El casadismo busca una salida Tiempos de hoy

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 Nº 1293. 10 de mayo de 2019

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Política / Virginia Miranda

Malherido y desnortado, el casadismo se aferra a la brújula de Feijóo

Casado busca una salida

El experimento aznarista con el que Pablo Casado y su equipo más cercano quisieron frenar el ascenso de Ciudadanos y la irrupción de Vox ha resultado un fiasco. Los casadistas andan buscando una salida al atolladero del 28-A y los críticos intentan morderse la lengua para tratar de salvar los muebles el 26-M. En medio de la depresión post fracaso, todas las miradas apuntan al noroeste peninsular. También la del presidente del PP, que se está dejando llevar por el rumbo centrista de Alberto Núñez Feijóo en medio de la marejada de las derechas. Cuando amaine el temporal habrá que ver si todos siguen remando en la misma dirección. De momento, el gallego se ha colado en la cabina de mandos.

Desde Galicia, Feijóo marca el rumbo a Casado con la esperanza de mejorar sus resultados en las elecciones del 26-M. / PP

La búsqueda de culpables del fracaso del 28-A apunta no tanto a la dirección de campaña como al gabinete de presidencia del PP   La responsabilidad última es de Casado, que está sabiendo asumir los errores y se deja aconsejar por el experimentado y ganador Feijóo

Pablo Casado erró el tiro. Rompió abruptamente con la herencia marianista –las prisas de no saber cuándo llegarían las generales– y apostó por su antítesis. Por razones estratégicas; desde los recortes, la subida de impuestos y las investigaciones de casos de corrupción, el partido no había hecho más que perder terreno en sucesivas convocatorias electorales con la leve remontada de 2016 en aras del voto útil. Y por razones ideológicas; el líder del PP, heredero político de José María Aznar y Esperanza Aguirre, lleva el liberalismo en la sangre y el conservadurismo en el corazón.

Tras su llegada a la planta noble de Génova, el aznarismo tomó los mandos bajo las figuras de Javier Fernández-Lasquetty e Isabel Benjumea, a cargo del gabinete del presidente popular. Hoy, la búsqueda de culpables del fracaso del 28-A apunta hacia ellos. Hacia ellos y hacia algunos fichajes poco ortodoxos, como Adolfo Suárez Illana, que ya demostró su escasa utilidad para el partido en las autonómicas de 2003 y en estas elecciones generales ha ido como número dos de la lista del PP por Madrid, o Juan José Cortés, el padre de la niña asesinada Mari Luz que ocupará escaño en el Congreso para defender la prisión permanente revisable.

En el Comité Ejecutivo Nacional celebrado dos días después de las generales, la presidenta del PP de Asturias, Mercedes Fernández –apoyó a Soraya Sáenz de Santamaría en las primarias–, pidió que el jefe de campaña, Javier Maroto, asumiera responsabilidades por los resultados. Estos últimos días se apunta en varios medios de comunicación que, tras el 26-M, los barones verían con buenos ojos que Casado hiciera cambios en la estructura del partido empezando por su secretario general, Teodoro García Egea, que en la elaboración de las listas habría dejado algunas víctimas en busca de revancha.

La reunión de hora y media de Sánchez y Casado fue “cordial, afable y fluida”. / EUROPA PRESS

Un nuevo estadista visita La Moncloa

“Hemos captado el mensaje”. El resultado electoral que estuvo el PP en las pasadas elecciones generales ha sido un severo toque de atención para Pablo Casado que, tras protagonizar una agria campaña y convertir a Pedro Sánchez en objeto de una crítica feroz –en una sola frase llegó a dedicarle calificativos como “incapaz”, “traidor”, “felón”, “okupa”, “mediocre” o “mentiroso compulsivo”–, ha decidido atemperar los ánimos y acudir a la llamada del presidente en funciones con el traje de hombre de Estado.

El jefe de la oposición decidió ejercer como tal y, en el primero de los encuentros que mantuvo esta semana el ganador del 28-A con los líderes de PP, Ciudadanos y Podemos, dejó una buena impresión en La Moncloa, que calificó la reunión entre Sánchez y Casado, de hora y media de duración, de “cordial, afable y fluida”.

