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 Nº 1266. 26  de octubre de 2018

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Sin Maldad / José García Abad

Entre Cánovas y Maura y en ruptura con Sagasta



El bipartidismo está desapareciendo del sistema político español. Si no fuera así a pesar de las apariencias y Pablo Casado se reencarnara en Cánovas, no podría contar para el nuevo turno de partidos con un Pedro Sánchez reencarnado en Sagasta después de que en la última sesión de control al Gobierno Sánchez rompió relaciones al ser calificado de golpista por el dirigente ‘popular’

Si hay que creer al barómetro del CIS publicado el pasado jueves, Pablo Casado sería relegado a la dirección del tercer partido, pisoteado por Ciudadanos, consolidando quizás definitivamente el turno de los partidos en el disfrute del poder, alejando el mandato de Aznar de que ganara las elecciones rápidamente

Reina la euforia entre los dirigentes del PP de Pablo Casado, no tanto los de Mariano Rajoy, o al menos eso  parece tras la exhibición ofrecida la pasada semana en la presentación del último libro de José María Aznar, 'El futuro es hoy. España en el cambio de época',  y en el discurso/manifiesto de Casado en la sesión de control al Gobierno.

La euforia ha llevado a algunos prohombres del partido a identificar a su jefe y al jefe del jefe, José María Aznar, con Antonio Cánovas del Castillo, descubierto por Manuel Fraga, el refundador del partido al convertir Alianza Popular en el Partido Popular. Fue Fraga quien creó la Fundación Cánovas del Castillo como referente ideológico del partido que Aznar integraría en FAES.

José María Aznar comparte la identificación con Cánovas del Castillo, el hombre de Alfonso XII, con Antonio Maura, que lo era de Alfonso XIII. Fue Aznar el segundo refundador del partido al jubilar a Fraga, su designador,  orientando su estrategia a derrocar a Felipe González por todos los medios, incluida la ruptura del pacto tácito entre Fraga y González para mantenerse unidos en la lucha contra ETA, incluida la guerra sucia.

El PP de Aznar/Casado promete para el pasado

No sé si el nuevo presidente del Partido Popular  conquistará el futuro ganando pronto las elecciones, como le ha requerido y profetizado Aznar, pero lo que parece claro es que promete para el pasado.
Tampoco sé si Pablo Casado, un lince en obtener la licenciatura de Derecho en un plis plas, ha sacado tiempo para estudiar a Cánovas, el sobrevenido abuelo del PP. Si lo hubiera hecho quizás hubiera evitado acusar a Pablo Sánchez, el nuevo Práxedes Mateo Sagasta, de golpista. Las comparaciones son a veces embarazosas.

Pudo constatar Casado la talla de Cánovas, uno de los políticos más hábiles de la historia de España asesinado en Mondragón (Guipúzcoa) por el anarquista Angiolillo, corresponsal del periódico italiano ‘Il Popolo’.
Pero también podría enterarse el nuevo dirigente ‘popular’ de que Cánovas dio formulación política al golpe de Estado para traer del exilio a Alfonso XII por medio del ‘Manifiesto de  Sandhurst’, la localidad británica en cuya academia militar estudiaba Alfonso. Dos días después de que fuera publicado por la prensa española, el 27 de diciembre, el general Martínez Campos daba el golpe militar contra la Primera República y proclamó rey de España a Alfonso XII.

Más complaciente con los golpes de la derecha
Pudiera ser que Casado conociera este dato pero probablemente sea más indulgente con los golpes de la derecha que para los que supuestamente asestara Pedro Sánchez por la izquierda, algo que dudo que se crea el propio Casado.

Cánovas inventó el bipartidismo estableciendo un turno obligatorio para ocupar el poder basado en el sistema caciquil para la cosecha del voto que no se paraba en minucias a la hora de organizar pucherazos.
El bipartidismo está desapareciendo del sistema político español. Si no fuera así, a pesar de las apariencias, y Pablo Casado se reencarnara en Cánovas, no podría contar para el nuevo turno de partidos con un Pedro Sánchez reencarnado en Sagasta después de que en la última sesión de control al Gobierno, Sánchez rompió relaciones al ser calificado de golpista por el dirigente ‘popular’.

Si hay que creer al barómetro del CIS publicado el pasado jueves, Pablo Casado sería relegado a la dirección del tercer partido, pisoteado por Ciudadanos consolidando, quizás definitivamente, el turno de los partidos en el disfrute del poder, alejando el mandato de Aznar de que ganara las elecciones rápidamente.