Sin Maldad / José García Abad Tiempos de hoy

 
   

 Nº 1259. 7  de septiembre de 2018

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Sin Maldad / José García Abad

Sánchez tendrá que apechugar con la desaceleración económica


No tiene la culpa el presidente, pues los datos del mes de agosto responden a la inercia de la desaceleración económica, tanto en España como en la Comunidad Europea, que llevaba manifestándose últimamente. No tiene la culpa pero tendrá que apechugar con ellos evitando la tentación típica de los gobernantes de quitar importancia a las malas noticias.
Como hiciera José Luis Rodriguez Zapatero, quien al negarse a pronunciar la palabra “crisis”, tildándola de “desaceleración”, cavó su tumba política

Pedro Sánchez, sin apenas cumplir sus cien días de presidente del Gobierno, ha tenido que asumir el paro de agosto que ha proporcionado cifras dolorosas tanto en lo que se refiere al desempleo propiamente dicho como, y eso es lo más doloroso, en lo referente a las afiliaciones a la Seguridad Social.

No tiene la culpa el presidente, pues los datos del mes de agosto responden a la inercia de la desaceleración económica, tanto en España como en la Comunidad Europea, que llevaba manifestándose últimamente. No tiene la culpa pero tendrá que apechugar con ellos evitando la tentación típica de los gobernantes de quitar importancia a las malas noticias.

Como hiciera José Luis Rodríguez Zapatero, quien al negarse a pronunciar la palabra “crisis”, tildándola de “desaceleración”, cavó su tumba política. Cuando en 2008, en el inicio de su segunda legislatura, la catástrofe se nos echó encima, Zapatero insistía en que estábamos en un decrecimiento del ritmo de crecimiento que pronto daría paso a la normalidad, a la vuelta a los grandes crecimientos del PIB, a una economía dinámica que nos había permitido adelantar a Italia, alcanzar al Reino Unido y que pronto nos situaría por delante de Alemania. Se había convencido de que la crisis se sana igual con medicinas que sin ellas. A los pocos días ya estábamos inmersos en la crisis económica más grave desde la Segunda Guerra Mundial.

Algunos ministros, como Calviño, no han escarmentado de Zapatero

Por ciertas manifestaciones de dirigentes del PSOE y de algunos ministros se deduce que este Gobierno no ha escarmentado con el error de Zapatero. Choca especialmente que la ministra de Economía, a quien se daba por desaparecida, haya roto su silencio para manifestar su ignorancia del problema, jugando con la terminología.

Si Zapatero hablaba de “desaceleración” o de simple “constipado”, Nadia Calviño se ha valido del término de “ralentización” no de la economía, sino de “algunos indicadores” pues después de los buenos índices cosechados hasta ahora, los índices “se agotan”.

De lo que se deduce que, en su opinión, los hechos se desconectan de los indicadores. Son los indicadores los perversos, no la realidad económica.  “Estamos –ha declarado en Radio Nacional– en un fase positiva del ciclo pero que se ralentiza porque se agotan algunos indicadores”. Un alarde de eufemismo que no genera tranquilidad, sino todo lo contrario.

No es la catástrofe pero sí una señal de alerta

No estamos desde luego ante la catástrofe, pero los datos de agosto son una señal de alerta que no se debe despreciar. “No hay una crisis realmente grave por ahora –ha manifestado el presidente de la Cámara de Comercio de España, José Luis Bonet, en Antena 3–, pero sí desaceleración debido a que ha finalizado la temporada de verano en cuanto a la contratación y los vientos de cola favorables ya están dando paso a vientos “en contra”.

El caso es que Sánchez tuvo que desayunarse con el sapo que le sirvieron junto a los churros del nefasto lunes 31 de agosto, que terminó con 333.107 personas menos en el tajo y con un descenso de 197.324 trabajadores en la Seguridad Social. Todo en un solo día denominado con justicia “lunes negro”, pues no hay precedentes desde que se cuentan los parados. En lo que se refiere al conjunto del mes de agosto el paro creció en 21.679 personas y se destruyeron 134.289 puestos de trabajo.

Con culpa o sin ella, Pedro Sánchez sabe que se la juega con las cifras de paro, pero no debe caer en la tentación de negar la evidencia. La solución no está en no darse por enterado, como hiciera Zapatero. Hasta ahora ha actuado con prudencia y ha dado marcha atrás en algunas de sus propuestas electorales para no generar miedo en el empresariado.
Supongo que de ello ha hablado este viernes en la reunión que ha mantenido con un grupo de grandes empresarios como hiciera durante el mes de agosto. Tampoco en este aspecto debería imitar a Zapatero, que esperaba resolver los problemas económicos tomándose un cafelito con los empresarios, o fotografiándose con ellos en las escalerillas del Palacio de  la Moncloa, de donde, por cierto, surgió el Consejo Empresarial de la Competitividad (CEC) un lobby de triste memoria, tal como cuento en mi libro El malvado Ibex.

 

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Lleva ejerciendo la profesión de periodista desde hace más de medio siglo. Ha trabajado en prensa, radio y televisión y ha sido presidente de la Asociación de Periodistas Económicos por tres periodos. Es fundador y presidente del Grupo Nuevo Lunes, que edita los semanarios El Nuevo Lunes, de economía y negocios y El Siglo, de información general. 

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