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 Nº 1269. 16 de noviembre de 2018

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Entrevista /  Luis Eduardo Siles

Federico Barrios, director y coreógrafo

“El musical siempre tiene que emocionar”

Es bailarín, coreógrafo y director de musicales, tiene 41 años –aunque aparenta menos– y una cultura extensísima. Llegó en 1998 a España desde Argentina –su país–. Federico Barrios asegura que cuando le propusieron dirigir ‘West Side Story’ pensó: “¿Cómo lo hago sin que el mismo título me pase por encima?”. Pero este musical se ha convertido en un éxito tras su reciente estreno en el teatro Calderón de Madrid. Es la historia de María, puertorriqueña, y Toni, norteamericano, que se topan con un amor inesperado y rápido, un amor imposible como el de Romeo y Julieta, que ambos deciden vivir intensamente en el filo de la navaja.

“Leonard Bernstein sufrió mucho, pero supo transmutar ese dolor en creación y arte” “West Side Story’ es un pedazo de obra maestra a nivel musical y coreográfico”

Ha dicho usted que cuando le ofrecieron dirigir ‘West Side Story’ sintió que habían puesto el mundo en sus manos. ¿Por qué?
Porque ponían en mis manos el gran título que marcó en tan gran medida la historia del teatro musical del siglo pasado, como también lo fue posteriormente la película que se hizo, que es la más galardonada hasta la fecha, la que más estatuillas del Oscar tiene. Tenía que ver con el título y tenía que ver con lo que me ha generado a mí, personalmente, ‘West Side Story’. La conmoción que me produjo la primera vez que vi la película y lo que significa para mí este espectáculo como bailarín, como actor y como director. Era como decir: ¿Cómo lo hago para llevar a cabo este gran nombre, este gran título, sin que el mismo título me pase por encima? Era como decir: qué gran responsabilidad han puesto en mis manos, con agradecimiento enorme hacia ellos, pero también, al mismo tiempo, con sumo miedo. Y me planteaba: ¿Ahora cómo lo cuento? Porque la película está en los ojos de todo el público y la gente que ha viajado al extranjero ha podido ver la versión teatral, musical. Porque ‘West Side Story’ es un pedazo de obra maestra a nivel musical y coreográfico. Me planteé: ¿Cómo lo llevo a cabo? Y lo que hice fue trabajar con muchísimo respeto desde el principio, analizando pauta a pauta, la parte de la música, la parte corográfica, la parte del texto, hasta llegar al núcleo de lo que la historia quiere contar. Y saber por qué la han contado así, para poder contarla nosotros desde ahí. Y sin embargo no sobrevaloramos el título, sino que nos planteamos concederle el peso que el título tiene y luego hacer arte y crear y darle dimensión propia.

¿Cómo se consigue que un musical tan complejo como ‘West Side Story’ funcione como un reloj?
Sí, se trata de un musical muy complejo de ensamblar. Aquí todo el mundo canta, baila e interpreta. Y no ocurre lo que en otros musicales, que a veces hay actores que llevan la parte protagónica del canto, y luego hay un elenco que sale a bailar. Aquí, el elenco, además de salir a bailar, cuenta la historia, porque la enemistad entre las dos bandas está contada a través del baile, y además la tienen que interpretar. Es decir, hemos contado con bailarines que sepan actuar, que sepan cantar, y con actores que sepan bailar. Cuadrar todos esos ensayos resultó muy difícil, porque había que trabajar con todos por igual: la parte de canto, la parte de baile y la parte de la interpretación. Para que finalmente todo estuviera a un mismo nivel.

