Tribuna / Cristina Narbona Tiempos de hoy

 
   

 Nº 1283. 1  de marzo de 2019

- - --






Tribuna / Cristina Narbona

Sobre vetos y votos


EUROPA PRESS

El veto de Ciudadanos al PSOE sólo puede entenderse, precisamente, por el pánico ante una previsible pérdida de votos, cuando lo lógico sería que vetase a Vox y se afianzase como partido del centro político, un espacio que deja así abandonado

El inicio de la precampaña electoral se ha visto acompañado de un incremento de temperatura en las descalificaciones, en particular las dirigidas contra el PSOE y sobre todo contra el presidente del Gobierno. Quizás algo tiene que ver el cambio climático... O no, a tenor de las sorprendentes declaraciones de Santiago Abascal, el líder de Vox, que el otro día, en un acto público, definió el calentamiento global como un "invento de ‘lobbies’ pseudocientíficos que defienden oscuros intereses"... Vamos, modelo Donald Trump, que para eso comparten asesores.

Es evidente que el PSOE se ha convertido en la diana preferida, en particular de partidos políticos que se proclaman "constitucionalistas"..., a pesar de que –a la vista de la negativa a dialogar con quienes no comparten sus planteamientos–, parece difícil imaginar su capacidad de contribuir al generoso consenso que alumbró nuestra Carta Magna.

Y en la compleja situación actual, con desafíos que desbordan la capacidad de los gobiernos  nacionales  –y desde  luego la capacidad aislada de cualquier partido político–, esa actitud resulta a todas luces irresponsable.

Hace unos días, dirigí una carta a Albert Rivera, señalándole lo injustificable de su anunciada negativa a cualquier pacto futuro con el PSOE, a causa de nuestra supuesta connivencia con los partidos independentistas catalanes; precisamente cuando dichos partidos acababan de negarse a apoyar el proyecto de Presupuestos Generales del Estado (PGE) para 2019, al no aceptar el Gobierno socialista su reiterada pretensión de incluir el inexistente derecho a la autodeterminación en el diálogo con la Generalitat. Y precisamente cuando el partido de Albert Rivera comenzaba su andadura en la Junta de Andalucía en coalición con el PP, gracias al pacto entre el PP y Vox. Toda España había podido contemplar cómo Ciudadanos había eludido entonces cualquier foto con Vox, como si no le debiera nada..., a diferencia de la posterior foto de los tres partidos de la derecha en la manifestación convocada contra Pedro Sánchez y su supuesta entrega a los independentistas, a pesar de que ya se había anunciado el anticipo electoral, tras el comentado rechazo a los PGE.

De hecho, el panfleto de los convocantes de esa manifestación era una sucesión de falsedades  –envueltas en la retórica de la patria en peligro–;  en realidad, una inmensa falta de respeto a la ciudadanía.

El partido de Ciudadanos ha recorrido, en muy poco tiempo, un camino muy largo: el que va desde su origen, aparentemente como formación "nueva", "moderna", con un ideario liberal e incluso socialdemócrata, cuya principal seña de identidad era su lucha sin cuartel contra la corrupción de los  "viejos partidos"... hasta su sorprendente apoyo a Rajoy en la moción de censura y su mucho más sorprendente aceptación del apoyo de Vox para gobernar en Andalucía. Como le recordaba en mi carta a Albert Rivera, los partidos liberales de otros países  europeos rechazan cualquier coincidencia con la ultraderecha, y, de hecho, sus líderes asisten atónitos a la deriva de Ciudadanos, motivada, al parecer, por la fuga de sus votantes hacia Vox.

El veto de Ciudadanos al PSOE sólo puede entenderse, precisamente, por el pánico ante esa previsible pérdida de votos, cuando lo lógico sería que vetase a Vox y se afianzase como partido del centro político, un espacio que deja así abandonado.

No cabe, por tanto, sorprenderse con la respuesta a mi carta, firmada por su número dos, Villegas, que se limita a reiterar todo tipo de acusaciones y mentiras a propósito de la connivencia del PSOE con los partidos independentistas. En su contestación, Villegas elude cualquier comentario o justificación sobre su entendimiento, cada vez más visible, con Vox.  Y ya sabemos que el que calla, otorga.

 

Firma

Presidenta del PSOE, partido del que es miembro desde 1993. Doctora en Economía por la Universidad de Roma, ha sido, entre otros cargos, secretaria de Estado de Medio Ambiente y Vivienda (1993-1996) y ministra de Medio Ambiente (2004-2008), así como embajadora de España ante la OCDE (2008-2011). Desde enero de 2013, y hasta su elección como presidenta del PSOE, ha sido consejera del Consejo de Seguridad Nuclear (CSN). Es miembro del Global Sustainability Panel del secretario general de Naciones Unidas (2010-2012), de la Global Ocean Commision y de la Red española de Desarrollo Sostenible. También forma parte del colectivo Economistas frente a la Crisis. 

-

-

-