Tribuna / Joan Navarro Tiempos de hoy

 
   

 Nº 1287. 29  de marzo de 2019

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 Tribuna / Joan Navarro

Sánchez sí, Sánchez no

EUROPA PRESS

Colocar a Sánchez en el centro de la escena, solo, en lo alto de la colina, es el gran legado de Albert Rivera. Ciudadanos ha cerrado la división de la izquierda en favor de Sánchez y  ha construido una amplia pasarela de votos de vuelta desde Ciudadanos hacia el PSOE. ¿Sánchez sí, Sánchez no?

Nos lo recordaba hace unos meses el politólogo Pablo Simón: “Las elecciones son una pregunta”. ¿Los de abajo frente a los de arriba?, ¿izquierda, derecha?, ¿España frente a sus enemigos? Pues en estas elecciones, la pregunta aún parece mas sencilla.

Para muchos electores de Podemos en 2015 y 2016, Sánchez era un producto del peor PSOE, un okupa de la política. Pero hay en la izquierda un cierto gusto (una necesidad, diría yo) por la épica, y ya que la coherencia se ha demostrado no estar al alcance de los lideres de su propia formación, al menos la audacia se muestra como un valor. La capacidad para sortear la espectacular crisis de los socialistas, la visión para acceder al Gobierno con una moción de censura, la persistencia en el diálogo (de sordos) con los independentistas, ese oportuno final de legislatura sobre la foto de Ciudadanos y Vox, y unos cuantos “viernes sociales” ya en tiempo de descuento, generan, en más de la mitad de los electores de Podemos, una única pregunta: ¿Sánchez sí, Sánchez no?

Hoy, las encuestas no garantizan al presidente renovar Gobierno, pero sí un crecimiento espectacular en diputados. Los socialistas sufrieron su sangría de votos más aguda cuando, tras la crisis de 2010, aun en el Gobierno, ya daban como inevitable la victoria de Rajoy. Nada hace mas daño a un partido de gobierno que renunciar a serlo. Y es que en España se vota al que puede ganar, o al que puede impedir que el otro gane. Para muchos de los once millones de electores que en 2008 votaban socialista y que recalaron en la abstención, ver cómo el PSOE se vuelve a colocar ahora como primera fuerza política, también en buena parte de esa España rural, granero eterno de votos de la derecha, aunque sólo sea por su triple división, les genera una única pregunta: ¿Sánchez sí, Sánchez no?

Colocar a Sánchez en el centro de la escena, solo, en lo alto de la colina, es el gran legado de Albert Rivera. Qué error mirar la moción de censura desde la falsa atalaya de las encuestas y permitir a Sánchez escapar en solitario: “No aguantará… rehén de populistas y secesionistas”. Nos recordaba Pablo Simón que, si el tema central de la competición electoral era Cataluña, la derecha jugaba con ventaja porque la cuestión territorial divide a la izquierda. Y así fue en Andalucía, pero Rivera salió en apoyo de Sánchez al establecer un cordón sanitario con Sánchez, y con el PSOE sin Sánchez, “ni diálogo ni Sánchez”, “antes Vox que Sánchez”, “¿Sánchez o el 155?”. Ciudadanos ha cerrado la división de la izquierda en favor de Sánchez y  ha construido una amplia pasarela de votos de vuelta desde Ciudadanos hacia el PSOE. ¿Sánchez sí, Sánchez no?

Desde 2013, todo es Cataluña en la política española, todo es España en Cataluña, nunca hemos estados tan unidos y tan revueltos. Generales en abril, municipales en mayo, ¿catalanas en septiembre? Para entonces, sentencia ya en mano, el secesionismo tendrá que mirarse al espejo, y alguien tendrá que decir la verdad a esos dos millones de catalanes: sin una mayoría abrumadora, nunca habrá independencia. ¿Cómo seguir afeando España, pero que continúe Sánchez? Sí, también en Cataluña: ¿Sánchez sí, Sánchez no? Es tanta la centralidad que ha logrado Sánchez que quizás explique la sobreactuación continua y un tanto enloquecida de Pablo Casado. Esos aspavientos impropios de “gente de bien”, que más parecen estar reclamando un salvavidas que un voto. Sería cómico de no ser tan grave: la muerte de la derecha moderna, europea, que con tanta dificultad la democracia española logró construir. ¿Antes una España fea que una España roja? Es otra forma de decir: ¿Sánchez sí, Sánchez no?

¿Y la respuesta? Con mas de un 25% de indecisos, con todos los partidos por debajo del 70% en fidelidad de voto, con mas de un 11% de electores que toman la decisión, literalmente, frente a las papeletas de la mesa electoral, y con la máquina de cometer errores a pleno rendimiento, quien hoy diga que conoce el resultado, está engañando.

 

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Colaboradores

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José García
Abad

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Miguel Ángel
Aguilar
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Inmaculada
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Hoyo

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Firma:

Sociólogo, socio y vicepresidente de LLORENTE & CUENCA, consultoría de gestión de reputación y comunicación líder en España, donde dirige el área de Asuntos Públicos desde 2010. Ha sido director y portavoz de la Coalición de Creadores e Industrias de Contenidos Audiovisuales y ha ocupado diversos cargos en la Administración Pública española, entre ellos, director de Relaciones Institucionales de la Sociedad Estatal Aguas de las Cuencas Mediterráneas (2006-2008) y director del Gabinete del Ministro de Administraciones Públicas (2004-2006).

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