Tiempos de Hoy Tiempos de hoy

 
   

 Nº 1257. 27  de julio de 2018

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Tiempos de Hoy / Verónica Gayá

Internet y el trabajo por objetivos, herramientas contra el presentismo

Vivir en la oficina

Hace más de dos horas se acabó tu jornada laboral y aún sigues pegado a tu asiento, pero ahora matas el tiempo en el Facebook, buscando vuelos baratos o aprovechando para mandar algunos mails personales. Estar ahí te hace quedar bien con tu jefe, a quien le gusta que la gente “trabaje mucho”.


El presentismo laboral es un problema que empeora la productividad de las empresas y la calidad de vida de sus trabajadores. / EUROPA PRESS

Quizás peor, son ya las nueve y sigues en la oficina con el trabajo sin terminar, te distrajo una ardiente conversación de WhatsApp, reservar una mesa para el fin de semana y has leído varios periódicos.

El presentismo laboral es un problema que empeora la productividad de las empresas y la calidad de vida de sus trabajadores. El 46 por ciento de las empresas españolas reconocen padecerlo, según los datos de la última encuesta de Adecco.

En un país de horarios industriales, en el que las jornadas partidas son frecuentes, nos sentimos más seguros confirmando frente a nuestros superiores, incluso nuestros iguales, que somos buenos trabajadores por las horas que pasamos frente al ordenador. Sin embargo, está más que demostrado que la salud de las empresas la sostienen los trabajadores más productivos, y no suelen ser los que se quedan más horas.

En el ranking europeo de horas trabajadas al año, nos mantenemos en un término medio (1.691 horas trabajadas), mirando desde abajo las salvajes 2.042 horas de Grecia, y desde arriba las 1.371 alemanas, datos que confirman que, por lo general, el número de horas en el trabajo implica un descenso proporcional en la productividad. España ocupa el puesto 34 en el índice elaborado por la Escuela de Negocios IMD sobre productividad, el 18 teniendo en cuenta sólo los países europeos. Nos conceden 74 puntos, un notable con aspiraciones de mejora hacia la brillante calificación suiza de 99 puntos (donde incluso se están probando jornadas de seis horas en el sector público y el privado), o la insuperable de Hong Kong, con 100.

Es un problema de doble vertiente. Por un lado están los trabajadores que cumplen con su función durante su horario y alargan su jornada disimulando frente a sus jefes, y por otro aquellos que no tienen claras sus funciones y vagabundean toda la jornada café en mano buscando distracciones.

La práctica presentista más habitual es la utilización de Internet, el emails y las redes sociales para asuntos personales y en horas de trabajo, hecho que tiene lugar en el 93 por ciento de las empresas que han detectado presentismo entre sus empleados, reza el informe de Adecco; le siguen las incorporaciones con retraso o la finalización temprana de la jornada (88%), el tabaquismo (85%), pausas para café o desayunos (83%) y ausencias breves y repartidas por otros motivos (78%)

El problema está en el método

Aún la mayoría de empresas no aplican métodos para conocer la productividad de sus empleados. Contar con ellos y darlos a conocer a sus propios trabajadores hace que el rendimiento y la motivación crezcan exponencialmente. Los trabajadores, de otro modo, no tienen la opción de demostrar a sus jefes su implicación, lo que ha hecho que, a lo largo de los años, se haya implantado la cultura del presentismo en las empresas. En los países con buenos resultados de productividad el hecho de estar demasiado tiempo en el trabajo es incluso visto como una señal de poca productividad.

Es necesario que los trabajadores tengan en cuenta sus objetivos y se trabaje por ellos, no por horas. Exceptuando, por supuesto, algunos casos, como los de atención al público en los comercios, al cliente, emergencias... que requieren de un cumplimiento estricto del horario.

Pero, ¿por qué no se hace? Para empezar, no todos los trabajos pueden marcar una metodología  exclusiva o parcialmente  por objetivos, es decir, aquella en la que al trabajador se le marcan unas metas, que conforme cumpla irá cobrando, independientemente de las horas empleadas. Pero además, en muchos casos, aunque fuera posible su implantación, la falta de confianza en los equipos y la de herramientas para fijar objetivos y cumplirlos desalienta mucho a las compañías, a pesar de que sus beneficios estén demostrados.

El trabajo por objetivos motiva a los trabajadores, que no sólo tienen un reto claro, una meta laboral, sino que además sienten la confianza y el respaldo de su empresa. Trabajar de este modo mejora la eficiencia, porque desde este momento el tiempo que pierda cada uno correrá de su cuenta. Y, aunque a priori pueda suponer un ejercicio extra para las empresas, asignar objetivos a cada trabajador permite un enorme control de los resultados, y de los talentos de sus trabajadores. 

Internet lo hace más fácil

El teletrabajo es otra de las fórmulas que está combatiendo el presentismo, dar la oportunidad de trabajar donde uno quiera genera confort y confianza a los empleados, que, gracias a las nuevas tecnologías, ya pueden tener acceso a todos los sistemas de información de sus compañías. Sin embargo, en España, sólo el 27 por ciento de las empresas permiten el trabajo a distancia.

Internet + objetivos = smartworking. Esta nueva modalidad de trabajo se basa en la confianza en el trabajador y en su eficacia. Una vez fijados sus objetivos le permite llevarlos a cabo en el lugar y en el horario que le parezca oportuno.

Al Día


La utilización de los móviles en la oficina es uno de los motivos de distracción más frecuentes. / EP

Tú decides tus tiempos

¿Estás harto de que las horas no te cundan?, ¿de que parezca que tu día tiene menos horas que el de los demás? Aprende a gestionar tu tiempo. Hay psicólogos y coaches que te pueden ayudar en este cometido, incluso que pueden atender a los empleados de tu empresa con cursos que los ayuden a optimizar sus jornadas. Por el momento te vamos adelantando algunos consejos:

—Audita tu tiempo. Toma consciencia de a qué dedicas tu tiempo, cuánto tiempo te lleva cada tarea. Puedes responderte a las siguientes preguntas: ¿cuál es el tiempo máximo que dedicas seguido a una tarea?, ¿cuánto tiempo eres capaz de concentrarte?, ¿con qué te distraes?, ¿qué es lo que más te roba el tiempo?

—Una vez hayas tomado nota y tengas un mapa claro, toma decisiones. Marca tus objetivos del día, de la semana o del mes, lo que necesites.

—Si tienes una lista de cosas, antes de ponerte a trabajar prioriza, ponlas en orden y, si es posible, haz una detrás de otra.

—¿Qué cosas te distraen? Si, por ejemplo, son los mensajes, las llamadas o los mails, decide qué vas a hacer al respecto. ¿Los contestas?, ¿los dejas para más tarde?, ¿debes atenderlos?. Decídelo antes de comenzar la jornada. Y considéralos para planificar tu jornada.

—No te dejes caer en la tentación. Si no te hace falta el móvil para trabajar, al llegar a tu mesa guárdalo en un cajón y decide cuándo vas a mirarlo. Si las redes sociales son tu perdición no las abras, déjalas para tu tiempo de ocio.

—¿Vas a poder hacerlo todo? Sé realista y planifica qué cosas desde primera hora a qué cosas no vas a poder llegar. Esto te hará ser más eficaz y sentirte mejor.

—Por último, revisa periódicamente tus resultados: ¿en qué sigues fallando?, ¿cuáles han sido las peores adversidades?, ¿cosas nuevas que te hayan podido surgir?, ¿en qué has mejorado?

 

 

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