El trazo de William Shakespeare está detrás de este musical. Los autores de ‘West Side Story’ trasladaron la guerra familiar de ‘Romeo y Julieta’ y la convirtieron en la guerra de etnias entre jóvenes puertorriqueños y neoyorkinos, ¿no?
Totalmente. Lo que hicimos fue elegir el elenco y antes de empezar a ensayar yo propuse a la producción, y lo aceptaron con muchísimas ganas, hacer ensayos sólo de Romeo y Julieta. Fue una semana en la que trabajamos para analizar la obra de Shakespeare, ver realmente cuál es el contenido que había en Romeo y Julieta, para posteriormente poder embarcarnos en los ensayos de ‘West Side Story’. Se trataba de ver de dónde venían, en qué se habían inspirado los autores del musical: desde dónde nació este espectáculo. Y en el texto de Shakespeare, bueno, qué le voy a decir yo de Shakespeare, un texto absolutamente maravilloso, hemos encontrado un montón de cosas que tienen que ver con la parte humana, con la parte del amor, con la parte del dolor, con la rivalidad, con la muerte. Nos introdujimos en las palabras de Shakespeare. Y lo que hice fue que a los actores les fui dando a cada uno el personaje que equivaldría en ‘Romeo Julieta’ al que iban a interpretar en ‘West Side Story’. Y fuimos trabajando en monólogos, en escenas, como la escena del balcón, fuimos haciendo todo el análisis del personaje para posteriormente poder descubrir a los personajes de ‘West Side Story’ no simplemente desde un papel, con las frases allí descritas, sino desde una vida. Una vida con cuerpo, una corporeidad para contar esa historia.

Un personaje dice en la función: “Este barrio es pequeño, pero es lo único que tenemos”.
Como soy inmigrante, vivo desde hace 20 años en España, con un acogimiento maravilloso aquí, pero yo llegué desde Argentina y realmente puedo entender las pequeñas cosas que surgen cuando uno emigra, deja sus raíces, y se va a un nuevo país. Y lo único que uno tiene cuando emigra a un país nuevo, lo poco que sea, aunque sea una casa diminuta, la porción de una pequeña calle, y dos amigos, ese es su mundo, son sus raíces, y aunque tenga poco, es lo que tengo, y lo voy a defender, y que no me lo quite nadie. Porque si me lo quitan me voy a sentir todavía más solo, en un país que no es el mío, y voy a tener más miedo. Porque el subtexto de ‘West Side Story’ tiene mucho que ver con el miedo. El miedo es lo que no deja que los países sean libres. Por miedo al otro que sea diferente. Si lo del otro, que es diferente, me invade y me cambia, yo tampoco quiero cambiar. Porque en esta historia son inmigrantes polacos de primera generación con inmigrantes puertorriqueños que recién han llegado a Estados Unidos. Entonces cada uno ha tenido un pedacito como de tierra y eso parece que es su pequeño mundo y su salvamento para no sentirse tan solos. Y lo poco que tengan es lo que van a querer resguardar, pelear y cuidar para no sentirse todavía más solos en lo que tiene que ver con una masa de inmigración muy grande e impersonal.


Una escena del musical que se representa en Madrid.

En ‘West Side Story’ hay temas musicales como ‘América’ o ‘María’ que han quedado en la memoria colectiva de varias generaciones, ¿no?
Sí, esas canciones se crearon para el musical, luego fueron muy famosas con la película, pero después se han hecho muchas versiones de estas canciones con sinfónicas, filarmónicas, orquestas de cámara, cantantes de ópera o cantantes pop. Y volvernos a encontrar con estos grandes temas, que son parte de nuestra cultura musical más allá de lo que es el musical en sí o como obra de teatro, supone la responsabilidad de cómo los llevamos a cabo, cómo transmitimos a los actores que tengan que interpretar y que cantar estos temas dándole un cuerpo, una vida, y que además tengan personalidad propia. Lo más complicado en nuestro caso resultó analizar las canciones con los actores frase a frase y palabra a palabra para que tuvieran un contenido. Hemos trabajado las canciones como si fueran monólogos, al igual que trabajamos los monólogos de ‘Romeo y Julieta’ cuando hicimos los ensayos, para que no fuera sólo cantarlas, sino para transmitir una historia y la esencia del personaje, que resulta decisivo para que el público pueda emocionarse.

