Index Politica Portada Tiempos de hoy

 
   

 Nº 1272. 7 de diciembre de 2018

- - --

Política / Virginia Miranda

Se adorna con la Constitución, recupera a su padre, rehabilita a su hermana…
y se alza frente a Cataluña


El Rey desempolva la Corona

El republicanismo asoma ya sin complejos y, aunque incipiente como posible alternativa a la monarquía española, la Corona no va a recuperar la popularidad de tiempos pretéritos. Felipe VI ha decidido reinventarse con los recursos que tiene a mano ahora que la unidad de España cotiza al alza y los problemas familiares en Zarzuela empiezan a perder intensidad. Aprovechando la celebración de los 40 años de la Constitución, varias filtraciones interesadas sobre las reflexiones del monarca a favor de su reforma tratan de reivindicar el modelo de jefatura del Estado en una época de cambios. Con homenajes a un emérito que reclama atenciones y escenificaciones sobre la supuesta voluntad del Rey de poner el cargo en hora.


Felipe VI no ha querido que su padre vuelva a cuestionarle concediéndole un sitio destacado en las celebraciones por los 40 años de la Constitución.
EUROPA PRESS

El monarca se subió a la ola nacionalista española que acaba de llegar a las costas andaluzas, donde los partidos envueltos en la bandera han roto la hegemonía del PSOE   No habrá reforma de la Constitución para quitar prerrogativas al Rey, pero se ha filtrado que Felipe VI daría su visto bueno

El discurso del 3 de octubre de 2017 representó un antes y un después para Felipe VI. Transcurridos casi tres años y medio desde su proclamación, un periodo de perfil bajo y sin más hitos reseñables que unas medidas de transparencia y austeridad ineludibles tras casi cuatro décadas de oscurantismo en las cuentas reales, el jefe del Estado había decidido arriesgar.

Aquello provocó el enojo de los independentistas y de las fuerzas de izquierdas por la dureza de sus palabras hacia la mitad de la población catalana. Las consecuencias continúan transcurrido más de un año, con sendas reprobaciones en el Parlament y el Ayuntamiento de Barcelona con réplicas en los Ayuntamientos con representación municipal de IU y Podemos donde estas formaciones están instando a un referéndum entre monarquía y república. Pero, puestos sobre la balanza, los efectos positivos compensan con creces el daño que le haya podido hacer entre republicanos convencidos.

La derecha que desde hace más de un año se disputa la ‘España de las banderas’ celebró el discurso del monarca, que se subió a la ola nacionalista española que recorrió el país hasta llegar este 2 de diciembre a las costas andaluzas, donde la izquierda perdió su hegemonía para dársela a los partidos que hicieron campaña envueltos en la rojigualda.

Las palabras de Felipe VI en defensa de la unidad de España y en contra de lo que denominó “deslealtad inadmisible” del Govern mejoraron su popularidad según las encuestas publicadas en medios de comunicación –el CIS dejó de preguntar sobre la monarquía en abril de 2015 aunque su actual director, José Félix Tezanos, anunciaba el pasado octubre que volvería a hacerlo–, pero los problemas de índole personal, a los que la imagen de la monarquía es tan sensible, han persistido hasta escasas fechas.

La pelea entre doña Letizia y doña Sofía el domingo de Pascua a cuenta de una fotografía de la abuela con sus nietas, la filtración el pasado verano de una grabación del excomisario José Manuel Villarejo y Corinna zu Sayn-Wittgenstein donde ésta acusaba a Juan Carlos I de tener cuentas en Suiza y utilizarla como testaferro y, sobre todo, el caso Nóos, han mantenido a la Familia Real bajo el ojo crítico de la opinión pública y publicada.

