforma energética que amplió la liberación del mercado energético del país.

—Enfrentarse a las políticas de Donald Trump con respecto a México desde un endurecimiento de la ‘soberanía nacional’ y con “autoridad”, pero desde el inicio de un diálogo abierto.

—Duplicar el salario mínimo en las regiones fronterizas con Estados Unidos

—Aumentar el presupuesto a los 50 consulados de México en Estados Unidos y enfocar su mayor tarea a defender los derechos humanos de los mexicanos en ese país.

—Crear una ‘comisión de la verdad’ para investigar asesinatos políticos y los efectuados por los narcos, como, por ejemplo, el caso de Ayotzinapa.

—Ahorrar de 500.000 millones de pesos a través del recorte de sueldos de altos funcionarios, vender el avión presidencial y otras medidas de austeridad.

—Reformar el artículo 108 de la Constitución para que el presidente pueda ser juzgado por delitos de corrupción.

—Revisar todos los contratos y concesiones otorgadas a empresas por parte de gobiernos estatales.

—Aumentar el sueldo de maestros, enfermeras, médicos, policías, soldados y marinos.

—Eliminar la pensión a los expresidentes.

—Cancelar el servicio médico privado a los altos funcionarios.

—Descentralizar el gobierno y llevar a las dependencias federales a distintos estados.

—Convertir todos los consulados en el mundo en procuradurías de la defensa de los migrantes.

—Eliminación el fuero.

—Revisar los contratos y el proyecto del Nuevo Aeropuerto de la Ciudad de México, en su caso cancelarlo y construir dos pistas en el de Santa Lucía.

—Sembrar en el sureste del país un millón de hectáreas de árboles frutales y maderables.

—Reducir el IVA en la zona fronteriza del 18 al 8 por ciento.

—Dar subsidios para los productores del campo.

—Dar créditos a la palabra a los pescadores.

—Fijar precios de garantía a los productos del campo.

—Introducir una profunda reforma productiva para que México sea capaz de producir lo que consume.

—Objetivo de crecimiento de la economía un mínimo de un 4 por ciento anual.

—Rehabilitación del puerto de Salina Cruz que está en el Pacífico y el puerto de Coatzacoalcos en el Golfo de México. 

—Construcción del tren rápido de Cancún-Tulum-Calakmul-Palenque. 

—Pavimentación de los 300 caminos rurales de Oaxaca.

—Priorizar la movilidad no motorizada y el transporte público.

—Llegar a un salario mínimo de 171.8 pesos diarios -7,6 euros (el actual es de 3,9)-.

—Usar la banca de desarrollo como una herramienta para ayudar a los emprendedores y aumentar el crédito.

—Construcción del Tren Maya que irá de Cancún a Palenque.

—Recuperar la vía férrea entre Salina Cruz y Coatzacoalcos para crear un corredor que vincule el Pacífico con el Golfo de México.

—Cancelar la reforma educativa del PRI, que había encarecido el acceso a la educación y había impulsado la enseñanza privada. 

—Educación gratuita en todos los niveles escolares: desde el preescolar hasta la universidad.

—Eliminar el examen de admisión a las universidades.

—Cobertura sanitaria universal, donde medicamentos y servicios públicos en consultorios, clínicas y hospitales, desde el primer nivel de atención hasta la medicina especializada, sean accesibles y gratuitos.

—Atención médica de calidad para las mujeres. Acceso a los servicios de salud desde el primer nivel de atención y hasta medicina especializada.

—Garantizar la libertad de prensa, el derecho a disentir y a la diversidad sexual.

—Legislación en apoyo a personas con discapacidad.

—Aumentar al doble la pensión a adultos mayores y personas con discapacidad.

—Cobertura de Internet en todo el país. 

—Internet gratuito en escuelas, hospitales y espacios públicos.

—Incentivar que las labores de cuidado se distribuyan en igualdad y reconocer derechos de paternidad.

—Crear protocolos de atención a víctimas con perspectiva de género.

—Gobierno paritario para garantizar la representatividad e igualdad entre hombres y mujeres.

 


2017 fue el año más sangriento en las últimas décadas, con más de 29.000 asesinatos.

Un país marcado por la violencia

La violencia constituye uno de los mayores problemas a los que México lleva enfrentándose en los últimos años, con cifras propias de una guerra abierta convencional. El pasado 2017 fue el año más sangriento en las últimas décadas, con más de 29.000 asesinatos reportados oficialmente.

El narcotráfico y el tratamiento dado a la cuestión por los dos anteriores gobiernos han disparado los datos de muertes y acciones violentas, pero también otra clase de delincuencia común y los crímenes políticos –con especial incidencia contra sindicalistas, líderes indígenas y periodistas- tienen su importante cuota en este cáncer que sacude al inmenso país norteamericano.

La economía mexicana desde hace casi cinco décadas se encuentra en crisis permanente, y desde hace por lo menos 20 años ha sido fuertemente afectada por diversas influencias externas producto de la globalización. A partir de la firma del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN, NAFTA por sus siglas en inglés) con Estados Unidos y Canadá en el año de 1994, se puso fin al proteccionismo interno del aparato productivo nacional.

El TLCAN introdujo cambios profundos en la industria, comercio, y muy en especial en el sector agropecuario mexicano. En ciertos aspectos propició el crecimiento, la modernización y la transformación, aunque en otros generó un gran estancamiento en la producción, especialmente en el agro.

