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 Nº 1272. 7 de diciembre de 2018

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Tiempos de Hoy / Verónica Gayá

Su uso indebido para patologías menores hace que pierdan su eficacia

Antibióticos: matar moscas a cañonazos

La OMS ha declarado la resistencia de las bacterias a los antibióticos una de las mayores amenazas a la salud mundial, la seguridad alimentaria y el desarrollo. La solución es un trabajo conjunto de hospitales, sanitarios y de una sociedad que sigue tomando antibióticos para los catarros. 



El exceso de antibióticos recetados se debe a una mala interpretación de los síntomas, un diagnóstico incierto y a la voluntad del médico de cumplir las expectativas del enfermo.

Según los datos del estudio del CDDEP (Centro para la Política, la Economía y Dinámica de las Enfermedades) los tres países del mundo en los que más antibióticos se consumen por cabeza son Turquía, Túnez y España. Otros países ricos, con los que hace 15 años compartíamos podio (en el año 2000 el primer y el segundo puesto fueron para Francia y Nueva Zelanda), ya se han apeado de esta locura antibiótica, mientras nosotros seguimos dispensando este medicamento a diestro y siniestro.

32 DDD (Dosis Diarias Dosificadas) por cada 1.000 habitantes, más de 10 puntos por encima de la media europea, que no llega a las 22 dosis. Las cifras de los dos últimos años brindan algo de esperanza, con un descenso en el consumo de más del 4 por ciento, pero no aún queda mucho por mejorar, ya que en el total de los últimos 15 años el aumento ha sido del 35 por ciento.

En España el trabajo hay que hacerlo desde el principio, y debemos empezar vigilando el número de infecciones, porque muchas de las que luego necesitan antibiótico se producen en el entorno hospitalario,  especialmente en los centros sociosanitarios.

Además, a nivel intrahospitalario, también debemos considerar ese 10 por ciento del total de antibióticos consumidos, que son los que se toman antes de las intervenciones quirúrgicas. Un estudio europeo pone el foco aquí y advierte de que se están administrando ciclos de antibióticos de varios días, cuando una sola dosis y administrada sólo un día es suficiente como profilaxis.


‘Por si las dudas’
En Atención Primaria las recetas de antibióticos superan en un 51 por ciento a las prescritas al mismo nivel en la Unión Europea. Suponen entre 80 y el 90 por ciento del número total de antibióticos recetados (incluyendo las urgencias hospitalarias), y se hace generalmente para atender infecciones respiratorias. Según semFYC (Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria) en la mitad de los casos estas recetas son inapropiadas. El exceso radica en una mala interpretación de los síntomas, en un diagnóstico incierto y en la voluntad del médico de cumplir las expectativas del enfermo.

El empeño de los pacientes por solucionar dolencias a base de antibióticos es de tal envergadura, que ejercen auténtica presión en las consultas para conseguirlos, para ellos y para sus hijos (en pediatría); tanto que en algunas ocasiones los facultativos finalmente los prescriben por la demanda de los pacientes o por “falta de tiempo para darles explicaciones”, tal y como revela el estudio realizado en la zona de Terrassa presentado en el congreso de la Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria.

El 66 por ciento de los europeos sabe que los antibióticos no son útiles para curar un catarro, sólo el 44 por ciento saben que son inefectivos contra los virus, y por si fuera poco, el 70 por ciento asegura que, pese a disponer de la información correcta de su uso, no hay cambiado sus pautas para tomarlo.

Según datos del Eurobarómetro, tres de cada 10 europeos han tomado antibióticos en el último año, de los cuales el 20 por ciento lo hizo para tratar un resfriado.

Llevamos años creyendo que curábamos muchos males frente a los que el tratamiento antibiótico es inocuo, años previniendo futuras y posibles infecciones a base de un uso insensato, años desoyendo la información sobre su buen consumo y desatendiendo las alertas sobre las consecuencias de hacerlo. Ahora, la resistencia a los antibióticos empieza a ser un serio problema.

Cada año en Europa mueren 33.000 personas por bacterias resistentes a los antibióticos, una cifra parecida a las muertes por gripe, sida y tuberculosis juntas. Las predicciones son aún peores: la OCDE advierte de que la resistencia a este medicamento causará 2,4 millones de muertes en 30 años, pudiendo llegar a convertirse, si no se toman medidas determinantes, en una de las más importantes causas de fallecimientos, por encima del cáncer.

Son muertes evitables y  debemos actuar. Hay que acabar con el uso innecesario de antibióticos en salud y en agricultura, y mejorar los métodos de diagnóstico y prevención de infecciones en centros de salud. O evitamos infecciones y somos selectivos con su uso, o las bacterias acabarán aprendiendo cómo sobrevivir a ellos. Hay bacterias que han acumulado mutaciones o adquirido genes  que les permiten resistir a los antibióticos. En los países en los que estos medicamentos se pueden adquirir sin receta médica para uso humano o veterinario, la aparición y propagación de la farmacorresistencia está más consolidada.

Revertir esta situación sólo depende del buen hacer de cada agente, de centros, médicos y pacientes, que han de trabajar por modificar los hábitos de prevención y consumo. Por el momento, el Plan de Lucha contra la Resistencia a los Antibióticos que se puso en marcha en 2014 no tiene presupuesto. En la retaguardia, la comunidad científica busca nuevos antibióticos para las declaradas bacterias resistentes y mejora las formas de diagnosticar las infecciones.

Al Día
Haz las cosas bien

Los medicamentos sobrantes debemos depositarlos en un punto SIGRE, evitando el almacenamiento en el domicilio.

El malestar de una gripe, la impaciencia porque ese catarro mejore, la preocupación porque el resfriado del niño no vaya a más... Queremos antibiótico y lo queremos ya. Tomamos innecesariamente estas píldoras y creemos que los resultados de la mejoría son sus éxitos, pero muchas veces la cura ha sido el tiempo. Esta semana queremos recordarte los puntos más importantes para un buen uso de los antibióticos.

  • Los antibióticos matan sólo bacterias. La mayoría de los resfriados, incluso la gripe, que cada año nos toca pasar, son provocados por virus, por tanto este medicamento no sirve para nada.
  • No tratan la fiebre. Este síntoma no implica que sean necesarios.
  • No los tomes sin receta médica. Más aún cuando estés embarazada o en periodo de lactancia.
  • Sé estricto con las dosis. Aunque te encuentres mejor tómalos hasta el final.
  • No los guardes en casa. Si te sobran, tíralos adecuadamente en un punto SIGRE.

Los antibióticos han salvado millones de vidas, los necesitamos, así que no debemos descuidar el aumento de su ineficacia. En los países nórdicos, donde el consumo de antibióticos es muy bajo, los médicos prescriben recetas, pero los pacientes tienen que dejar pasar entre 24 y 48 horas para ir a por ellos a la farmacia. En muchas ocasiones, la enfermedad remite en esos días.  

 

 

 

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