El cambio ha sido tan radical que Cataluña, el mayor foco de conflicto entre populares y socialistas desde la moción de censura y la renovación del PP, es ahora fuente de consenso; ambos líderes han convenido mantener abierto un canal de diálogo sobre el conflicto independentista. Tras conocerse la propuesta de Miquel Iceta como presidente del Senado, Casado ha dicho estar “muy preocupado” porque el socialista catalán se refirió a una “consulta de independencia en 10 años” y estaría al frente de la Cámara que activa el 155. Pero no ha cargado las tintas y, de hecho, no insistió en la intervención de la autonomía de Cataluña en su cita con Sánchez. Lo que sí hizo fue coincidir con el presidente en funciones en llegar a pactos de Estado en asuntos como las pensiones o la violencia de género.

Lo que el frente común contra Albert Rivera ha unido, que no lo separe –de momento– la discrepancia política.

A ello habría que sumar la designación de Cuca Gamarra, vicesecretaria de Política Social y alcaldesa de Logroño –cabe recordar que apoyó a Soraya Sáenz de Santamaría en las primarias del PP–, como jefa de campaña de las municipales y autonómicas, y a Isabel García Tejerina, vicesecretaria de Sectorial –procede de la cuota de María Dolores de Cospedal–, como responsable de la campaña a las europeas; algunas informaciones han planteado ambos nombramientos como un ‘castigo’ a Maroto, que ni siquiera ha sido capaz de mantener su escaño por Vitoria en la Cámara baja. 

Fuentes populares dicen, sin embargo, que no se les puede atribuir una culpabilidad directa en la pérdida de más de la mitad de sus escaños en el Congreso. De hecho, el político vasco llegó a dar indicaciones para que no se entrara en debates sobre el aborto o el 155. En cuanto a García Egea señalan que no tuvo responsabilidad directa en la campaña y, aunque reconocen que muchas de sus intervenciones en los mítines del partido fueron extemporáneas, aseguran que no formaban parte de una estrategia electoral.

El gallego redentor

La última responsabilidad, dicen, es del propio Casado; fue él quien diseñó su gabinete y quien ha primado las amistades por encima de la veteranía. Y dicen también que está sabiendo recomponerse de la derrota asumiendo que se ha equivocado y que la experiencia y, sobre todo, las victorias, son un grado en política.

En menos de una semana desde la debacle y habiéndole reconvenido en varias intervenciones públicas por haber dejado huérfanos a los votantes de centro del PP, el líder popular se fue a Galicia para decir, delante de Alberto Núñez Feijóo, que “hemos captado el mensaje”. Subrayando que Galicia y Feijóo son una referencia para el PP, recordó que “mi primera visita después del Congreso Nacional fue a Galicia, abrimos el curso político en Galicia y las elecciones y la precampaña la arrancamos en Galicia”.

A pesar de su admiración por el barón que gobierna con mayoría absoluta y que en estas generales ha logrado contener a Vox –el partido de Santiago Abascal no ha logrado escaño por ninguna provincia gallega–, en el camino Casado se ha acabado desviando. En la Convención Nacional del PP celebrada el pasado mes de enero en Madrid, las ponencias no abordaron el tema del aborto por recomendación de Feijóo. Pero una vez iniciada la precampaña de las generales, ni el líder popular ni algunos de sus fichajes más cercanos –García Egea, Suárez Illana o la candidata a la presidencia de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso– han sido capaces de saltar ese charco y han acabado embarrando el mensaje de campaña.

Feijóo no ha sido el único barón con poder territorial que ha apuntado las posibles causas del fracaso electoral. El andaluz Juan Manuel Moreno Bonilla, el murciano Fernando López Miras o el castellanoleonés, Juan Vicente Herrera también han hablado de una falta de centralidad en un discurso que, para hacer frente a la embestida de Ciudadanos y Vox, ha acabado escorado a la derecha.

Muy expresivo ha sido Alfonso Alonso, líder del clan de los sorayistas vascos que, en un desayuno informativo junto a los candidatos a las alcaldías de Vitoria, San Sebastián y Bilbao, Leticia Comerón, Borja Sémper y Raquel González, dijo que su formación no tiene “necesidad de centrarse” porque “estamos centradísimos y somos el centro”.

Aunque el más expresivo de todos sigue siendo Feijóo. Entre otras cosas, porque sabe que mantiene intacta su autoridad moral en las filas conservadoras a pesar de su paso atrás en la carrera sucesoria del pasado junio y porque cada crítica que dirige a Génova la acompaña de una llamada a la unidad de partido.

Palabra de Feijóo

“No hay ruptura en el Partido Popular, hay decepción. Pero no es momento de diseccionar las vísceras de lo ocurrido cuando lo que hay que hacer es remontar el resultado”, decía este pasado jueves en Onda Cero horas antes de conocerse la previsión del CIS favorable a las fuerzas progresistas.

