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 Nº 1269. 16 de noviembre de 2018

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Tribuna / Bruno Estrada

¿Por qué la subida del salario mínimo va a destruir miles de empleos en España?

El acuerdo de Unidos-Podemos y el PSOE de incrementar el salario mínimo un 22% hasta 900 € mensuales es un buen paso para volver a entrar en el círculo virtuoso de un crecimiento inclusivo

El gobierno de la ciudad de Seattle, en el Estado de Washington (EE UU), decidió aprobar en 2015 un fuerte incremento del salario mínimo para los trabajadores de la ciudad. Para las pequeñas empresas –de menos de 500 trabajadores–, desde los 10 dólares la hora que estaba estipulado en 2015 hasta los 15 dólares la hora en 2021. Para las grandes empresas –de más de 500 trabajadores–  de 11 dólares la hora en 2015 a 16 dólares la hora en 2019. Un incremento del 50% en seis años para las pequeñas empresas y del 45% en cuatro años en las grandes empresas.

Como fruto de esas políticas el desempleo en la ciudad de Seattle se ha reducido del 4,1% en enero de 2015 al 3,2% en septiembre de 2018, según la Oficina de Estadísticas Laborales del Gobierno de EE UU. ¡Vaya!
Los economistas del Banco de España y de la Comisión Europea desarrollan unos complejos modelos teóricos sobre la evolución futura del empleo en función del incremento de los salarios que han llegado a la conclusión de que se perderán miles de empleos, 150.000 según el Banco de España y 70.000 según la Comisión Europea, pero la realidad se encarga de decirles lo contrario.

En Seattle sostenidos incrementos del salario mínimo, en más de un 10% anual durante varios años, han permitido disminuir el desempleo casi en un 1%, llegando a la increíble cifra de un 3,2%.

Supongo que esos economistas del Banco de España y de la Comisión Europea, que ganan bastante más del salario mínimo por hacer bastante mal su trabajo, querrían una ley que modificara la realidad para adecuarla a sus previsiones. Previsiones, todo hay que decirlo, basadas en modelos econométricos supuestamente asépticos pero que rezuman ideología neoliberal por los cuatro costados.

Pero la realidad es tozuda. El Nobel Joseph Stiglitz lo dice por activa y por pasiva: “El incremento del salario mínimo tiene un impacto negativo insignificante o incluso positivo sobre el empleo” y, sin embargo, es un elemento básico para lograr una reducción de las desigualdades sociales. Esto es debido a que la propensión al consumo de los incrementos salariales de los trabajadores más pobres es cercana al 100%; dicho de otra forma, todo lo que ganan lo dedican al consumo, lo que genera más demanda y, por tanto, más empleo.

Además hay que tener en cuenta otra cuestión más estructural sobre el modelo de economía y sociedad que se quiere construir. En los países desarrollados un porcentaje cada vez más creciente del consumo de productos y servicios no vienen determinado por sus precios, y por tanto por sus costes de producción, sino por la capacidad de gasto de las cada vez más extensas clases medias, y por la confianza emocional que los consumidores depositamos en su calidad, o en intangibles como la valorización de la marca o la diferenciación del producto

El propio Joseph Stiglitz en su artículo “The causes and consequences of the dependence of quality on Price”, publicado hace ya 30 años, indicaba que en estos mercados de bienes superiores la tradicional competitividad vía reducción de precios, y costes de producción, no es una garantía de que aumenten su cuota de mercado.  Ya que estos bienes superiores son aquellos que los consumidores, al darles un cierto “valor de obra de arte”, seguimos comprando a pesar de que incrementen su precio.

Las políticas de austeridad fiscal y devaluación salarial que hemos sufrido en España y en otros países del sur de Europa han actuado en sentido contrario, reduciendo la demanda sofisticada. Por eso el acuerdo de Unidos-Podemos y el PSOE de incrementar el salario mínimo un 22% hasta 900 € mensuales es un buen paso para volver a entrar en el círculo virtuoso de un crecimiento inclusivo. Del mismo modo que lo fue el Acuerdo de Negociación Colectiva firmado este año entre CC OO, UGT y la CEOE con el objetivo de incrementar el mínimo salarial de todos los convenios hasta los 14.000 € anuales.

 

 

 

 

Firma

Economista, adjunto a la Secretaria General de CC OO. Es director adjunto del Programa Modular de Relaciones Laborales de la UNED y miembro del Consejo Internacional de Economía de Podemos. Fue miembro fundador de Economistas Frente a la Crisis. Autor de la obra de teatro Escuela Rota y productor de varios cortometrajes y películas con los que la productora Dexiderius ganó dos Goyas. Ha publicado diversos libros e informes económicos como La economía que viene (Ed. Iniciativa Ecosocialista) o ¿Qué hacemos con la competitividad? (Ed. Akal)

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