La situación actual de la economía mexicana es de inseguridad y volatilidad. La paridad cambiaria, la inflación que repunta desde 2017, el coste del dinero, el acceso al financiamiento para nuevos proyectos de inversión, los escuálidos presupuestos dedicados a la promoción de la ciencia, la tecnología y la innovación, la escasez de inversiones extranjeras y nacionales, la corta creación de empleos y el bajo crecimiento del PIB, son algunos de los elementos que mantienen a la economía mexicana en suspenso.

En el terreno político existe también una situación de alta inestabilidad. La carga negativa ha creado una imagen de ineficiencia, corrupción y violencia que perjudica seriamente al clima social del país, unido a la crisis evidente que existe en el interior de algunos partidos importantes,

El principal factor que incide en la situación social es la pobreza, manteniéndose su nivel de afectación por encima del 50 por ciento de la población. Los programas sociales que se han implementado son más bien de efectos asistencialistas, sin penetrar realmente en el fondo de un problema estructural.

La inseguridad y la violencia son dos peligrosos subproductos de esa pobreza, aunque en este aspecto también se perciben en el país diferentes niveles de inseguridad y violencia, dependiendo de la región de que se trate.
El narcotráfico, el tráfico de personas, el tráfico de armas, el secuestro en sus diferentes modalidades, la extorsión, el asesinato individual o masivo, los robos y los asaltos, la violencia intrafamiliar son otras manifestaciones palpables de la descomposición social.

También está la gran diferencia entre la productividad de los estados del norte del país, y los del sur y sureste, que establece una brecha que hasta el momento ha sido imposible de resolver. La fuga de mexicanos hacia el norte, buscando mejores condiciones de vida, prosigue a pesar de las políticas anti inmigración adoptadas por Estados Unidos desde hace muchos años.

Del mismo modo, los escándalos de corrupción llevan décadas corrompiendo la estructura política y empresarial, alcanzando a todos los niveles de la Administración, y tanto a empresas nacionales como internacionales asentadas en suelo mexicano.

El reto para AMLO es de una gigantesca magnitud, aunque ahora contará con una holgada mayoría legislativa, el poder ejecutivo y la ilusión de una sociedad harta de una situación enquistada que ha mantenido al país con unos inusitados índices de pobreza y desigualdad.

 


Gustavo Petro, líder del movimiento progresista Colombia Humana, ha señalado que la victoria de Obrador marca “el cambio de una era de la historia”.

El entusiasmo de la izquierda latinoamericana

Numerosos líderes de la izquierda latinoamericana han expresado su entusiasmo por el triunfo de Andrés Manuel López Obrador en los comicios presidenciales de México. El expresidente colombiano Ernesto Samper dijo en un comunicado que los sectores progresistas latinoamericanos dan la bienvenida al triunfo de AMLO porque alentará “una nueva era de progreso social para México y de impulso a las causas populares de la región”. El exmandatario centroizquierdista y exsecretario general de la Unasur afirmó que “este triunfo tiene repercusión en América Latina porque reactivará la agenda social regional”. “El contundente respaldo de los votantes mexicanos a AMLO expresa el anhelo de un cambio hacia políticas que respondan a las necesidades de los ciudadanos, por encima de los intereses de las élites”, añadió Samper.

El excanciller ecuatoriano, Ricardo Patiño, felicitó al líder de MORENA por su “victoria indiscutible” y dijo que con ese hecho “renace la esperanza en América Latina”.

El politólogo y escritor Atilio Borón, un reconocido ideólogo del progresismo latinoamericano, sostiene que “lo que está en juego es mucho, más que la propuesta de AMLO carezca de estridencias radicales. Pero la lucha contra el narco, la corrupción y las políticas neoliberales, y un México que vuelva a mirar al Sur y tome una cierta distancia de Estados Unidos traería una brisa fresca y esperanzadora sobre Nuestra América”.

El excandidato presidencial colombiano Gustavo Petro –que acaba de perder en los comicios de su país-, líder del movimiento progresista Colombia Humana, señaló en Twitter que la victoria del candidato presidencial de Morena marca, como en 1917, “el cambio de una era de la historia”.

El político centroizquierdista chileno Marco Enríquez-Ominami tuiteó que en un continente “que gira a la derecha, lo de AMLO es una señal de justicia para México y de esperanza para el progresismo de Latinoamérica”.

El Partido Socialista de Chile señaló en su cuenta de Twitter que “Latinoamérica sigue atenta el camino progresista que México ha señalado para su futuro”.

El Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (CLACSO), que reúne a 654 centros de investigación y posgrado, tuiteó que López obrador es una “esperanza” para la región.

La expresidenta argentina Cristina Kirchner resaltó la “gran determinación democrática del pueblo mexicano que ha decidido comenzar un nuevo rumbo”. Y el expresidente izquierdista de Ecuador, Rafael Correa, felicitó al líder de Morena por su “victoria arrasadora” y comentó que constituye un “duro golpe a la restauración conservadora y a los vientos de entreguismo que vivía la región”.

Hasta el líder del izquierdista Partido Laborista, Jeremy Corbyn y amigo personal de López Obrador, recibía la noticia con entusiasmo: “Hoy llega un nuevo comienzo para México. Su elección como Presidente con más del 50 por ciento de los votos ofrece a los pobres y marginados una voz genuina por primera vez en la historia moderna mexicana”.

 

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