Sin evitar ninguna pregunta y sin suavizar ninguna respuesta, el presidente de la Xunta de Galicia aseguró que ésta ha sido “la primera vez que salía un partido populista de la derecha y no hemos sabido parar a Vox”. “Hemos hecho pensar a la gente que podía entrar en nuestro Gobierno y a mucha gente centrada le ha preocupado”, añadía. Y avanzaba a los votantes del 26-M o más bien indicaba a Pablo Casado: “No hay ningún gobierno del PP con Vox en ningún lugar de España. Y por ahí vamos a seguir”.

Si la foto de Colón donde Pablo Casado aparece con Albert Rivera y Santiago Abascal fue un error, Feijóo acaba diciendo “depende” tras pensárselo unos segundos. Pero no ha querido cargar las tintas porque, aunque existe “una enorme decepción” en el PP, también “hay unas enormes ganas de volver a ganar”.

“Creo que sí, descartamos”

Carlos Alsina planteó a Alberto Núñez Feijóo la pregunta que siempre le acompañará en política. “Mi respuesta es clara. Ante la pregunta de si quiero ser presidente del PP de España insisto en que soy presidente del PP de Galicia, que estoy donde quiero estar y donde me pusieron los gallegos. Siempre digo lo mismo, si me desvío de esa frase puede haber algún comentario”. Frente la insistencia del periodista sobre si descartaba absolutamente ser presidente del PP o candidato a la presidencia del Gobierno, respondía: “Creo que sí, descartamos. Esto no es depende, es mi opinión que se la acabo de dar en este momento”.

Por lo tanto, “no hay novedad” en su respuesta sino “al contrario” porque, dijo, el PP tiene la oportunidad de mejorar su resultado en las municipales, autonómicas y europeas del 26 de mayo.

La conclusión no podía ser más gallega. Y en el PP, que si están acostumbrados a algo es a interpretar a los gallegos, mantienen la vista puesta en el noroeste peninsular. Por lo que pudiera pasar. El primero, Pablo Casado. Porque él es el presidente del partido. Pero Feijóo sigue siendo toda una autoridad.

A Borja Sémper le va a votar Mikel Erentxun, que no cree en los partidos “y menos en el PP”. / EUROPA PRESS

No son las siglas, es el candidato

Xavier García Albiol ha lanzado un vídeo en sus redes sociales donde pide el voto a su “persona” y no al “PP”. En él, el expresidente del PP catalán opta de nuevo a la alcaldía de Badalona con su nombre y apellidos y no con las siglas porque, le dicen los vecinos de la ciudad, “le voy a votar a él, a Albiol, no al PP”. “Yo no pretendo cambiar ni tu ideología ni tu forma de pensar”, dice el propio candidato a las elecciones municipales del 26-M sin mencionar a su propia formación política. “Si eres socialista, de Podemos, o eres independentista o simplemente no votas es una cuestión en la que yo ni entro ni voy a entrar”, continúa, “pero estoy seguro de que cuando hablamos de Badalona tu y yo coincidimos en el olvido y en el descuido que han tenido nuestros barrios y nuestra ciudad durante estos últimos cuatro años”.

El candidato a la alcaldía de Badalona –que apoyó a María Dolores de Cospedal en las primarias del PP– lanzó el vídeo tras el batacazo de las generales. El candidato a la alcaldía de San Sebastián lleva desde febrero involucrado en una precampaña tan personal que la única referencia al partido al que pertenece es el color azul que asoma en los carteles con su foto y el lema: “No es política, es San Sebastián”.

Borja Sémper, una de las cabezas visibles del clan de los sorayistas vascos, ha puesto el foco en la gestión municipal frente a los “tiempos de mucho ruido, de tono grueso y evidente crispación política”, ha dicho en sus redes sociales, y “quiero preservar a San Sebastián de todo eso”.

En castellano y en euskera se dirige a los seguidores a los que, como aperitivo del acto de presentación de su campaña, dejaba días antes una grabación a modo de videoclip con música y letra de Mikel Erentxun. El donostiarra, preguntando en un chat de El Mundo, se ha manifestado sobre el asunto en términos semejantes a los del vídeo de Albiol: “Me gustaría que Borja Sémper fuera el nuevo alcalde de San Sebastián. Yo no creo en los partidos políticos (y menos en el PP) pero sí en las personas”. Evocando –broma fácil, sí– aquello de “cien gaviotas dónde irán”.