Tribuna / Bruno Estrada Tiempos de hoy

 
   

 Nº 1261. 21  de septiembre de 2018

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Tribuna / Bruno Estrada

¿Y la modificación de la reforma laboral, para cuándo?

EUROPA PRESS

Resulta preocupante que entre los temas consensuados por Unidos-Podemos y el PSOE para ser debatidos no aparezca una profunda modificación de la actual legislación laboral, profundamente regresiva en términos de derechos de los trabajadores

El crecimiento económico es condición necesaria pero no suficiente para mejorar las condiciones de vida de los ciudadanos de un país. Además de crecer hay que repartir, por eso hay que combinar una política presupuestaria expansiva con una profunda reforma de la negociación colectiva, cercenada desde las reformas laborales impulsadas por los gobiernos de Zapatero y Rajoy, de forma que se reequilibre el poder de los trabajadores y los empresarios.
Este otoño parece que se está abriendo un espacio para la esperanza. Las negociaciones entre el PSOE y Unidos-Podemos, sujetas aún a muchas incertidumbres, tienen como objetivo alcanzar un acuerdo presupuestario que trascienda los PGE-2019 y asegure la estabilidad parlamentaria del actual Gobierno hasta el final de la legislatura.

Garantizar una política presupuestaria expansiva, que además ayude a disipar los nubarrones de una supuesta desaceleración económica incubada por las suicidas medidas proteccionistas de Trump, exige afrontar una profunda reforma fiscal que asegure la financiación de las políticas sociales que fueron jibarizadas durante la desastrosa gestión de la crisis. Algo que sólo es posible en el marco de un incremento de los impuestos para quienes disfrutan de elevados privilegios fiscales –grandes empresas, rentas de capital y personas de elevada renta– que han venido eludiendo una parte importante de sus obligaciones tributarias.

Se ha producido un notable desequilibrio en la carga tributaria en contra de las rentas del trabajo y a favor de las rentas empresariales y de las rentas más altas. Hoy son los trabajadores de ingresos medios los que afrontan el grueso del esfuerzo fiscal de nuestro país. Por eso debe producirse una aproximación, por arriba, de los tipos que gravan las rentas del trabajo y del capital, mal llamadas del ahorro.

No obstante, hay que tener en cuenta que es en la distribución primaria de la renta, entre trabajo y capital, donde se está generando la creciente desigualdad de la sociedad española. La precarización de gran parte del mercado de trabajo impide que muchos trabajadores tengan capacidad para disputar, a través de la negociación colectiva, el reparto de la riqueza que ha sido generado en las empresas gracias su trabajo.

Por eso resulta preocupante que entre los temas consensuados por Unidos-Podemos y el PSOE para ser debatidos no aparezca una profunda modificación de la actual legislación laboral, profundamente regresiva en términos de derechos de los trabajadores.

Más cuando la doctrina del Tribunal Supremo en relación con la regulación de la ultraactividad de los convenios colectivos merma la capacidad negociadora de los trabajadores y sus sindicatos. Ni siquiera se puede descartar que la actual mayoría conservadora en la composición del Tribunal Supremo pueda considerar que, cuando no exista convenio superior, se admita la aplicación del Salario Mínimo mientras se alcanza un nuevo convenio.

Parece evidente que temas tan centrales de la negociación colectiva no pueden tener esas inmensas zonas de inseguridad, por eso se hace necesaria una corrección de la reforma laboral en este y otros aspectos para luchar contra la precariedad, el principal cáncer de la economía española y de nuestro mercado de trabajo: 1) Limitando las causas del despido; 2) Reduciendo los distintos tipos de contratos temporales, y suprimiendo el contrato indefinido para emprendedores; 3) Modificando sustancialmente el contrato de obra y servicio; 4) Recuperando los salarios de tramitación para los despidos improcedentes; 5) Otorgando a los trabajadores la capacidad de decisión sobre la readmisión en la empresa si el despido es improcedente y es producto de un contrato temporal; 6) Recuperando la prevalencia del convenio sectorial, y 7), Por supuesto, restituyendo claramente la ultraactividad de los convenios.

 

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Economista, adjunto a la Secretaria General de CC OO. Es director adjunto del Programa Modular de Relaciones Laborales de la UNED y miembro del Consejo Internacional de Economía de Podemos. Fue miembro fundador de Economistas Frente a la Crisis. Autor de la obra de teatro Escuela Rota y productor de varios cortometrajes y películas con los que la productora Dexiderius ganó dos Goyas. Ha publicado diversos libros e informes económicos como La economía que viene (Ed. Iniciativa Ecosocialista) o ¿Qué hacemos con la competitividad? (Ed. Akal)

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