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 Nº 1276. 11 de enero de 2019

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Política / Manuel Capilla

Montero asume el timón de Podemos con la futura sucesión de Iglesias en la agenda

Irene se pone a los mandos

Irene Montero se reincorpora a la primera línea política por todo lo alto, con la responsabilidad de pilotar una negociación presupuestaria de la que, en buena medida, depende la legislatura. Tras su permiso de maternidad, que la ha mantenido apartada de los focos desde el pasado mes de julio, la portavoz de Unidos Podemos da el relevo a un Pablo Iglesias que disfrutará de su baja paternal durante los próximos tres meses. El regreso de Montero vuelve a traer a colación el debate sobre el liderazgo de la formación morada. No a corto plazo ni para las próximas elecciones generales, sean cuando sean, pero sí a medio y largo plazo. En el seno de Podemos y en el resto de las formaciones políticas dan por hecho que optará a asumir el liderazgo del partido cuando su pareja decida dar un paso al lado, algo que él llegó a plantearse hace tiempo.

Montero ha oficializado su regreso con un acto multitudinario con mujeres en el Matadero de Madrid. / EP

Montero se ha colocado, según algunos en Podemos, como clara candidata a suceder a Iglesias cuando éste decida dar un paso al lado En los dos últimos años, en paralelo al crecimiento político de la portavoz, las mujeres han ido ganando peso en la estructura de un partido


Justo cinco años después de la presentación de Podemos en el Teatro del Barrio, en el barrio madrileño de Lavapiés, la formación morada se va quedar ‘huérfana’ de Pablo Iglesias, que se va a intercambiar los papeles con Irene Montero. Él va hacerse cargo de sus mellizos, Leo y Manuel, y ella va a ser el rostro principal de la formación morada en unos meses clave, en los que se sabrá si hay o no Presupuestos y si el Gobierno de Pedro Sánchez consigue alargar la legislatura hasta otoño, como pretende. En Podemos aseguran que Iglesias no va a estar desconectado ni mucho menos, que eso no va con él y que, aunque esté volcado en el cuidado de sus hijos, él va a seguir ejerciendo como secretario general y a él le va a corresponder desbloquear ciertos acuerdos, por ejemplo. Pero va a ser Montero, como portavoz en el Congreso, a quien le va a corresponder el día a día del partido y sobre la que va recaer la responsabilidad de trabajar para forjar una mayoría parlamentaria que saque adelante los Presupuestos.

Estos meses van a suponer un momento clave en la trayectoria política de una Montero que se ha colocado, según algunos en Podemos, como clara candidata a suceder a Iglesias cuando este decida dar un paso al lado. El secretario general del partido ha dejado siempre claro que no tiene intención de perpetuarse, que echa de menos su trabajo como docente y que tiene intención de recuperar tiempo y vida privada. Y quienes le conocen bien señalan que ya ha tenido dudas sobre su propio liderazgo, especialmente tras el descalabro de las elecciones de junio de 2016 y el desvanecimiento del tan deseado 'sorpasso' al PSOE. De momento, Iglesias continúa. En las recientes primarias que el partido ha celebrado, ha sido ratificado como candidato a las generales con algunos apoyos más que en 2015 -53.500 por los 48.500 de hace cuatro años-. Y quien le ha seguido en número de apoyos ha sido Montero, lo cual demuestra la ascendencia que ambos mantienen en el partido, a pesar de episodios tremendamente polémicos como el del chalet de Galapagar y el de la votación entre los inscritos a la que Iglesias recurrió para ratificar esa operación inmobiliaria.

Está por ver cómo se consumaría ese hipotético relevo. No faltan las informaciones que apuntan que sería ella, y no Iglesias, la vicepresidenta que propondría Unidos Podemos en el caso de que haya un gobierno de coalición con el PSOE tras las próximas elecciones. De lo que no hay duda en el seno de la formación morada –ni tampoco entre sus rivales políticos– es que Montero ha conseguido forjar un perfil político propio que la coloca como sucesora natural en el liderazgo del partido, con permiso de un Iñigo Errejón que a medio plazo va ceñirse a su papel de candidato en la Comunidad de Madrid.

Fue en la moción de censura que Podemos presentó en el verano de 2017 cuando consiguió quitarse la etiqueta de la ‘novia de Pablo Iglesias’ que le habían colocado sus críticos en la formación morada y sus rivales en otros partidos. Con una intervención que fue destacada por la mayor parte de los analistas y de las crónicas de la jornada, Montero fue desgranando uno a uno todos los casos de corrupción del PP y dio pie a que el propio Mariano Rajoy interviniera para darle la réplica, a pesar de que estaba previsto que lo hiciera la vicepresidenta, Soraya Sáenz de Santamaría. Desde entonces, en todos los grupos parlamentarios, la reconocen como una mujer muy competente, con mucha capacidad de trabajo y que sabe manejarse con simpatía y amabilidad en las distancias cortas.


