Opinión Narbona Tiempos de hoy

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 Nº 1296. 31 de mayo de 2019

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Tribuna / Cristina Narbona

 

Paisaje después de la batalla

 

 

 

Europa Press

Entendemos que el éxito alcanzado es en gran medida la consecuencia de la progresiva consolidación del liderazgo de Pedro Sánchez, desde el mismo momento en el que dimitió como secretario general y renunció a su acta de diputado, llevando hasta sus últimas consecuencias el “no es no” frente a la investidura de Rajoy

Terminan las campañas para las  elecciones generales, locales, autonómicas y al Parlamento Europeo. Por primera vez en la historia de nuestra democracia han coincidido las cuatro convocatorias en menos de un mes: todo un desafío desde el punto de vista de la participación –que, a pesar de esta coincidencia, ha resultado superior en todas y cada una de estas citas respecto a las correspondientes anteriores–; y también un desafío desde el punto de vista de la coherencia de las diferentes ofertas programáticas...

Ahora llega el momento del análisis y de la reflexión: en el caso del PSOE, entendemos que el éxito alcanzado es en gran medida la consecuencia de la progresiva consolidación del liderazgo de Pedro Sánchez, desde el mismo momento en el que dimitió como secretario general y renunció a su acta de diputado, llevando hasta sus últimas consecuencias el “no es no” frente a la investidura de Rajoy.

Desde ese día, Pedro Sánchez impulsó un proceso de renovación ideológica del PSOE, plasmado en las resoluciones del 39 Congreso Federal, tras recuperar en primarias –contra todo pronóstico– su cargo como secretario general. Dicha renovación partía de un análisis autocrítico sobre las causas del evidente declive de la socialdemocracia en los países de nuestro entorno, muy en particular en aquellos en los que la socialdemocracia había gobernado en coalición con los partidos conservadores: los ciudadanos habían dejado de percibir las diferencias entre las políticas –sobre todo, entre las políticas económicas– de unos y de otros.

La grave crisis económica de 2008 acentuó la desafección de los votantes socialdemócratas, en un contexto de creciente indignación ciudadana por el injusto reparto de las consecuencias de la crisis. Esa percepción de falta de equidad castigó, y mucho, al PSOE, que perdió en 2011 casi 4,5 millones de votantes.

La reafirmación de los valores que identifican al socialismo, y en particular el de la igualdad y la justicia social, constituyó por lo tanto el núcleo del proyecto de Pedro Sánchez. A ello se añadieron nuevas señas de identidad, acordes con los actuales retos globales. En primer lugar, el avance decidido hacia la igualdad efectiva de género, combatiendo el machismo, aún vigente a pesar de los indudables avances conseguidos. En segundo lugar, la consideración de la sostenibilidad ecológica como garante de un progreso seguro, justo y duradero, incorporando los denominados “límites planetarios” en el diseño de todas las políticas. Por último, la urgencia de redefinir la relación entre democracia y mercado, de forma que la prosperidad económica favorezca el interés general, a partir de una regulación eficiente, así como de una fiscalidad realmente equitativa.

Hasta la llegada al Gobierno tras la moción de censura, el PSOE se dedicó a elaborar propuestas concretas –los denominados “acuerdos de país”–, debatiendo dichas propuestas en asambleas abiertas.

Ya desde la Moncloa, el Gobierno de Sánchez ha conseguido aprobar, a lo largo de diez meses, numerosas medidas que materializan esos “acuerdos de país”: el incremento de las pensiones conforme a la evolución del IPC, el aumento del SMI hasta los 900€, la recuperación del subsidio de desempleo para los mayores de 52 años, la derogación del denominado “impuesto al sol”, el incremento de las becas, la progresiva equiparación de los permisos de paternidad y de maternidad, el refuerzo de las medidas contra la violencia de género...

Los programas con los que el PSOE se ha presentado a las diferentes elecciones parten de lo realizado desde el Gobierno, proyectando la voluntad de transformación de España en el horizonte 2030, con una potente apuesta por la educación, la ciencia y la innovación, y con el compromiso de elaborar un nuevo Estatuto de los Trabajadores, capaz de garantizar los derechos laborales en el contexto de la transición ecológica y de la creciente digitalización y robotización.

Y comprometidos con una Europa progresista.

Coherencia, realismo y ambición.

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Colaboradores

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José García
Abad

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Miguel Ángel
Aguilar
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Inmaculada
Sánchez
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Cristina
Narbona

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Belén
Hoyo

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Idoia
Villanueva

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Sergio
del Campo

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Carles
Campuzano

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Cristina
Antoñanzas
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Elena
Blasco
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Miguel Ángel
Paniagua

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Bruno
Estrada

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José Antonio
Pérez Tapias

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José Luis
Centella

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Joan
Navarro
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José M. Benítez
de Lugo
,
Carlos
Berzosa

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Graciano
Palomo

,

Julio Rodríguez
López

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Mauro
Armiño

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Pere
Navarro

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Julius
G. Castle

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Carmen
Calvo
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Joan
Tardà

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Ignacio
Aguado

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Julio Rodríguez
Fernández
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Pablo
Bustinduy

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Jesús
Lizcano

   

 

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