Opinion Cronicas Marxianas Tiempos de hoy

 
   

 Nº 1276. 11 de enero de 2019

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Crónicas Marxianas / Julius G. Castle   

El retorno de Sandokán

EUROPA PRESS

“La ciudadanía empieza a estar harta de dirigentes blanditos que parecen anuncios de cremas faciales masculinas y no respetan sus promesas. Con Abascal vuelve ese hombre que se viste por los pies y tiene la expresión varonilmente intensa”

Tengo un amigo demóscopo a quien despidieron del Centro de Investigaciones Sociológicas porque acertaba en todas sus predicciones electorales. Un mal día el director de la institución, a quien apodaban MasterChef  en los ámbitos políticos por sus habilidades culinarias, le llamó a su despacho y le comunicó el cese inmediato.

Así me lo contó:

—Me han llegado quejas de lo más alto —me reconvino el jefe mirando al techo—. Serás consciente de que, si nuestra misión en la sociedad ha de consistir en que los resultados finales de los comicios coincidan con nuestras estimaciones, o sobran las elecciones o sobramos nosotros. No debemos suplantar el voto del pueblo español, o acabarán diciendo que hacemos tongo.

Mi amigo había redactado un minucioso informe en el cual ponía en cuestión el triunfo arrollador de Susana Díaz en las elecciones andaluzas y pronosticaba, muy al contrario, una coalición de las derechas, alimentada por un partido con nombre de empresa discográfica, hasta entonces más residual que los informativos de La Cuatro.

“Nadie es profeta en el CIS”, se lamentaba la otra tarde mientras solicitaba trabajo por correo electrónico a los principales gabinetes de videntes. Aproveché para preguntarle si veía inminente la formación de un gobierno entre el Partido Popular y Ciudadanos en el Palacio de San Telmo y, sobre todo, si contemplaba a Santiago Abascal como presidente del Gobierno español a corto-medio plazo, siguiendo la estela de Trump en Estados Unidos y de Bolsonaro en Brasil.

Me sorprendió su contundente respuesta.

—Me han retirado del análisis político. Así que no responderé directamente a tu pregunta, que luego vas y lo largas en Twitter. Sí puedo decirte, sin vulnerar el pacto de confidencialidad firmado con el CIS, que los carnavales de Cádiz van a disfrutar de un filón inesperado. Que un tío del mismo Bilbao, igualito a Kabir Bedi, decida el futuro de toda una comunidad autónoma sureña es un regalo para comparsas y chirigotas.

—¿Quién es Kabir Bedi? —repregunté.

—Sí, hombre, aquel que hacía de Sandokán en una serie de la tele, años 70. 

—¡Ah, ya recuerdo, El tigre de Malasia! Es verdad que calzas un turbante a Abascal y parece el hermano gemelo —reconocí—. ¿Y cuál será su programa para llegar a Moncloa?

—Lo del turbante no lo digas ni en broma —me amonestó—. Una de sus promesas estrella es suprimir las fiestas de moros y cristianos, o al menos que los cristianos expulsen a los enemigos de España entre el aplauso de los espectadores. No en vano el líder lleva el nombre de Santiago Matamoros, patrón de nuestra Patria. También, se compromete a crear un registro policial de individuos sospechosos por sus rasgos árabes, excluyéndole por supuesto.

—¿No ves entonces la menor posibilidad para el resto de los candidatos?

—La ciudadanía  —me dijo el exdemóscopo— empieza a estar harta de dirigentes blanditos, que parecen anuncios de cremas faciales masculinas y no respetan sus promesas. Con Abascal vuelve ese hombre que se viste por los pies y tiene la expresión, varonilmente intensa, de quien contempla un horizonte preñado de niños blancos jugando en los parques públicos, sin ser desplazados de los columpios por los hijos de los emigrantes.

—Lo de preñado está bien visto —reconocí—, teniendo en cuenta el descenso de la natalidad entre la población caucásica.

—Para eso ha previsto la prohibición tajante de cualquier sistema anticonceptivo, por mucho que Durex intente boicotear su vigorosa campaña.

—Deduzco que la “marcha atrás” será el único método permitido legalmente…

—Marcha atrás en todos los sentidos, querido Julius —remató.

Firma:

Escritor y periodista incorrecto. A pesar de lo que indica mi foto, soy muy joven. Nací con la primera crónica marxiana el 9 de septiembre de 2013, como alter ego de otro tipo bastante más serio que yo.  Considero que el humor te ayuda a sobrellevar la vida y, sobre todo, la política y la economía que nos venden quienes deciden por nosotros.

Como JG Castle he publicado un eBook en Amazon con título  expresivo: Elogio de la corrupción (la corrupción es buena, pero está mal repartida). Por un módico precio contiene otro ensayo de regalo: Guía para arruinarse. Creo que no hace falta decir más.

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