Index Opinion Berzosa Tiempos de hoy

 
   

 Nº 1280. 8 de febrero de 2019

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La Economía desde mi Observatorio / Carlos Berzosa

Paro, deuda y crecimiento



La crisis y las políticas de austeridad motivaron el aumento del endeudamiento, consecuencia de la crisis y no al revés, como algunos economistas y políticos han señalado

El paro registrado en el mes de enero ha subido. Un comportamiento habitual en todos los meses de enero, como consecuencia del final de la campaña de Navidad sin que el periodo de rebajas neutralice este aumento del desempleo. Lo que sucede, en este caso, es que esta subida es superior a la que ha tenido lugar en años anteriores. Esta alza del paro y la consiguiente disminución de los cotizantes de la Seguridad Social coexiste con el aumento de los contratos laborales.

Los datos vienen a reflejar el carácter cíclico y estacional del empleo en España, la desaceleración del crecimiento y el incremento de los contratos temporales y precarios del mercado de trabajo.  Es una historia que se repite año tras año sin que se pongan los medios para remediar esta situación. Unas medidas que habría que poner en marcha y cuyos resultados no se pueden dar a corto plazo, pues de llevarse a cabo supondría mejorar la estructura productiva de nuestro país.

El incremento del empleo en verano está vinculado al turismo y en otoño a la campaña navideña. Estas fluctuaciones también tienen lugar en otros países desarrollados de la UE, pues en todos ellos se incrementa la demanda por Navidad y también en verano, aunque en este caso, salvo Francia, en menor medida que en España debido a que no tienen el volumen de turismo que aquí se da. La diferencia se encuentra en que tienen unos porcentajes de paro mucho más bajos y el descenso del empleo como consecuencia del fin del ciclo alcista en los periodos estacionales no adquiere la gravedad que tiene lugar en nuestro país, en donde hay un desempleo estructural bastante más elevado.

La economía española depende en exceso del turismo, la construcción y las campañas de ventas navideñas. Hay desde luego empresas exportadoras y competitivas en el mercado mundial, pero aún así existe un déficit comercial que se da en mayor o menor medida en todos los años. Un déficit que también viene dado por la dependencia energética del petróleo. Esto pone de manifiesto, a pesar de las mejoras que ha habido en las exportaciones y de la creciente internacionalización de la economía española, una falta de capacidad competitiva.  Hay un exceso de dependencia tecnológica y de las empresas multinacionales.

La estructura económica es muy heterogénea y así, frente a empresas que tienen una elevada productividad sustentada en innovaciones tecnológicas, hay otras muchas que la tienen muy baja. En estos casos no se trata de incrementar la productividad con mejoras tecnológicas, sino con descensos salariales, intensificación del trabajo y empleo temporal. Los salarios reales o han descendido o se han estancado en los últimos años, lo que unido a la elevada precarización influyen negativamente sobre la demanda, aunque haya aumentado en los últimos años como consecuencia del crecimiento habido, creación de empleo, aumento del turismo,  bajos tipos de interés y descenso del precio del petróleo. Pero todo se sostiene sobre pilares muy débiles.   

 Por si fuera poco, según leo en El País del 4 de febrero, Bruselasadvierte del alto riesgo de la deuda de España y otros seis países. Este exceso de deuda pública  supone el 98,3% del PIB en el tercer trimestre del año pasado, habiendo disminuido levemente pues llegó a superar el 100% del PIB. Antes del año 2008, en el que estalló la crisis, se cumplía con las condiciones del Pacto de Estabilidad de la UE, pues no sólo se encontraba por debajo del 60%, que es uno de los criterios establecidos, sino que era inferior al 50%. Fueron la crisis y las políticas de austeridad las causas que motivaron que se produjera este incremento. El aumento del  endeudamiento ha sido como consecuencia de la crisis y no al revés, como algunos economistas y políticos han señalado.

En fin, el paro, la falta de creación de empleos dignos, la desigualdad, el endeudamiento, la dependencia energética y tecnológica son asignaturas pendientes de la economía española y condicionarán, si no se pone remedio,  el futuro. 

 

 

Firma:

Catedrático Emérito de la Universidad Complutense  y presidente de la Comisión Española de Ayuda al Refugiado(CEAR). Ha sido Decano de la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales de la Universidad Complutense(1984-1998) y Rector de esta Universidad(2003-2011). A lo largo de su carrera docente ha impartido enseñanzas de Estructura Económica Mundial y Desarrollo Económico. Tiene numerosas publicaciones entre las que destacan los libros Los desafíos de la economía mundial en el siglo XXI (Nivola,2002) y los escritos conjuntamente con José Luis Sampedro Conciencia del subdesarrollo veinticinco años después (Taurus, 1996) y La Inflación (Al alcance de los ministros) (Debate, 2012).

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