Tanto es así que las reinas han venido trabajando desde entonces en sus estudiadas apariciones públicas, donde ya no hay rastro de desavenencias, y el exmonarca ‘desapareció’ durante algún tiempo –no asistió a la Copa del Rey de Vela aduciendo una lesión de muñeca– aunque parece incapaz de renunciar a sus ‘amistades peligrosas’; fue fotografiado en el gran premio de Fórmula 1 de Abu Dhabi saludando al príncipe heredero saudí, Mohamed Bin Salman, que según la CIA instó el asesinato del periodista Jamal Khashoggi.

El fin del martirio

Aunque si hay algo que ha dado un respiro al jefe del Estado ha sido el fin del 'martirio'. Así denominaron en Zarzuela las consecuencias que tenía para la Familia Real el caso Nóos, cuya investigación policial, instrucción y juicio supusieron la abrupta ruptura entre Felipe y Cristina de Borbón, ‘desterrada’ primero en Washington y después en Ginebra con sus hijos y su marido.

La hermana del monarca mantiene su residencia en Suiza, pero desde el pasado mes de junio, cuando el Tribunal Supremo condenó en firme a Iñaki Urdangarin a 5 años y 10 meses de prisión por seis delitos de corrupción y la responsabilidad de la infanta quedó en una multa por responsabilidad civil a título lucrativo, el deshielo entre los hermanos dio comienzo. El cuñado del rey entraba en la cárcel de Brieva (Ávila), haciendo buena la máxima de que la justicia es igual para todos, y Zarzuela ha ido relajando las precauciones.

La señal más significativa hasta el momento es la fotografía tomada en Palacio el 2 de noviembre, día en que doña Sofía cumplía 80 años. En ella posan doña Letizia, don Juan Carlos, los nietos y los hijos de la reina emérita. Todos sus hijos. También la infanta Cristina, que destaca con un vestido de color rojo intenso.

Lo próximo serán las celebraciones navideñas. Al tratarse de la agenda privada de la Familia Real, Zarzuela no ha confirmado la visita de la mujer de Urdangarin en las últimas fiestas ni hay constancia gráfica de ello. Pero ahora la revista Semana, aludiendo a fuentes próximas a la infanta, asegura que pasará la Nochebuena con sus padres.

Un monarca ‘reformista’

El desahogo personal de Felipe VI y la oportunidad que representa la crisis catalana para presentarse ante los españoles como garante de integridad territorial no le permiten sin embargo bajar la guardia con un partido como Podemos con cinco millones de votantes instando a un debate sobre el modelo de la jefatura del Estado y reclamando sin éxito una comisión de investigación en el Congreso sobre las posibles irregularidades cometidas por su padre don Juan Carlos, según quien fuera su “amiga entrañable”, desde junio de 2014, fecha en que perdió la inviolabilidad que la Constitución concede al rey y en que adquirió la condición de aforado tras una reforma de la Ley Orgánica del Poder Judicial.

No es casual que en medio de un ambiente, cuanto menos, discursivo sobre las prerrogativas que le concede la Constitución al monarca, ciertas filtraciones interesadas sobre un supuesto ‘talante’ reformista hayan precedido la celebración del 40 aniversario de la Carta Magna este 6 de diciembre en pleno debate sobre la necesidad o no de ponerla al día ante las necesidades y desafíos presentes y futuros.

Primero fue Pedro Bofill, diputado por Teruel durante diez años y miembro de la ejecutiva de PSOE en los 80 que, en la cadena Ser y tras una audiencia en el Palacio de la Zarzuela a la junta directiva de la asociación de exparlamentarios a la que él pertenece, reveló que Felipe VI recordó que la Constitución “tiene mecanismos para ser reformada” y dentro de esos cauces es donde “deben moverse los políticos que actúan al margen de la Carta Magna”, una “reflexión lógica”, dijo el exparlamentario, aunque le sorprendió la “claridad” mostrada por el rey sobre la actualidad política. Por ejemplo, sobre Cataluña, “preocupado” con que haya “un sector de la sociedad catalana que no se atenga al juego democrático”.

