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 Nº 1268. 9 de noviembre de 2018

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Sin Maldad / José García Abad

Sánchez convocará elecciones cuando le convenga

No creo que de momento se le pueda defenestrar como él consiguió con Mariano Rajoy, por una moción de censura. Para ello el PP y Ciudadanos necesitarían el apoyo de los independentistas, lo que no parece viable. Los ‘indepes’ no apoyarán sus Presupuestos pero matizan su oposición manteniendo sus reuniones bilaterales. No les interesa un gobierno de Casado en coalición con Rivera.

¿Cuándo convocará Sánchez elecciones? No cuando se lo pida la derecha política y la mediática. La respuesta es sencilla: cuando le convenga. ¿Y cuándo será eso? Pues ya  se verá

Los dirigentes de los partidos de oposición a Pedro Sánchez, los del Partido Popular y los de Ciudadanos  entonan el “¡Váyase señor Sánchez!, un grito que fue inventado por José María Aznar dirigido a un Felipe González al que no había forma de echarlo, más que nada por la sencilla razón de que los españoles lo seguían votando de manera incomprensible para el refundador del PP. 

El “¡Váyase!”  implica el convencimiento de que, al no conseguir echarlo, esperaban que se marchara a descansar a su casa voluntariamente. A su domicilio particular, donde González había  vivido menos tiempo que en el palacio de la Moncloa. También Pedro Sánchez había entonado el “¡Váyase!” frente a un Mariano Rajoy, dirigente del partido con más diputados, de oídos sordos. 

Tengo que reconocer que a los periodistas nos encanta especular sobre los ceses de presidentes, adelantos electorales o cambios de ministros. Nos gusta por razones distintas a la de los políticos, pues el morbo del cambio no significa que ocupemos las poltronas en las que ellos se sientan tan bien.

Los periodistas tienen que coger el fusil que les suministra la empresa
Por lo menos en lo que respecta a Sánchez la insistencia en que el presidente abra de una puñetera vez las urnas no es tan inocente como el mero disfrute periodístico. En algunos casos, mayormente en los propietarios de los periódicos, juegan, como en los dirigentes de los partidos, la pasión política y, en otros, la obtención de favores. La oposición de las empresas periodísticas a Pedro Sánchez es de alto voltaje y sin discriminación de errores y aciertos.

Desgraciadamente, en la penosa situación en que se encuentran muchos profesionales, no están en condiciones de hacer su trabajo limpiamente como desearían. Si quieren promocionarse, una ambición legítima, o simplemente evitar su despido, tienen que coger el fusil que les suministra la empresa.

No hay día en el que no aparezca en la prensa las supuestas fechas en las que Sánchez convocará finalmente elecciones. Últimamente señalan febrero, y hay compañeros que hasta lo razonan. No hay día que no recuerden al presidente que no puede gobernar con sólo 84 diputados; que no puede seguir ante las supuestas contradicciones internas; ante los escándalos que han obligado a dimitir a altos cargos y que otros debieran hacerlo; ante el disgusto de la ‘vieja guardia’ frente a su política respecto a Cataluña; por lo de la chapuza de su tesis, etc. etc.

“Dadme una palanca –84 diputados– y moveré el mundo”
No digo que Sánchez no sufra por los titulares de prensa pues tiene claro que la administración del poder lleva consigo desayunarse cada mañana con un surtido de sapos. Los traga encantado y se ríe, pues también sabe que un presidente tiene suficientes resortes para mantenerse en el poder, incluso con sólo 84 diputados. Sigue a Arquímedes : “Dadme una palanca –84 diputados– y moveré el mundo”.

En todo caso hay que admirar su habilidad circense para manejarse con tan escaso apoyo parlamentario y nulo en la prensa, de derechas en la casi totalidad de la vegetal, la de papel, con la importante excepción del Grupo Prisa, y en menor medida de la digital donde hay de todo: tres diarios más cerca de la izquierda que de la derecha, y un par de ellos más o menos independientes.

Pero Sánchez borda con destreza el arte de convertir en campaña electoral sus decisiones de gobierno como ha demostrado elevando el salario mínimo y su decretazo sobre las hipotecas. Las encuestas le avalan.
No creo que de momento se le pueda defenestrar como él consiguió con Mariano Rajoy, por una moción de censura. Para ello el PP y Ciudadanos necesitarían el apoyo de los independentistas, lo que no parece viable. Los ‘indepes’ no apoyarán sus Presupuestos pero matizan su oposición manteniendo sus reuniones bilaterales. No les interesa un gobierno de Casado en coalición con Rivera.

¿Cuándo convocará Sánchez elecciones?. No cuando se lo pida la derecha política y la mediática. La respuesta es sencilla: cuando le convenga. ¿Y cuándo será eso? Pues ya  se verá.