¡Vaya Gente! Tiempos de hoy

 
   

 Nº 1285. 15  de marzo de 2019

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¡Vaya gente! / Mara del Prado


De promoción de su próxima gira, el hijo de Luis Bárcenas no rehúye las preguntas sobre su padre. / EUROPA PRESS

Willy Bárcenas se sincera antes de su próxima gira

Willy Bárcenas se va de gira. Ayahuasca Tour 2019, se llama. La más ambiciosa de su carrera, dice. El líder de Taburete quiere darle el empujón definitivo al grupo favorito de Felipe de Marichalar Borbón –anteriormente conocido como Froilán– y ha emprendido una intensa campaña de promoción. Cualquier formato le vale. Y no esquiva las preguntas. Sabe que gran parte de la fama se la debe a ser el hijo de Luis Bárcenas contesta disciplinado a todas las cuestiones por poco melódicas que resulten.

Lo demostró en Chester, el programa de Cuatro donde Risto Mejide quiso conocer detalles del rocambolesco secuestro domiciliario al que él y su madre se vieron sometidos para robar presuntamente documentos comprometedores para el PP.

El hijo del extesorero del PP, en la cárcel por ocultar 22 millones en Suiza, dijo también ser consciente de que su padre es “culpable” y que por ello debe cumplir condena, pero reconoce que su juicio “no fue justo”. “Apoyé a mi padre a que dijera que todo era verdad y que se cayeran todos”, añadió, lamentando “todas esas prácticas mafiosas que se han hecho contra nosotros. Han jugado con nosotros completamente. Hemos sido una pelota en manos del PP cuando convenía, de la oposición también”.

Hola, que dedica tres páginas y un reportaje fotográfico al músico, es mucho más discreta, pero también pregunta al joven Bárcenas cosas como si los momentos difíciles le han hecho madurar más deprisa o si ha habido gente que le ha dado la espalda “después de lo de tu padre”. “Se me ha hecho la piel más dura”, dice a lo primero. “Mis amigos, los de toda la vida, siempre han estado ahí”, contesta a lo último. Sobre el momento más triste de los últimos años, recuerda que fue “el concierto que dimos en Asturias el verano pasado, un día después de la sentencia a mis padres”. Aquello “fue duro, pero nunca van a conseguir hundirme a mí o a mi familia”. “El escenario me cura”, sentencia.

Al que se le atribuyen propiedades curativas es al tiempo. Y las revistas del corazón arrojan varios ejemplos de ello: el de Gonzalo Miró, que preguntado por la supuesta relación entre su expareja, la cantante Malú, y el líder de Ciudadanos, Albert Rivera, contesta que “no voy a opinar nada porque son dos personas que no tienen nada que ver conmigo ahora”; el de Borja Thyssen y su hermanastra, Francesca Thyssen, en guerra tras la muerte del barón Thyssen, reconciliados según cuenta Semana por una exposición conjunta en los museos de ambas ramas de la familia –el Thyssen-Bornemisza y el Thyssen-Bornemisza Art Contemporary del que Francesca es responsable–; y el de Alonso Guerrero y su amor de juventud, María Dolores Corral, con la que según Hola contraerá matrimonio después de haber llevado vidas separadas; ella es una profesora divorciada con dos hijas mayores de edad y él también es docente y escritor y estuvo casado con una antigua alumna que con el tiempo acabó siendo reina de España.

 

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