Este musical conecta con los clásicos. ¿Hasta qué punto considera que el mundo ha evolucionado mucho en la tecnología, por ejemplo, pero los sentimientos del ser humano son los mismos que en tiempos de Homero?
Son los mismos porque siempre vamos a seguir amando. El ser humano vino aquí para amar, para vivir y para progresar. Y la esencia de ‘West Side Story’ tiene que ver con el amor. A través del amor nos llega la redención. Siempre nos vamos a seguir enamorando. Y eso es lo que nos va a seguir moviendo, porque forma parte de nuestra naturaleza.

¿En qué medida debe emocionar un musical?
Este musical consiste en verse involucrado con la emoción de los personajes, con ese amor que no debería ser correspondido, pero esos chicos luchan hasta el final para que ese amor tenga un sitio. Y para que su voz sea escuchada. El musical siempre tiene que emocionar. Porque creo que al poner canciones y coreografías se logra con la partitura emocional llegar a esos sitios que tal vez con sólo las palabras no se llega. El musical siempre tiene que emocionar porque está concebido para llegar un poquitito más lejos en la emoción del espectador que con una simple obra de teatro.

¿Viven los espectáculos musicales en Madrid un momento brillante?
Sí, por supuesto, esta temporada vamos a tener en Madrid nueve musicales. Eso es muy buen síntoma. Hasta hace bien poco había como mucho tres musicales en Madrid, con algún otro de gira por España. Pero que haya nueve musicales al mismo tiempo en la cartelera madrileña no ocurría desde hace una década y es un gran síntoma y supone un enorme desafío tanto para los actores, como para los productores y para los creativos, porque vamos a tener más puntos para superarnos, más comparaciones. Existe una gran apuesta por el musical.

Leonard Bernstein, autor de la música de ‘West Side Story’, está recibiendo estos días homenajes en todo el mundo con motivo de su centenario. ¿Qué destaca usted esencialmente del complejo perfil de Leonard Bernstein?
Que realmente por su biografía y por su vida se trata de una persona que ha vivido como ha querido. Que realmente lo que nos ha dejado en el legado de sus canciones es el amor y la emoción que transmiten con las notas y con la orquestación que él eligió. Y cómo compuso la estructura de las canciones. Se percibe que hay muchísima sensibilidad y muchísimo amor. Y, al mismo tiempo, hay mucho dolor. Porque creo que el dolor muchas veces nos hace más sensibles y nos permite transmitir las emociones de otra manera. Considero que Bernstein fue una persona que sufrió mucho, pero supo transmutar ese dolor en creación y arte, y dejarnos las grandes partituras de ‘West Side Story’ y de toda su carrera musical, que fue extensísima y muy valiosa.

El genio desmedido

Leonard Bernstein, además de un genio de la música, tuvo una personalidad desmedida, imprimió a su vida una velocidad de vértigo, hubo una época que besaba en la boca a hombres y mujeres al saludar, y su mujer, Felicia, le dijo: “Morirás solo como una maricona vieja y amargada”.

Sí, es así, totalmente, además, al final, dejó a su mujer de toda la vida y se emparejó con un hombre. Vivió como quiso. Quizás tuvo que esconder su sexualidad en algunos momentos, pero en otros hizo lo que le apetecía y la disfrutó como le vino en gana. Pero como a veces ocurre, estos genios tienen vidas muy duras. Que les hace, al mismo tiempo, ser genios, pero considero que el dolor los conduce a crear desde otro sitio y a transmitir la emoción desde sus letras, desde sus canciones, a hacerlo desde un lugar que toca directamente el corazón. Bernstein vivió como quiso y nos dejó un hermoso legado. Tenía un gran carácter. Fue un maestro estratosférico.