Como escudera de Montero, Belarra se ha consolidado como uno de los principales rostros del partido. / EP

Nacida en 1988, criada en el barrio madrileño de Moratalaz, y de familia de clase trabajadora, Montero llegó a Podemos tras la europeas de 2014 junto a Rafa Mayoral, el actual responsable de Movimientos Sociales de Podemos, que mantenía una buena relación con Iglesias y con el que la actual portavoz del partido morado coincidió en la PAH madrileña –que lideraba Mayoral– y en el PCE. Desde entonces ha ido ganando peso desde su puesto como jefa de gabinete del secretario general, una responsabilidad que empezó a ejercer después del primer Vistalegre. Su influencia creciente concentró las iras de los errejonistas, que la acusaban –junto a Mayoral y al responsable de Comunicación del partido, Juanma del Olmo– de aislar a Iglesias del día a día del partido y de desviarle de las posiciones políticas con las que nació el partido. Unos relatos en los que no pasaba desapercibida su relación de pareja con Iglesias, que era un secreto a voces pero que tardó en oficializarse. Y no lo fue de 'motu proprio', sino a raíz de que se difundieran unas imágenes ‘robadas’ de los dos besándose en un bar.    

Prueba del sello que Montero ha imprimido a la organización desde su llegada a la portavocía en febrero de 2017 es el peso que han adquirido las mujeres. Lejos quedan los tiempos en los que Iglesias se metía en algún charco y señalaba que “la feminización no tiene nada que ver con que los partidos políticos tengan más mujeres en cargos de representación, que eso es importante y está bien”. En los dos últimos años, en paralelo al crecimiento político de Montero, las mujeres han ido ganando peso en la estructura de un partido al que se llegó a acusar de “exceso de testosterona”, en palabras de la portavoz del Ayuntamiento de Madrid, Rita Maestre. Un exceso de testosterona sobre el que el propio Iglesias parece estar tratando de hacer propósito de enmienda, apelando a una “masculinidad feminista” y a que “los hombres feministas follan mejor”, como afirmaba en una reciente entrevista con el escritor Jorge Alemán. Esa es “una frase que utilizan los sectores más gamberros del movimiento feminista” que a él le “encanta”.

Quien más visibilidad ha tenido en estos meses ha sido Ione Belarra, escudera de Montero en la portavocía y titular en estos meses de baja de su jefa. A esta navarra la fichó Montero para su equipo tras haber tratado una sólida amistad en sus años universitarios. Las dos coincidieron en la Facultad de Psicología de la Universidad Complutense, las dos cursaron el Máster de Psicología de la Educación y las dos fueron activistas en diversas organizaciones desde bien jóvenes. Montero, en la PAH, y Belarra, en SOS Racismo, además de haber trabajado también en Cruz Roja y en la Comisión Española de Ayuda al Refugiado (CEAR). Junto a Belarra, otras mujeres que han ganado peso en el partido en los dos últimos años han sido Noelia Vera, Sofía Castañón y Gloria Elizo. En Vistalegre II, una no muy conocida Noelia Vera fue la encargada de subir al escenario del pabellón junto a Iglesias para presentar su documento político. Esta periodista, exintegrante del equipo de La Tuerka, salió de Vistalegre como secretaria de Participación y como coportavoz del partido tras las habituales ruedas de prensa de los lunes tras la reunión de la Ejecutiva, junto al secretario de Organización, Pablo Echenique. Mientras, la abogada Gloria Elizo, especializada en derechos Penal y Civil, es miembro de la mesa del Congreso, secretaria de Acción Institucional y viene ganando peso como portavoz oficiosa del partido en diferentes apariciones en medios. Por último, Castañón, poetisa y realizadora audiovisual, es la responsable de Igualdad del partido y una de los principales cerebros del discurso feminista que está poniendo en valor el partido morado y que se va a volcar con la celebración de la huelga del 8 de marzo.


Sofía Castañón, Noelia Vera yGloria Elizo han ganado peso político en Podemos en los últimos tiempos. / EP

Pero antes de esa fecha, a Montero le queda por delante la negociación de unos Presupuestos que van a necesitar mucho trabajo y mucha negociación. Ya no sólo con los grupos catalanes, sino también entre el Gobierno y Unidos Podemos. Poco antes de dar el relevo a su pareja, Iglesias dejaba claro que no darán su apoyo a las cuentas si no se fijan limitaciones a los precios del alquiler de las viviendas, una medida extrapresupuestaria pero que se incluyó en el acuerdo que suscribió con el presidente, según ha explicado. Esta misma semana se reunía el secretario de Organización de Podemos, Pablo Echenique –que ha estado llevando el peso de las negociaciones con el Gobierno-, se reunía con la ministra de Hacienda para tratar de dar un último empujón al acuerdo. Habrá que ver si mientras Montero trata de desenredar la negociación presupuestaria, se decide también a sacar del cajón algunas propuestas, como la que busca regularizar el consumo lúdico de cannabis.

