Tribuna / José Luis Centella Tiempos de hoy

 
   

 Nº 1259. 7  de septiembre de 2018

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Tribuna / José Luis Centella

Sacar a Franco y a José Antonio del Valle de Cuelgamuros, una necesidad histórica


Es hora de recuperar para el Estado y la normalidad democrática el llamado Valle de los Caídos, empezando por denominarlo Valle de Cuelgamuros, siguiendo por la desacralización de la Basílica y la salida de los monjes benedictinos, la retirada de la cruz gigante y demás símbolos religiosos

El 24 de agosto el Gobierno aprobó el decreto ley que adopta las medidas para exhumar los restos mortales del dictador Francisco Franco del llamado Valle de los Caídos, en aplicación de la Ley de Memoria Histórica de 2007. Se cumple así también con la proposición no de Ley de 2017, aprobada con solo un voto en contra en el Congreso, y con distintas recomendaciones de organismos de Naciones Unidas en los últimos años.

La derecha ataca esta decisión y alega que abre supuestas heridas cerradas desde la Transición. No obstante, oculta que no se cerrarán mientras España siga siendo el segundo país del mundo con más personas desaparecidas por violencia política cuyos restos no han sido exhumados ni identificados por la desidia de todos los gobiernos que se han sucedido desde el fin de la dictadura.

No se cerrarán las heridas mientras no se garantice el derecho a la Verdad, la Justicia y la Reparación como reiteradamente piden las víctimas, sus familias y los organismos internacionales, en especial Naciones Unidas, a los distintos gobiernos. La permisividad de la democracia española con su pasado fascista y con los negacionistas de los crímenes franquistas es impropia en cualquier país que quiera ser considerado democrático y respetuoso con los Derechos Humanos.

En 1946 la Asamblea General de Naciones Unidas proclamó: “En origen, naturaleza y conducta general, el régimen de Franco es un régimen de carácter fascista, establecido en gran parte gracias a la ayuda recibida de la Alemania nazi de Hitler y de la Italia fascista de Mussolini; (…) Convencida de que el Gobierno fascista de Franco en España, fue impuesto al pueblo español por la fuerza con la ayuda de las potencias del Eje (…) no representa al pueblo español (...), está haciendo imposible la participación en asuntos internacionales del pueblo español (…) Recomienda que se excluya al Gobierno español de Franco como miembro de los organismos internacionales (...) Recomienda que (…) el Consejo de Seguridad estudie las medidas necesarias que han de tomarse para remediar la situación (…)”

Para la comunidad internacional, el franquismo ha sido un régimen fascista merecedor de condena y exclusión del concierto de las naciones civilizadas. Sólo la complicidad vergonzante puede obviar esta realidad. No tiene otra justificación que PP y Cs sigan a día de hoy sin confrontar con el régimen franquista y recurran a vagas excusas para no poner fin a la exaltación del franquismo y la exhibición de símbolos fascistas.

Lo que más preocupa en este debate es que haya aún claros reductos franquistas en las instituciones y las administraciones públicas, especialmente evidentes en la Justicia y las Fuerzas Armadas. Es inaceptable que ex altos cargos del Ejército en el periodo democrático difundan vergonzosas justificaciones de la dictadura y del dictador, con la permisividad de la Fiscalía y de otros altos mandos en activo de las Fuerzas Armadas que, no olvidemos, encabeza el jefe de Estado, quien no ve suficientemente importante la situación para pronunciarse.

Creemos que a la exhumación de los restos mortales de Franco hay que unir la de José Antonio. No tiene sentido mantener enterrado allí a quien dirigía el mayor partido que apoyó el golpe de Estado contra la legalidad republicana en 1936.

El debate de estas últimas semanas pone de manifiesto que es hora de recuperar para el Estado y la normalidad democrática el llamado Valle de los Caídos, empezando por denominarlo Valle de Cuelgamuros, siguiendo por la desacralización de la Basílica y la salida de los monjes benedictinos, la retirada de la cruz gigante y demás símbolos religiosos. Debe identificarse a las decenas de miles de personas enterradas y ser devueltas a sus familias, así como convertir las instalaciones en un centro de interpretación de la memoria democrática o estudiar el posible desmantelamiento si el coste de su rehabilitación es desorbitado.

 

Firma

Actual coordinador de la Asamblea Político y Social de Izquierda Unida y presidente del Partido Comunista de España (PCE) desde 2018, partido del que ha sido secretario general entre 2009 y 2018. Maestro de profesión, fue concejal en el Ayuntamiento de la localidad malagueña de Benalmádena, provincia donde inició su actividad política y por la que fue elegido diputado al Congreso en 1993, 1996 y 2000. En la X Legislatura (2011-2015) volvió a la Cámara Baja como diputado por Sevilla, ocupando la portavocía del Grupo Parlamentario de IU, ICV-EUiA, CHA-La Izquierda Plural. 

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Pere
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