Tribuna / Hassan Arabi Tiempos de hoy

 
   

 Nº 1259. 7  de septiembre de 2018

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Tribuna / Hassan Arabi

La migración, España y Marruecos

EUROPA PRESS

El crecimiento económico España, junto con las reticencias de otros países europeos en la aceptación de más migrantes, hace emerger la ruta migratoria del Occidente mediterráneo, convirtiendo a España y a Marruecos en espacios preferentes para las aventuras migratorias de miles de personas desesperadas

Los movimientos humanos están siendo una auténtica locura en los últimos años y, sin embargo, la maquinaria diplomática de los países concernidos no hace otra cosa que buscar alternativas momentáneas para calmar la situación, sin molestarse demasiado en dar respuestas factibles y satisfactorias a los dramas que viven las personas, auténticas víctimas del sistema económico internacional.

Muchos de los que conocemos de cerca las razones de los movimientos humanos de los últimos treinta años, hemos trabajado y tratado el tema con mucho entusiasmo y, sobre todo, con mucha dosis de optimismo y esperanza en el futuro. Y, sin embargo, con el paso del tiempo, llegó la frustración. La incapacidad o indiferencia de las instituciones internacionales para con los movimientos migratorios hicieron crecer nuestro escepticismo en las maneras llevadas en la gestión de las políticas migratorias seguidas hasta el momento.

El debate surgido entre los gobiernos europeos en los últimos meses acerca de la gestión migratoria pone de relieve hasta qué punto existen divergencias en las maneras de solucionar un tema que preocupa a todos e interesa a pocos. Una solución duradera que tiene en cuenta la dignidad humana de los aventureros migrantes y las necesidades del mercado de cada país necesita un consenso y una voluntad política entre los países receptores y los países emisores de las personas migrantes. Lamentablemente hasta el momento, carecemos de síntomas de una voluntad política capaz de ofrecer soluciones creíbles, políticamente coherentes y humanamente aceptables.

En estas condiciones de incertidumbre, España vuelve a convertirse en un espacio apetecible para los migrantes procedentes de todo el mundo. El crecimiento económico del país junto con las reticencias de otros países europeos en la aceptación de más migrantes, hace emerger la ruta migratoria del Occidente mediterráneo, convirtiendo a España y a Marruecos en espacios preferentes para las aventuras migratorias de miles de personas desesperadas. Las guerras y las tensiones en el resto del Mediterráneo nos hace pensar que en los próximos años, las cifras de los candidatos migrantes aumentarán de una manera exagerada, causando con ello muchas complicaciones para los gobiernos de turno.

Ante esta inquietud justificada por las circunstancias objetivas y otras subjetivas, España debe buscar sus socios más fiables para enfrentarse a lo que se avecina en los próximos años. Allí está Marruecos, un país políticamente estable y geográficamente cercano al El Dorado, un país que se suma a los países afectados por los movimientos llegados de difrentes partes de África. España y Marruecos deben reforzar su cooperación en materia migratoria sin esperar los dictámenes de ninguna parte, inclusive de la Unión Europea, que nunca  estuvo por la labor de lograr una Directiva que regule los movimientos migratorios en su espacio.

Es hora de crear unos instrumentos de trabajo conjuntos con Marruecos, más allá de la cooperación policial. Se trata de trabajar para lograr una migración razonada y razonable que respeta la dignidad de las personas y satisfaga las necesidades del mercado. Los dos países se sienten satisfechos por la colaboración y la cooperación en materia migratoria, pero hace falta aunar más esfuerzos y pensar en otras alternativas preventivas como la creación de un Observatorio Hispano-Marroquí de las Migraciones que serviría como punto de partida para otras alternativas políticamente correctas y humanamente aceptadas por la mayoría de la partes afectadas por los movimietos migratorios.

La raza humana merece un trato mejor y eso no se consigue sin la complicidad de todos los que tienen la sensibilidad para hacer resuscitar, simbólicamente, a los miles de seres humanos que languidecieron en el Mare Nostrum como el Ave Fénix.

 

Profesor titular del Departamento de Estudios Hispánicos, Facultad Pluridisciplinar de la Universidad Mohamed I (Nador, Marruecos) y vicepresidente de la Fundación Centro de Estudios para la Nueva Civilización Riccardo Campa. Autor de varias publicaciones, libros, ensayos, artículos académicos y publicaciones periodísticas. Miembro del Centro de Investigación CEMIRA (Universidad Complutense de Madrid), vicepresidente del Centro de Estudios para la Nueva Civilización de Cáceres, presidente de la ONG ASISI durante más de 12 años (2000-13) y vocal del Foro del Ayuntamiento de Madrid para las Migraciones. También es miembro del Observatorio Contra el Racismo y la Intolerancia de la Comunidad de Madrid.

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