¡Vaya Gente! Tiempos de hoy

 
   

 Nº 1264. 12  de octubre de 2018

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¡Vaya gente! / Mara del Prado


A diferencia de sus predecesoras, la mujer del presidente Sánchez se ha volcado en la carrera profesional que ya traía consigo cuando su marido llegó a La Moncloa. / EUROPA PRESS

La reina Letizia y Begoña Gómez, dos consortes con voz feminista

Las esposas de los jefes de Estado y de Gobierno han sido noticia estos días por algo más que una mera referencia a su estado civil. Sin la relevancia social y política de sus maridos pero con inquietudes profesionales, han marcado la agenda informativa permitiéndose alguna licencia sobre la discreción que se le supone a una consorte.

Desde que el feminismo tomara cuerpo en los millones de españolas que desbordaron las calles el 8-M, Doña Letizia ha venido ejerciendo la sororidad a base de gestos.

Ese mismo día su agenda apareció sin actos mientras cientos de miles de mujeres iban a la huelga. Pero dos meses después le afearon la conducta por no acudir a la final de la Copa de la Reina de Fútbol. Toque de atención y lección aprendida cuando, en el mes de julio, recibió a la Sub ’17 femenina, campeona de Europa, en el Palacio de la Zarzuela.

La prueba de que la mujer del jefe del Estado –y la Casa Real– ha asumido su responsabilidad con las mujeres en competiciones deportivas llegó con la Copa del Mundo de Baloncesto Femenino celebrada en Tenerife a finales de septiembre; entregó el trofeo a la capitana estadounidense, Sue Bird, y celebró en el vestuario con la selección española su merecido bronce. Ni más ni menos que lo que hace Felipe VI con los equipos masculinos para dar visibilidad al deporte español. Así de sencillo. Tanto como ha sido para Doña Letizia participar en los actos por el 30 aniversario del ingreso de la mujer en la Guardia Civil y por el 25 aniversario de la primera mujer en la Academia General Militar como oficial del Cuerpo.

Lo que no es sencillo es el papel de Begoña Gómez. Mientras las primeras damas de Estados Unidos tienen agenda propia y hasta gabinete en la Casa Blanca, en España no es costumbre dotar de contenido el papel de las parejas presidenciales y apenas cuentan con un par de asistentes. No lo tuvo Amparo Illana, que fue devota madre y esposa. No lo tuvo Carmen Romero hasta que emprendió su propia carrera política. No lo tuvo Sonsoles Espinosa salvo cuando los mítines o las fotos a pie de urna requerían su presencia. Y no lo tuvo Elvira Fernández Balboa en los discretos siete años que pasó en La Moncloa. Sí lo tuvo, y mucho, Ana Botella. Aquello le valió las críticas de la oposición. Y también sus cargos de concejala y alcaldesa de Madrid.

Lejos del ejemplo que pudiera darle cualquiera de ellas, la mujer de Pedro Sánchez se ha volcado en la carrera profesional que ya traía consigo cuando su marido fue investido presidente del Gobierno. Este verano se conocía su fichaje en el IE (Instituto de Empresa) como directora del Centro para África mientras la prensa conservadora sacaba punta al currículum y las dudas sobre las titulaciones académicas de esta directiva que se declara experta en el Tercer Sector.

Ahora se ha dejado ver en la gira americana del jefe del Ejecutivo español posando con los Trump en una comentadísima foto, donde los colores de su Del Pozo –los de la bandera americana– y sus 2.300 euros de precio han generado bromas y críticas, y acompañando a su marido y al primer ministro canadiense, Justin Trudeau, mientras aquél firmaba el libro de visitas del centro de la Armada de Caballería en Montreal.

Dice Semana que Begoña Gómez cuenta con su propia asesora de moda, Colleen Murphy, para convertirse en embajadora de la moda española. Tal vez una forma de buscarle utilidad a los posados y escapar de la siempre injusta etiqueta de mujer florero.

 

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