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 Nº 1271. 30 de noviembre de 2018

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Tribuna / José Luis Centella

Se fue Bertolucci, se va la Italia que soñó

 

‘Novecento’, de Bertolucci, ilustró la dignidad, el sufrimiento y el coraje con que generaciones de trabajadores y campesinos italianos lucharon contra el fascismo, por la libertad y el socialismo

Sin esperarlo, cuando lo teníamos casi olvidado, muere Bernardo Bertolucci. Ahí nos dimos cuenta de que no era tan mayor, quizás porque desde muy joven formaba parte de nuestra historia. ‘Novecento’, su película más emblemática, se estrenó hace más de 40 años y los jóvenes que entonces la vimos somos hoy casi unos apacibles jubilados, pero la recordamos aún como el más bello poema épico rodado sobre la clase obrera.
Bertolucci nació durante la Segunda Guerra Mundial en Parma, como Verdi. Hijo del poeta Attilio Bertolucci, empezó a trabajar con Pasolini, que también se estrenaba en el cine, a quien dedicó su ‘Novecento’ para responder, según sus palabras, al “pesimismo antropológico” del poeta.

Tenía apenas 23 años cuando rodó ‘Prima della rivoluzione’, donde recogió el sueño libertario de la militancia obrera, y 30 cuando acabó ‘El último tango en París’, que muchos años después daría lugar a la desagradable polémica por la infame e imperdonable escena de la violación, donde Marlon Brando forzaba a Maria Schneider, una joven actriz a quién engañó el director, dejando una mancha imborrable en su trayectoria vital.

Bertolucci fue, sobre todo, una persona preocupada por el pasado fascista de Italia, sus orígenes, el rastro viscoso, corrupto y sangriento que había dejado en la piel del país. Lo demuestran ‘La estrategia de la araña’ o ‘El conformista’, películas que rodó el mismo año, 1970, cuando las redes fascistas actuaban aún en Italia, al amparo de sus servicios secretos (SISMI), del Gladio de la OTAN, y de la logia masónica de Licio Gelli. Estaban empeñados en cerrar el paso al Partido Comunista italiano con la siniestra ‘estrategia de la tensión’, que culminó con el feroz atentado de Bolonia, donde los fascistas acabaron con la vida de 85 personas con una bomba en una estación de ferrocarril.
‘Novecento’ ilustró la dignidad, el sufrimiento y el coraje con que generaciones de trabajadores y campesinos italianos lucharon contra el fascismo, por la libertad y el socialismo. Nunca hizo la tercera parte, que debería haber narrado las luchas obreras entre 1945 y el fin de siglo, entre la derrota del fascismo y la inútil operación de Achille Occhetto, que disolvió el Partido Comunista y abrió paso a un nuevo periodo histórico marcado por la llegada al Gobierno de Silvio Berlusconi y que continúa hoy con la derecha extrema de Salvini.
Inauguró el siglo XX de su película haciendo coincidir la historia de la clase obrera con la muerte de Verdi. Soñaba con que gracias al empeño de campesinos y militantes comunistas Italia podría salvar su alma vendida al diablo durante el fascismo, pero la historia se truncó y, como dijo el clásico, la historia se repite hoy como una farsa.

En el marco de esta otra Italia, Bertolucci aún rodó en 2012 una última película, ‘Tú y yo’, antes de mirar el sombrío escenario en que se convertía su país. Había pasado de la Italia de los partisanos que derrotaron al fascismo, aquella en la que florecieron la cultura, el arte y la filosofía, a la de la xenofobia y el nacionalismo insolidario. Es la Italia que mira hacia una nueva derecha que no es otra cosa que el viejo fascismo.

En su muerte, es obligatorio recordar la escena de ‘Novecento’ en la que un tren parte las telas saludando a la gran huelga agraria, mientras las banderas rojas se agitan en las ventanillas, entre el humo y el griterío de quienes se asoman, y las mujeres abren paso al hombre de blusa blanca y gorra bolchevique que toca la Internacional con su acordeón, caminando hacia adelante, caminando hacia el futuro.

La cuestión es saber si en estos días de oscuridad en los que la bestia fascista vuelve a sobrevolar Europa, hay mujeres como en el Novecento de Bertolucci que tejen y guardan celosamente una gran bandera roja a la espera de poder extenderla al viento el día de la liberación.

 

 

Firma:

Coordinador de la Asamblea Político y Social de Izquierda Unida y presidente del Partido Comunista de España (PCE), partido del que ha sido secretario general entre 2009 y 2018. Maestro de profesión, fue concejal en el Ayuntamiento de la localidad malagueña de Benalmádena, provincia donde inició su actividad política y por la que fue elegido diputado al Congreso en 1993, 1996 y 2000. En la X Legislatura (2011-2015) volvió a la Cámara Baja como diputado por Sevilla, ocupando la portavocía del Grupo Parlamentario de IU, ICV-EUiA, CHA-La Izquierda Plural. 

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