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 Nº 1276. 11 de enero de 2019

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Sin Maldad /
José García Abad

Los de Vox son gente del PP

En puridad de conceptos podemos concluir que la singularidad de Vox, a diferencia de sus homólogos europeos, es que fue una escisión del Partido Popular de gente que nunca tragó que el partido se definiera de centroderecha. Esto no sólo afecta a dirigentes y cuadros el partido, sino también a sus antiguos votantes, a la derecha sociológica.

Es muy significativo el barómetro elaborado por Celeste-tel para ‘eldiario.es’ que indica que Vox obtendría ahora el 8,1% de los votos y entre 15 y 18 escaños en el Congreso, en caso de celebrarse elecciones generales. En un solo mes, la formación que lidera Santiago Abascal consigue ascender 1,3 puntos y obtiene la mayor parte de sus apoyos de un mismo caladero: el Partido Popular, que cae en el último mes 0,9 puntos.  

El pacto de partidos democráticos españoles con la ultraderecha para gobernar Andalucía escandaliza en Europa. O dicho con más precisión: escandaliza a los partidos democráticos de la Unión Europea que sólo gobiernan en la mitad de la Unión, mientras que los populistas que gobiernan en la otra mitad, en Italia, Polonia, Hungría, Austria, República Checa y Eslovaquia disfrutan del éxito del homólogo español que condiciona el gobierno de la comunidad más poblada de España, a la que las encuestas le atribuyen muy buenos resultados en las próximas elecciones municipales, autonómicas y europeas y en las quizá no tan próximas elecciones generales.

El presidente francés, Emmanuel Macron, reivindicado como referencia por Ciudadanos, pieza esencial del tripartito andaluz ha advertido: “Observamos, y somos muy claros sobre el hecho de que no puede haber alianzas con la extrema derecha”. En Francia no hay discrepancias entre los partidos de derechas en aislar al partido de Marine Le Pen a pesar de que ‘mató’ a su padre y quitara a su partido el nombre de “Frente” suavizándolo con la denominación de “Reagrupación”.

 

Vox mata a su padre
Vox también ha matado a su padre, el Partido Popular. Y es que lo que diferencia a Vox de sus homólogos populistas es que sus dirigentes eran gente del PP, una familia, una “sensibilidad”, o una tendencia en su seno, como las que se mueven de forma más o menos explícita en todos los partidos.

El PP había logrado, con Aznar y con Rajoy, un partido aparentemente unido de obediencia acrítica al Jefe. Los más díscolos que se decidieron a abandonar la casa del padre y montar su propio chiringuito se estrellaron en las urnas. Lo mismo que pasó a Vox en sus primeros pasos. Los discrepantes que no osaron fundar un nuevo partido, como Esperanza Aguirre, enarbolando la bandera liberal, desembocaron en el ostracismo. Cuando Esperanza Aguirre propugnó que el PP abandonara su indefinición ideológica, o peor aún su postura socialdemócrata asumiendo la doctrina liberal, Mariano Rajoy le aclaró las ideas: "Si alguien quiere irse al partido liberal o conservador, que se vaya". Eran los tiempos prepotentes del PP en los que las discrepancias se pagaban caras. Quien se moviera no salía en la foto.

 

Según una encuesta, apoyan a Vox millón y medio de exvotantes del PP
Con el ideario de ultraderecha, llamémoslo claramente franquista, comulgaba un amplio sector del partido que, no hay que olvidar surgió de la Alianza Popular de Manuel Fraga. Cuando el partido flaqueó, golpeado por los juicios por corrupción, y Mariano Rajoy cayó en una moción de censura, una caída inédita por este procedimiento en la democracia española, la ultraderecha entendió que había llegado su oportunidad.

En puridad de conceptos, podemos concluir que la singularidad de Vox, a diferencia de sus homólogos europeos, es que fue una escisión del Partido Popular de gente que nunca tragó que el partido se definiera de centroderecha. Esto no sólo afecta a dirigentes y cuadros el partido, sino también a sus antiguos votantes, a la derecha sociológica.
Es muy significativo el barómetro elaborado por Celeste-tel para ‘eldiario.es’ que indica que Vox obtendría ahora el 8,1% de los votos y entre 15 y 18 escaños en el Congreso en caso de celebrarse elecciones generales. En un solo mes, la formación que lidera Santiago Abascal consigue ascender 1,3 puntos y obtiene la mayor parte de sus apoyos de un mismo caladero: el Partido Popular, que cae en el último mes 0,9 puntos. 

 Según dicho estudio, Vox cuenta ya con el apoyo de un millón y medio de exvotantes del PP. Esa cifra supone a día de hoy el 75% del electorado del que Vox podría disponer en caso de elecciones generales. De ese millón y medio de votantes, algo más de 500.000 votaron al PP en 2011 pero decidieron pasar a la abstención en 2016, desde donde esperaron a la llegada de Vox; el millón restante, según el sondeo, votó a Rajoy en 2016 y estaría dispuesto a saltar directamente al partido de Abascal en caso de convocatoria electoral. 

 

 

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Lleva ejerciendo la profesión de periodista desde hace más de medio siglo. Ha trabajado en prensa, radio y televisión y ha sido presidente de la Asociación de Periodistas Económicos por tres periodos. Es fundador y presidente del Grupo Nuevo Lunes, que edita los semanarios El Nuevo Lunes, de economía y negocios y El Siglo, de información general. 

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