Crónicas Marxianas / Julius G. Castle Tiempos de hoy

 
   

 Nº 1292. 1  de mayo   de 2019

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Crónicas Marxianas / Julius G. Castle

El Armagedón que viene


EUROPA PRESS

Santiago Niño-Becerra, catedrático mediático, profetiza que la nueva crisis  se producirá
en 2020, el año que viene. Este economista, con más pinta de amish que de testigo de Jehová,
detalla un panorama bastante distópico

Ni crash, ni crack ni bankruptcy. Llamemos a las cosas por su nombre, en cristiano. Dicen que se aproxima, a muy corto plazo, un batacazo financiero al cual seguirá, como es costumbre, una hecatombe económica. Estamos avisados desde hace veintiún siglos. En el libro del Génesis nos ilustran sobre los ciclos: siete años de vacas gordas, seguidos de otros siete con vacas flacas.

Cito a la Biblia porque un testigo de Jehová se cruzó el otro día en mi camino hacia el supermercado. Tras un breve forcejeo dialéctico –quedaban tres cuartos de hora para el cierre del establecimiento– nos despedimos. Me regaló un folletito titulado Un futuro seguro. Y, paradójicamente, me transmitió la fecha concreta para el fin del mundo. La apunté en el móvil para que no se me olvidara: 2034.

Quince años dan para preparar un Apocalipsis sin agobios. Para gente nada escrupulosa, este margen proporciona excelentes oportunidades. Puedes hincharte a pedir créditos a primeros de 2033, llevar tus tarjetas de crédito hasta la extenuación, y pasar un año de lujo y desenfreno. ¿Riesgo? Ninguno. Dejarás a los bancos con un palmo de narices, momentos antes de que sean pasto de la ira divina en forma de llamaradas incesantes que atraviesan la capa de ozono.

Mal de todos, consuelo de cada uno. Sin embargo, la escuela de los economistas cataclísmicos no nos concede el menor respiro. Nos sitúa al borde de una nueva crisis, como he escrito al principio. Si bien difieren las opiniones sobre cuándo sucederá. Los más prudentes dicen que no tienen ni idea. Santiago Niño-Becerra, catedrático mediático, profetiza que se producirá en 2020, el año que viene. Este economista, con más pinta de amish que de testigo de Jehová, detalla un panorama bastante distópico.

Aproximadamente, la sociedad se dividirá en políticos, funcionarios, trabajadores de multinacionales con sueldo fijo, y una mayoría de desempleados para toda la vida. Yo añadiría a los famosos de la tele, especie resistente a la extinción. Los parados cobrarán un subsidio de subsistencia sin dar palo al agua. No todo es malo. Siempre hay paliativos.

Pues, del lado de la oferta, otros visionarios vaticinan que acabará el problema de la vivienda. Los subsidiados habitarán cápsulas habitacionales con espacio suficiente para respirar. Dispondrán de entretenimiento barato o gratis total, vía Internet. Como consecuencia, el entontecimiento generalizado evitará toda causa de conflicto social.

La alimentación de esta clase se basará en productos tan abundantes como la soja, moldeadas con formas de carne o pescado. No añorarán, aún menos que ahora, el chuletón de buey, reservado a la clase dominante por su precio sideral. Entre otras cosas, porque les habrán convencido de que produce colesterol y envejecimiento prematuro.

La legalización de la marihuana permitirá otra vía de escape. Su producción intensiva rebajará los precios, haciéndola accesible para amplias capas de la población que no se conformen con el solaz audiovisual. Todo esto es sólo aplicable a los países más desarrollados. Los pobres de este mundo seguirán muriendo de hambre, para no variar.

Por su parte, Niño-Becerra va más allá de las depresiones coyunturales. Asegura que el sistema capitalista colapsará exactamente en 2060. A primera vista parece incompatible con el final de los tiempos en 2034. O bien demuestra que la economía de mercado tiene la piel muy dura.

Cuando se desencadene el Armagedón definitivo, el planeta vivo quedará reducido a los microorganismos más resistentes –y tal vez a Pedro Sánchez–. Entonces dará todo igual.    

 

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Colaboradores

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José García
Abad

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Miguel Ángel
Aguilar
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Inmaculada
Sánchez
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Cristina
Narbona

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Belén
Hoyo

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Idoia
Villanueva

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Sergio
del Campo

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Carles
Campuzano

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Cristina
Antoñanzas
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Elena
Blasco
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Miguel Ángel
Paniagua

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Bruno
Estrada

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José Antonio
Pérez Tapias

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José Luis
Centella

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Joan
Navarro
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José M. Benítez
de Lugo
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Carlos
Berzosa

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Graciano
Palomo

,

Julio Rodríguez
López

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Mauro
Armiño

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Pere
Navarro

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Julius
G. Castle

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Carmen
Calvo
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Joan
Tardà

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Ignacio
Aguado

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Julio Rodríguez
Fernández
-
Pablo
Bustinduy

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Jesús
Lizcano

   

 

Firma

Escritor y periodista incorrecto. A pesar de lo que indica mi foto, soy muy joven. Nací con la primera crónica marxiana el 9 de septiembre de 2013, como alter ego de otro tipo bastante más serio que yo.  Considero que el humor te ayuda a sobrellevar la vida y, sobre todo, la política y la economía que nos venden quienes deciden por nosotros.

Como JG Castle he publicado un eBook en Amazon con título  expresivo: Elogio de la corrupción (la corrupción es buena, pero está mal repartida). Por un módico precio contiene otro ensayo de regalo: Guía para arruinarse. Creo que no hace falta decir más.

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