¡Vaya Gente! Tiempos de hoy

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 Nº 1293. 10 de mayo de 2019

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¡Vaya gente! / Mara del Prado


La duquesa de Cambridge y el duque de Sussex han dado muestras de complicidad tras los rumores de crisis entre los hijos y nueras de Carlos de Inglaterra. / EUROPA PRESS

‘Baby Sussex’ viene con la paz bajo el brazo

Kate y Harry “ponen fin a los rumores de enemistad”, “firman la paz”… Días antes de que viniese al mundo un nuevo miembro de la casa Windsor, la prensa daba por hecho que las diferencias entre los hijos y nueras de Carlos de Inglaterra, carne de tabloide durante largos e incómodos meses para Buckingham Palace, habían sido resueltas por el bien de la monarquía británica. Los dos cuñados presidieron juntos un servicio religioso en Westminster en el llamado Anzac Day, que cada 25 de abril homenajean a los soldados australianos y neozelandeses que lucharon en la batalla de Gallipoli de 1915 durante la I Guerra Mundial.

Guillermo estaba precisamente de viaje oficial en Nueva Zelanda. Y Meghan atravesaba la recta final de su embarazo. De modo que la primera aproximación pública de unos matrimonios parece ser mal avenidos fue la del duque de Sussex y la duquesa de Cambridge, que llegaron charlando animadamente y sin dejar de sonreír en una sucesión de gestos cómplices convenientemente captados por la prensa gráfica.

Según la edición norteamericana de Harper’s Bazaar, el deshielo comenzó días antes, cuando Harry y Meghan invitaron Kate y Guillermo a conocer su nueva casa y tomar el té como quienes fumaban la pipa de la paz. Para enterrar el hacha de guerra a tiempo y que la llegada al mundo del hijo de los duques de Sussex haya sido un camino de rosas sin espinas.

La Familia Real española atraviesa una etapa bastante anodina. Pasada la expectación inicial sobre el caso Nóos primero, la sentencia y el ingreso en prisión de Iñaki Urdangarin, después, poco más que decir aparte del cáncer de piel del que fue operado el rey Juan Carlos, controlable aunque con tendencia a reaparecer –como le ocurre al actor australiano Hugh Jackman, que en 2017 fue intervenido por sexta vez del mismo carcinoma basocelular–, y del notable interés que generan los más jóvenes de la casa.

Tras una larga temporada sabiendo por la prensa del corazón sobre los gustos y costumbres de Felipe de Marichalar –Froilán, para la mayoría–, ahora es su hermana Victoria el foco de atención. La hija de la infanta Elena es analizada hasta el mínimo detalle por sus idas y venidas con amigas y amigos, alguno más especial que otros y más torero que ninguno: Gonzalo Caballero, a quien fue a ver torear en Toledo con su carné de conducir recién estrenado y con quien se ha dejado ver en actitud muy cariñosa en la Feria de Sevilla.

Lo último que se sabe de ella es que ha recurrido a los sabios consejos de su padre para lucir espectacular en la celebración de su fin de curso de Secundaria. Jaime de Marichalar se llevó a su hija de compras por la Milla de Oro de Madrid y, entre el botín que portaba la joven, destacaba una bolsa de Manolo Blahnik. Para brillar subida a unos manolos como el personaje de Carrie Bradshaw. Igual que una trendsetter pero de rancio abolengo.

 

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