Este tipo de audiencias y revelaciones del jefe del Estado son frecuentes. No lo son en cambio las filtraciones. En 2016, el portavoz de Compromís, Joan Baldoví, confesó que al monarca le parecía necesario “desdramatizar” la reforma de la Constitución. Pero no es lo normal y menos por parte de un antiguo miembro del PSOE, un partido que defiende la monarquía a pesar de que parte de su militancia y no pocos dirigentes no comulgan con ella.


Pedro Sánchez ha echado un cable a Felipe VI asegurando estar “convencido” de que estaría de acuerdo en suprimir la inviolabilidad del rey en la Constitución. /EUROPA PRESS

Este tipo de revelaciones entran dentro de la aquiescencia de Zarzuela. No se entiende de otra forma que Pedro Sánchez, en una entrevista con EFETV con motivo del 40 aniversario de la Constitución, dijera que “sin duda alguna” la inviolabilidad del rey está obsoleta y que estaba “convencido de que hasta el jefe del Estado también”. El propio presidente del Gobierno reconoce que no entra en sus planes en este momento porque requiere de una reforma agravada previo referéndum y disolución de las Cortes, pero es partidario de que desaparezca en un futuro. “No habría ningún problema. Al contrario”, insistió sobre un eventual respaldo del monarca.

Después surgieron las voces contrarias a la medida, desde la del líder del PP, Pablo Casado, hasta la del propio vicesecretario de Organización del PSOE y ministro de Fomento, José Luis Ábalos, quien dijo que el partido no tiene ninguna “propuesta de revisión” y el secretario general y jefe del Ejecutivo había manifestado una opinión. Una opinión que ha servido para enfatizar el talante democrático y reformista del representante de una institución hereditaria e inmovilista, haciendo bueno el oxímoron de la monarquía parlamentaria que consagra la Constitución española.

Juan Carlos I, 'el Rehabilitado'

La celebración de su 40 aniversario ha sido el marco perfecto para poner en valor el modelo de la jefatura de Estado. Durante toda la semana, la Corona ha estado presente en los actos centrales. Un Corona representada por Felipe VI y Juan Carlos I.

Hace año y medio, Zarzuela no contó con el rey emérito en la ceremonia parlamentaria que festejó el 40 aniversario de las primeras elecciones democráticas alegando razones de protocolo. Pero el exmonarca, considerado uno de los protagonistas de la Transición, ni las entendió ni las aprobó, haciendo público su real enfado a través de allegados para que trascendiera en los medios de comunicación.

Tras regresar a la Pascua Militar el 6 de enero de este año, un gesto de desagravio de Felipe VI hacia su padre, don Juan Carlos ha tenido ahora el homenaje deseado siendo Zarzuela consciente de que volver a disgustarlo representaría un problema para la institución y para el jefe del Estado.


La presencia de Don Juan Carlos y Doña Sofía en la inauguración de Democracia 1978-2018 en el CaixaForum de Madrid ha sido uno de los actos que el emérito ha protagonizado esta semana. / EUROPA PRESS

Así, el programa de actos comenzaba el lunes, con una audiencia en el Palacio del Pardo al Consejo Asesor de las Cortes Generales para la Conmemoración del 40º aniversario de la Constitución española. En el patio central, el rey y su padre fueron saludando a los presidentes del Congreso y el Senado, Ana Pastor y Pío García-Escudero, a diputados y senadores como José Andrés Torres Mora o Miguel Ángel Cortés, a personalidades como Carmen Iglesias, Victoria Prego, Alfonso Guerra y a los padres de la Constitución José Pedro Pérez-Llorca y Miguel Herrero de Miñón.

Por la tarde, en la inauguración de la muestra del Museo Reina Sofía Poéticas de la democracia. Imágenes y contraimágenes de la Transición y acompañado de la reina Letizia, el monarca se refirió a su padre como “testigo y partícipe directo” de la “profunda y determinante transformación de España” desde la Transición.

