Sin Maldad / José García Abad Tiempos de hoy

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 Nº 1293. 10 de mayo de 2019

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Sin Maldad / José García Abad

La banca los separa, entre otras cosas que Sánchez no confesará

EUROPA PRESS

Sin embargo, aparte de cuestiones puntuales, hay algo que late en el fondo de la negativa de Sánchez a llevar a Podemos al Gobierno, ni siquiera ofreciéndole carteras menores. Una razón profunda que nunca manifestará: el miedo a despertar el fantasma del Frente Popular que genera pavor en mucha gente, repulsa en ámbitos de la parroquia socialista y, desde luego, en el mundo económico. No olvida Sánchez la estrepitosa derrota de Joaquín Almunia cuando se presentó a las elecciones de la mano de Izquierda Unida, una derrota que le movió a la dimisión inmediata como secretario general del PSOE.

En periodo electoral, como seguimos estando tras el 28-A y en vísperas del 26-M, los partidos actúan, obviamente, en lenguaje de campaña, por lo que no podemos esperar declaraciones nítidas sobre posibles alianzas y divorcios en el nuevo Parlamento.

Lo aparentemente natural sería una coalición de gobierno o un acuerdo programático entre los dos partidos de izquierdas de ámbito nacional: PSOE y Podemos. Lo único que sabemos al respecto es bien poca cosa: la sibilina declaración de Pablo Iglesias tras su charla de dos horas  con Pedro Sánchez a la salida del Palacio de la Moncloa: "Nos hemos puesto de acuerdo en ponernos de acuerdo”,  una fórmula escapista que contradice los principios de transparencia y denuncia de los acuerdos en despachos o en hoteles proclamados con la mayor vehemencia por el secretario general de Unidas Podemos.

Les separa la banca, entre otras cosas

El asunto es, desde luego, delicado pues lo que sabemos por declaraciones de dirigentes del PSOE y de forma especialmente autorizada por parte de José Luis Ábalos, su secretario de Organización y hombre clave en el sanedrín de Sánchez, éste pretende gobernar en solitario valiéndose de la geometría parlamentaria variable, con acuerdos con unos y con otros, a izquierda y derecha. Tanto con Iglesias por la primera como con Casado y Rivera por la segunda. Algo que a Pablo Iglesias lo pone de los nervios, pues insiste en una coalición de gobierno.

Aunque Iglesias, ahora con menos escaños se haya moderado últimamente, al menos verbalmente, no creo que a Sánchez, que pretende situarse en el centro del tablero, acepte gobernar con Podemos, lo que pudiera generar alarma en el mundo de los negocios.

Curiosamente, las discrepancias entre ambos partidos no se centra en las cuestiones de fondo, que tradicionalmente han dividido a socialistas y comunistas, pues teóricamente el discurso básico de Iglesias es que se cumpla la Constitución, en lo que ambos están de acuerdo.

El dirigente de Podemos promete negociar con Sánchez sin líneas rojas, pero se parece mucho a una línea roja su exigencia de que la banca pague el coste del rescate bancario que pagamos los contribuyentes. El argumento esgrimido por Irene Montero tiene aroma religioso: que no perdonemos a la banca sus deudas por la misma razón de que la banca no perdona las deudas de sus clientes, algo que, por cierto, la banca tiene prohibido.

Irene contradice el Padrenuestro antiguo, el que yo aprendí de pequeño, ahora revisado: “Perdona nuestras deudas  –rezaba yo– así como nosotros perdonamos a nuestros deudores”. A lo más que está dispuesto a llegar Sánchez respecto a la banca es a un impuesto sobre las transacciones financieras.

La banca no pasa por su mejor momento

La exigencia de Podemos coincide con un momento de dificultades de la banca respecto a su trabajo tradicional basado en el margen obtenido entre el coste del pasivo y los tipos de interés. La exigencia de Podemos coincide con una especie de pastoral del Banco de España, su Informe de Estabilidad Financiera hecho público el pasado martes. “En los últimos seis meses –dictamina– los riesgos para la estabilidad del sistema financiero han aumentado”. Los motivos que expone son: la desaceleración económica mundial, que se ha concentrado en Europa y China; la baja rentabilidad de la banca y la incertidumbre que supone el cúmulo de litigios de los clientes que tienen pendientes los bancos, lo que llevaría a un aumento de la volatilidad de los mercados financieros y un incremento de las primas de riesgo; así como la depreciación de los activos financieros, tanto de renta fija, privada y pública, como variable, que provocaría presiones adicionales a la baja sobre la rentabilidad del sector bancario, que, resalta, se sigue manteniendo en niveles reducidos.

Lo que late en el fondo

Sin embargo, aparte de cuestiones puntuales, hay algo que late en el fondo de la negativa de Sánchez a llevar a Podemos al Gobierno, ni siquiera ofreciéndole carteras menores. Una razón profunda que nunca manifestará: el miedo a despertar el fantasma del Frente Popular que genera pavor en mucha gente, repulsa en ámbitos de la parroquia socialista y, desde luego, en el mundo económico. No olvida Sánchez la estrepitosa derrota de Joaquín Almunia cuando se presentó a las elecciones de la mano de Izquierda Unida, una derrota que le movió a la dimisión inmediata como secretario general del PSOE.

 

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Colaboradores

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Firma

Lleva ejerciendo la profesión de periodista desde hace más de medio siglo. Ha trabajado en prensa, radio y televisión y ha sido presidente de la Asociación de Periodistas Económicos por tres periodos. Es fundador y presidente del Grupo Nuevo Lunes, que edita los semanarios El Nuevo Lunes, de economía y negocios y El Siglo, de información general. 

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