Ignacio Miquel presenta su primera novela Tiempos de hoy

 
   

 Nº 1263. 5  de octubre de 2018

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Libros / Nuria Díaz

Ignacio Miquel presenta su primera novela

Vida y ficción de Las confabulaciones

La librería madrileña ‘Los editores’ acaba de acoger la presentación de la primera novela de Ignacio Miquel que, tras una larga carrera periodística, ha dado el salto a la literatura con ‘Las confabulaciones (Memorias de un hombre rana)’, editada por Drácena. El acto contó con la presencia del reconocido novelista Manuel Longares, que ha escrito el prólogo, y la periodista Alejandra Herranz, encargada de moderar la charla coloquio ante una concurrida audiencia. Herranz destacó que Longares y Miquel comparten el amor al lenguaje y el sentido del humor del que ambos hacen gala y que se dan cita en esta novela sobre las mentiras de la vida y la verdad de la ficción.


De izquierda a derecha, el escritor Manuel Longares, el autor de ‘Las confabulaciones’, Ignacio Miquel, y la periodista Alejandra Herranz en un momento de la charla coloquio.

Miquel reveló que el origen de Las confabulaciones estaba en una anécdota real que él mismo vivió cuando trabajaba en una librería y participó en una piadosa pantomima para hacer creer a un viejo autor de un libro descatalogado que su novela se seguía vendiendo. Según Miquel, esta anécdota fue la chispa que encendió el motor de un relato "sobre las ficciones en las que vivimos, sobre las mentiras que nos construyen o contribuimos a construir". Él, que defiende la invención y la fabulación en literatura, confesó que su ficción se había beneficiado, no obstante, “de las cosas reales que va dejando la vida en la orilla de los días”. También confesó el autor que decidió contar la historia desde la perplejidad de un outsider y eligió que fuera Julián, un chico reñido con el mundo académico y laboral, el que contara la historia. Y ese es precisamente, a juicio de Manuel Longares, autor de la celebrada Romanticismo, uno de los hallazgos de una novela llena de "invenciones, poco frecuentes" y que calificó de cervantina. Para Longares "recoger la larga y hoy olvidada tradición literaria de los inadaptados es un acto de valentía literaria poco frecuente". 

Herranz apuntó que el protagonista y narrador de Las confabulaciones dista, sin embargo, mucho de ser un personaje sombrío, ya que Las confabulaciones es una novela cargada de humor, lo que convierte a su protagonista en un "pesimista risueño".  "El humor es bueno en la literatura y en la vida;  además de aliviar tensiones, es un arma desacralizadora: no hay nada que no pueda ser desacralizado gracias al humor", afirmó Miquel. “Me temo que en esta charla hemos bordeado líneas del Código Penal”, bromeó Longares, para quien es precisamente el humor –tan escaso en la literatura actual– uno de los grandes aciertos de la novela: para el personaje, que "se ríe hasta de su sombra"; para el autor, porque le permite distanciarse del personaje, y para el lector, porque le permite disfrutar de las peripecias del narrador.  

 

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