Opinion Centella Tiempos de hoy

 
   

 Nº 1265. 19  de octubre de 2018

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Tribuna / José Luis Centella

El acuerdo presupuestario marca
el buen camino

EUROPA PRESS

Quienes han salido a la calle para reclamar mejoras sociales, defender las pensiones y exigir la derogación de las leyes represivas impuestas por el PP deben ver que su lucha no ha sido inútil, pero que no se puede bajar la guardia

El acuerdo entre el Gobierno de Pedro Sánchez y el Grupo Parlamentario de Unidos Podemos de cara a los Presupuestos Generales de 2019 continúa la apuesta que supuso la moción de censura que permitió desalojar del Gobierno a la derecha corrupta y antisocial, además de ser el paso más firme para revertir la política de recortes de derechos sociales y civiles que impuso el Partido Popular.

Lo acordado no incluye únicamente aspectos económicos o tributarios, sino también la modificación de distintas leyes, entre ellas la Ley de Seguridad Ciudadana (‘ley Mordaza’) o el Código Penal.

Es cierto que su contenido tiene un alcance limitado, enmarcado en el corsé que impone la Unión Europea, y que sus contenidos son insuficientes para revertir totalmente esas políticas neoliberales que tan trágicas consecuencias han tenido en las clases trabajadoras. Se trata, por tanto, de abrir perspectivas de mejora de las condiciones de vida y las libertades públicas de millones de mujeres y hombres que han soportado cómo cada Presupuesto suponía un nuevo retroceso en sus condiciones de vida.

Destacan entre sus puntos positivos el incremento de la tributación a determinadas empresas, la subida del SMI desde 736 euros hasta los 900, el incremento del dinero para dependencia y contra la violencia de género, aumentar la protección a los arrendatarios de vivienda y el control de los precios de los alquileres, la equiparación de los permisos de maternidad para los dos progenitores, la subida de las pensiones conforme al IPC real, las limitaciones a la subcontratación laboral y a la contratación temporal o el incremento del presupuesto para las escuelas infantiles.

Se han quedado cosas por el camino, entre ellas la posibilidad de acordar un impuesto a la banca, de garantizar la prevalencia del convenio colectivo de sector sobre el convenio de empresa o dejar sin efecto la regla de gasto que amputa la soberanía de las instituciones democráticas, pero el balance es netamente positivo. Lo demuestra la forma airada con que han reaccionado la derecha política, económica y periodística.

No obstante, hay que tener claro que la firma del acuerdo no implica que las medidas entren en vigor de forma automática y su futuro pasa por construir una mayoría parlamentaria suficiente. Así, el foco está puesto en esas formaciones que apoyaron la moción de censura y que ahora tienen que decidir si, con todos los problemas y limitaciones, mantienen abierta esa puerta de esperanza o se ponen del lado de los que intentan por todos los medios que se cierre para volver al pasado. 

Además, aunque al final haya una mayoría suficiente que apruebe las cuentas públicas para 2019 la virulencia mostrada por PP, Ciudadanos y la patronal auguran que no será fácil aplicar esas medidas. Van a intentar boicotearlas desde todos los ámbitos económicos y patronales. De ahí que sea importante que desde la calle se apoye el desarrollo de los acuerdos, se mantenga la lucha para que no vuelvan los recortes y las políticas neoliberales, y para recuperar las libertades públicas amputadas estos años. Las derechas creen que aún les queda mucho trabajo por hacer.

Quienes han salido a la calle para reclamar mejoras sociales, defender las pensiones y exigir la derogación de las leyes represivas impuestas por el PP deben ver que su lucha no ha sido inútil, pero que no se puede bajar la guardia. Los próximos días 24 y 27 habrá movilizaciones. La diferencia está en que por primera vez en años no saldrán para combatir políticas que los atacan, sino para pedir que se amplíen los puntos del acuerdo entre el Gobierno y Unidos Podemos. Que nadie piense que es un punto de llegada, sino el inicio de una nueva etapa en la vida social y política de este país.

Firma:

Coordinador de la Asamblea Político y Social de Izquierda Unida y presidente del Partido Comunista de España (PCE), partido del que ha sido secretario general entre 2009 y 2018. Maestro de profesión, fue concejal en el Ayuntamiento de la localidad malagueña de Benalmádena, provincia donde inició su actividad política y por la que fue elegido diputado al Congreso en 1993, 1996 y 2000. En la X Legislatura (2011-2015) volvió a la Cámara Baja como diputado por Sevilla, ocupando la portavocía del Grupo Parlamentario de IU, ICV-EUiA, CHA-La Izquierda Plural. 

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José García
Abad


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Miguel Ángel
Aguilar


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Cristina
Narbona


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Julio Rodríguez Fernández


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Belén
Hoyo



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Joan
Tardà


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Calvo


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Cristina
Antoñanzas


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Carles
Campuzano



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Ignacio
Aguado



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Inmaculada
Sánchez


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Sergio
del Campo


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Palomo



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Bruno
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Joan
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de Lugo



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Centella

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Carlos
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Mauro
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Pere
Navarro



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Julius
G. Castle