Otra nueva inauguración, esta vez en la sala CaixaForum de Madrid titulada Democracia 1978-2018, contaba el martes con la presencia de don Juan Carlos y doña Sofía. Al día siguiente, los reyes eméritos volvían a protagonizar la semana de actos conmemorativos asistiendo en el Auditorio Nacional al concierto por el 40 aniversario de la Carta Magna.

Y el día grande, el jueves 6 de diciembre, la Familia Real al completo participaba en el acto solemne en el Congreso de los Diputados donde Juan Carlos I tendría un lugar preferente, junto a los expresidentes del Gobierno Felipe González, José María Aznar, José Luis Rodríguez Zapatero y Mariano Rajoy, y con los tres ponentes de la Constitución, Miquel Roca, Miguel Herrero de Miñón y José Pedro Pérez-Llorca.

Preferente pero no principal. Ese estaba reservado para Felipe VI. En su gran día y en el de la Constitución. Qué mejor manera de reivindicar su cargo como jefe del Estado que ligando su destino y el de la institución al de la Carta Magna tras dejar algunas pistas sobre su amplitud de miras ante eventuales reformas. Con el objetivo de ponerla en hora confiando en no correr demasiados riesgos. Ni la Norma Fundamental ni la monarquía.


Los Reyes se han prodigado los últimos meses en gestos y miradas cómplices. / EUROPA PRESS

El poder de la imagen romántica

“La pareja real ha tomado conciencia de lo importante que es para la institución que representan mostrarse naturales y cercanos y el amor parece haberse convertido en su principal aliado”. Este pasado miércoles, en vísperas del discurso de Felipe VI sobre la vigencia de la Constitución en su 40 aniversario, la revista Semana abordaba otro punto de vista que, no por pertenecer al terreno de la prensa del corazón, deja de tener impacto en la imagen de la Corona a la que Felipe VI se afana en sacar brillo.

Con el titular de portada Felipe y Letizia. En su segunda luna de miel repasa los momentos en que, a lo largo de los últimos meses, Sus Majestades han dado públicas e inéditas muestras de afecto, como cruzar sus miradas cómplices, tomarse de la mano o caminar abrazados por la cintura. Así, en actitud romántica, se dejaron ver y fotografiar en los últimos premios Princesa de Asturias, en su reciente viaje oficial a Perú, durante la visita del presidente chino Xi Jinping o, esta misma semana, en la inauguración de la exposición sobre la Transición en el Museo Reina Sofía.

La publicación menciona los rumores de crisis que suelen acompañar a la pareja en las revistas y programas del coure y recuerda el momento en que el rey Juan Carlos, según han contado periodistas como Pilar Eyre o Jaime Peñafiel, le dijo a su hijo “divórciate, ya”; era el verano de 2013 y la reina abandonó precipitadamente Palma de Mallorca dejando al todavía príncipe y a sus hijas. En su blog de Lecturas, la periodista catalana contaba más recientemente que el emérito volvió a tener la misma reacción –“Felipe, coño, divórciate”– tras el altercado entre reinas del último domingo de Pascua.

Las informaciones sobre las desavenencias del matrimonio o las de nuera y suegro alimentan los cotilleos y deslucen la agenda oficial que Zarzuela cuida con esmero. Sea estrategia o amor, la nueva imagen de la pareja real ha empezado a contrarrestar el efecto negativo de aquéllas para, de paso, hablar de los actos institucionales o de Estado con los que el rey se afana, cada día, en demostrar su utilidad.

Noticias relacionadas:

El Rey se pone a la defensiva. Las reprobaciones a Felipe VI obligan al Gobierno a ejercer de escudo

‘Feliç  aniversari’, Majestad. La crisis catalana proyecta al Rey en su 50 cumpleaños

El Rey se aúpa en el procés. Nueva estrategia en Zarzuela: arriesgar en Cataluña para ‘coronarse’ en España

-

-

-