Colau se la juega

La alcaldesa va por detrás de ERC en las encuestas. / EP

“Si deja de ser alcaldesa, su estrella se difumina”. Así asumen en el seno de los Comuns que las próximas elecciones municipales son cruciales para una Ada Colau que hace cuatro años era una de las principales líderes del bloque político encabezado por Podemos y que ahora no consigue lucir la gestión que ha puesto en marcha al frente del ayuntamiento de Barcelona. No hay que olvidar que allá por 2016, tras el ‘sorpasso interruptus’ de Unidos Podemos al PSOE en las elecciones de junio de ese año, había entre los Comuns quien dejaba entrever que el ayuntamiento se le quedaba pequeño y que por qué no intentar el salto a la Generalitat o, incluso, a Madrid. Pero eran los tiempos en los que En Comú Podem era el partido más votado en Cataluña en las elecciones generales. Ahora, el capital político de Colau hace aguas, con los Comuns relegados a un papel secundario en el Parlament y con las encuestas municipales colocándola por detrás de la lista de ERC que liderará Ernest Maragall.

No ha sido una legislatura nada fácil para Colau y Barcelona en Comú, que han tenido que convivir con una gran fragmentación en el ayuntamiento que ha puesto muy cuesta arriba articular mayorías. Es más, a la espera de lo que suceda con los presupuestos de 2019 –los Comuns no pierden la esperanza de que se resuelvan, en una carambola, junto a los del Gobierno y la Generalitat- la alcaldesa de Barcelona puede volver a pasar por las urnas sin haber aprobado de forma ortodoxa los Presupuestos de ningún ejercicio. En 2018 y 2017 lo consiguió in extremis, sometiéndose a una moción de confianza. Y en 2016 optó por prorrogar las cuentas heredadas de Xavier Trias y hacer algunas modificaciones.  

Pero lo cierto es que Colau va a llegar a las elecciones con la peor valoración de todo su mandato. Según el barómetro semestral del propio Ayuntamiento de Barcelona, que ha sido presentado hace unos días, el 40% de los barceloneses consideran que su gestión es mala o muy mala, en lo que es la peor cifra desde diciembre de 2015. Además, el 60% de los entrevistados considera que la situación en la ciudad ha empeorado en el último año. Dato a tener en cuenta: con el telón de fondo de polémicas como la  de los narcopisos, los barceloneses ya consideran que la inseguridad es su problema más grave. La preocupación por este asunto se ha disparado respecto al anterior estudio, el de junio, pasando del 6 al 21%. El acceso a la vivienda y el encaje de Cataluña en España son el segundo y tercer problema, en orden de gravedad, respectivamente.

Malos datos en la recta final de mandato, que llevan a fuentes de los Comuns a señalar que “hay un efecto ganador mayor en Madrid y en Cádiz, por ejemplo”, a la hora de analizar cómo se presentan las elecciones municipales en la capital catalana. “El efecto Carmena va a pesar muchísimo”, subrayan, mientras que en Barcelona la situación es más complicada. En primer lugar, por la evidencia de que el escenario político catalán es mucho más fragmentado y entra en juego el eje político del independentismo, en el que Colau y los suyos nunca han estado cómodos. Y en segundo, porque en Barcelona hay “una batalla mediática muy fuerte contra Colau”, una batalla de la que los medios conservadores en Madrid ya habían desistido, según se visualiza desde la Ciudad Condal.

Existe alguna otra diferencia entre Madrid y Barcelona, entre la gestión de Carmena y Colau, según interpretan estas fuentes de los Comuns. Por ejemplo, en Madrid el Ayuntamiento puede sacar pecho de la reducción de deuda, que era de 5.600 millones de euros cuando llegó el equipo de Ahora Madrid en junio de 2015 y ahora ronda los 2.700 millones. El caso de Barcelona es diferente, porque su deuda no estaba disparada y el equipo de Barcelona en Comú la ha mantenido ligeramente por encima de los 800 millones de euros. Pero el caso es que Colau no puede presumir de datos así. Además, no faltan quienes consideran que a Colau le ha faltado audacia para poner en marcha medidas equivalente a Madrid Central, y eso que el equipo municipal barcelonés ha manejado proyectos similares.