Opinion Centella Tiempos de hoy

 

 
   

 Nº 1275. 4 de enero de 2019

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Tribuna / José Luis Centella

De pactos, ocultamientos, trileros y extrema derecha


EUROPA PRESS

Rivera trató de implicar a Adelante Andalucía en el acuerdo para la Mesa del Parlamento y ‘blanquear’ así su posición para seguir como la formación ‘atrapalotodo’ que lo mismo pacta con la derecha como con la izquierda


Más de un mes después de las elecciones andaluzas y tras el acuerdo entre PP, Ciudadanos y Vox para configurar la Mesa del Parlamento de Andalucía asistimos a una ceremonia de la confusión en la que, entre otras cosas, los de Albert Rivera tratan de evitar el desgaste de configurar una mayoría parlamentaria con la extrema derecha.

A la manera –esta otra mucho más decente– de quien en la sevillana calle Sierpes trata de despistar a los ‘inocentes’ turistas moviendo velozmente los vasitos con una bolita que aparece y desaparece a voluntad de quien dirige el juego, el partido de extremo centro trata de jugar al despiste con su electorado, disimulando donde están sus ‘aliados’. Pero sólo hay una realidad: sus votos estarán junto a los de PP y Vox para configurar el próximo Gobierno andaluz.

Rivera pretende jugar a la equidistancia. Dice que este acuerdo no prefija futuras alianzas en las próximas elecciones. Trató de implicar a Adelante Andalucía en el acuerdo para la Mesa del Parlamento y ‘blanquear’ así su posición para seguir como la formación ‘atrapalotodo’ que lo mismo pacta con la derecha como con la izquierda.

Pero la configuración de una mayoría parlamentaria para sustentar al próximo Ejecutivo andaluz no puede basarse en ‘trilerismos’, sino que requiere un clarificación política que ponga a cada fuerza política en su sitio. Que alguien explique cómo llamar a quien dice que es posible pactar la mayoría en el Gobierno de la Junta de Andalucía con PP y Vox, y en el Ayuntamiento de Sevilla, por poner un ejemplo, con el PSOE.

En las próximas semanas asistiremos a ese juego rápido de manos en el que la ‘bolita’ del acuerdo de investidura irá cambiando de vaso. Van a intentar confundir a quien trate de seguir las negociaciones para que se difumine un resultado final, que no puede ser otro que la suma de PP, Vox y Ciudadanos.

La realidad muestra que el acuerdo programático entre PP y Ciudadanos no cuenta con apoyos suficientes para tener la mayoría parlamentaria y ahora tiene que pasar por el tamiz de la negociación pública o encubierta con Vox. De ésta saldrá el programa de gobierno que finalmente votarán las diputadas y diputados el día de la investidura del próximo presidente de Andalucía. Una vez más quedará en evidencia el empeño de Juan Marín de no aparecer mezclado con la extrema derecha.

No hablamos de ‘matices’, sino de que se debe saber el peaje que Moreno Bonilla y Marín están dispuestos de pagar a Vox tanto en la sesión de investidura como en el día a día parlamentario.

Este ‘modelo de acuerdo andaluz’ que Casado proclama que quiere exportar el resto del Estado debe llevar al posicionamiento del resto de fuerzas políticas, y no sólo de Ciudadanos. De la misma manera que Adelante Andalucía –Podemos e Izquierda Unida– dejó claro que prefería ‘perder’ el puesto en la Mesa que les correspondía para no legitimar el acuerdo con Vox, el PSOE debería proclamar que no se plantea acuerdos postelectorales con Ciudadanos tras sus acuerdos con la extrema derecha.

No se trata de plantear cordones sanitarios, sino de clarificación política. Igual que cualquier fuerza tiene derecho a elegir sus socios parlamentarios y hacerlo sin complejos, lo que no puede pretender es configurar una mayoría parlamentaria con una fuerza de extrema derecha y decir que pertenece al centro político.

Por último, y que tome nota quien corresponda, las elecciones andaluzas han puesto de manifiesto el error que supuso que el PSOE andaluz ‘blanqueara’ la pasada legislatura a Ciudadanos. Con su tarjeta de centristas, no han dudado en ampliar el peso institucional de Vox al regalarle el puesto en la Mesa que le correspondía a Adelante Andalucía. Que el PSOE pueda repetir la misma jugada en otras instituciones ya no sería un error, sino algo mucho más grave. En los próximos años nos vamos a jugar en Europa mucho más que la configuración de mayorías parlamentarias, y la historia, no tan lejana, nos demostró hasta dónde puede llevar el frivolizar las alianzas con la extrema derecha.

Firma:

Coordinador de la Asamblea Político y Social de Izquierda Unida y presidente del Partido Comunista de España (PCE), partido del que ha sido secretario general entre 2009 y 2018. Maestro de profesión, fue concejal en el Ayuntamiento de la localidad malagueña de Benalmádena, provincia donde inició su actividad política y por la que fue elegido diputado al Congreso en 1993, 1996 y 2000. En la X Legislatura (2011-2015) volvió a la Cámara Baja como diputado por Sevilla, ocupando la portavocía del Grupo Parlamentario de IU, ICV-EUiA, CHA-La Izquierda Plural.