Tribuna / Cristina Narbona Tiempos de hoy

 
   

 Nº 1292. 1  de mayo   de 2019

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Tribuna / Cristina Narbona

De lo local a lo global: la imprescindible coherencia

EUROPA PRESS

Sería muy deseable que la composición del Parlamento Europeo resultante de las elecciones del próximo 26 de mayo garantizase una mayor beligerancia frente a la deriva negacionista del cambio climático, y no sólo por razones ambientales, sino también por evidentes motivaciones económicas y sociales

Termina una campaña electoral, y comienza la siguiente. Por primera vez, en la historia de nuestra democracia, la ciudadanía ejerce su derecho al voto en cuatro citas diferentes, con menos de un mes de distancia. Todo un desafío, en cuanto a mantener la elevada movilización que ha caracterizado la participación en las elecciones generales; pero también una oportunidad para hacer visible la mayor o menor coherencia de los diferentes programas electorales entre dichas citas de ámbito nacional, municipal, autonómico y europeo.

Una coherencia hoy imprescindible, ante la evidencia de la complejidad y la interdependencia de los problemas sociales, económicos y ambientales, a escala nacional e internacional. Algo que parecen ignorar aquellos movimientos políticos que abogan por un retroceso en el proceso de integración europea, desde un enfoque ‘nacionalista’ –incluso ‘tribal’– absolutamente miope, pero capaz de convencer a muchos ciudadanos que se sienten perjudicados por el actual modelo de globalización. Reconozcamos, pues, que se ha reducido la capacidad efectiva de la política nacional, e incluso de la europea, frente a la creciente concentración, a nivel internacional, del poder económico y del poder mediático; y que, por lo tanto, la respuesta ante esas posiciones eurófobas, xenófobas..., no puede ser la de negar las consecuencias de una globalización, que, en efecto, ha aumentado las desigualdades y ha debilitado la democracia. Por el contrario, la respuesta debe ser la de incidir, desde la acción política, en las pautas de la globalización –y ello es mucho más factible desde las instancias europeas que desde las locales o las nacionales–, fortaleciendo las instituciones democráticas, regulando los mercados y garantizando la defensa del interés general.

En particular, es necesario blindar los derechos básicos de las personas más vulnerables, aquellos derechos que permiten avanzar hacia una igualdad efectiva, si queremos evitar la deriva hacia populismos que florecen en los sectores más desfavorecidos de nuestras sociedades, donde más fácil es aprovechar, por ejemplo, el miedo ante las menores prestaciones sociales asociadas a la presencia creciente de inmigrantes.

Los debates electorales se desarrollan, lamentablemente, muy condicionados por la inmediatez de cuestiones coyunturales, que dificultan el análisis de las diferencias entre los partidos políticos en cuestiones de la máxima trascendencia para nuestro futuro. Sólo así se explica, por ejemplo, que Europa haya estado completamente ausente en la reciente campaña, a pesar de formar parte –con mayor o menor ambición–  de las diferentes propuestas programáticas.

Ahora ya no debería existir ninguna excusar para eludir esta cuestión, ya que los españoles elegirán, entre otros, a sus representantes en el Parlamento Europeo. Pero se corre el riesgo, de nuevo, de que prevalezcan en la confrontación dialéctica otros temas que poco tienen que ver con el proyecto europeo.

Así que resulta muy oportuna toda contribución a la explicación de las consecuencias de las diferentes posiciones frente al futuro de la Unión Europea.

Por ejemplo, en relación con la necesaria transición ecológica de la economía europea. No todos los partidos políticos comparten en España la urgencia de esta transición: aunque ya no resulte ‘políticamente correcto’ negar el cambio climático, algunos lo hacen... Sin complejos.

Ahí están las recientes declaraciones de Daniel Lacalle, ‘gurú’ económico del Partido Popular, asegurando que "el cambio climático es la mayor falacia inventada por los políticos", o la rotunda afirmación del líder de Vox, en un acto público, calificando el cambio climático como "un invento de los ‘lobbies’ pseudocientíficos con oscuros intereses"... Ese peligroso negacionismo está presente en algunas opciones políticas e incluso en gobiernos de otros países de la Unión Europea. Ello explica la insuficiente ambición de la Comisión Europea en esta materia, que amenaza con limitar la potencialidad de la industria de los países miembros, en relación con los correspondientes cambios tecnológicos. Ahí está, en concreto, el avance espectacular de China en la fabricación de vehículos eléctricos o en el desarrollo de las energías renovables. Sería, pues, muy deseable que la composición del Parlamento Europeo resultante de las elecciones del próximo 26 de mayo garantizase una mayor beligerancia frente a dicha deriva, y no sólo por razones ambientales, sino también por evidentes motivaciones económicas y sociales. La Unión Europea ha jugado, durante mucho tiempo, un papel pionero en materia de cambio climático; y España saldría ganando si se refuerzan, a escala comunitaria, las correspondientes exigencias de transformación de nuestro tejido productivo.

 

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Colaboradores

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José García
Abad

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Miguel Ángel
Aguilar
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Inmaculada
Sánchez
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Cristina
Narbona

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Belén
Hoyo

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Idoia
Villanueva

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Sergio
del Campo

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Carles
Campuzano

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Cristina
Antoñanzas
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Elena
Blasco
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Miguel Ángel
Paniagua

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Bruno
Estrada

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José Antonio
Pérez Tapias

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José Luis
Centella

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Joan
Navarro
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José M. Benítez
de Lugo
,
Carlos
Berzosa

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Graciano
Palomo

,

Julio Rodríguez
López

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Mauro
Armiño

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Pere
Navarro

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Julius
G. Castle

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Carmen
Calvo
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Joan
Tardà

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Ignacio
Aguado

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Julio Rodríguez
Fernández
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Pablo
Bustinduy

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Jesús
Lizcano

   

 

Firma:

Presidenta del PSOE, partido del que es miembro desde 1993. Doctora en Economía por la Universidad de Roma, ha sido, entre otros cargos, secretaria de Estado de Medio Ambiente y Vivienda (1993-1996) y ministra de Medio Ambiente (2004-2008), así como embajadora de España ante la OCDE (2008-2011). Desde enero de 2013, y hasta su elección como presidenta del PSOE, ha sido consejera del Consejo de Seguridad Nuclear (CSN). Es miembro del Global Sustainability Panel del secretario general de Naciones Unidas (2010-2012), de la Global Ocean Commision y de la Red española de Desarrollo Sostenible. También forma parte del colectivo Economistas frente a la Crisis. 

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