Tiempos de hoy

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 Nº 1297. 7 de junio de 2019

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Destacado  Económico / G. N. L.

Se abre el oligopolio eléctrico, donde no ha penetrado la competencia con la liberalización de 1997, sino todo lo contrario   

Antonio Brufau, ‘intruso’ en la electricidad, reclamó prudencia para la transición ecológica

La nueva época energética está marcada principalmente, por encima de otras novedades relevantes, por la transición ecológica, que da nombre a un ministerio del Gobierno Sánchez liderado por Teresa Ribera y se sitúa como gran proyecto inversor europeo. Entre las otras novedades relevantes se sitúa la intrusión en el oligopolio eléctrico, el ‘trespolio’ de Iberdrola, Endesa y Naturgy, de ‘intrusos’ de otros sectores, especialmente del petróleo.
El petróleo, como el gas y el carbón, ya formaba parte esencial en la producción eléctrica –síntesis de todas las fuentes primarias– con sus centrales térmicas. Pero ahora Repsol pasa de ser mero proveedor a fuerte competidor en la captura del consumidor final.

Antonio Brufau
Antonio Brufau, presidente no ejecutivo de Repsol, por lo menos por cuatro años más en su larga trayectoria de quince años al frente de la petrolera, aprovechó su discurso en la Junta de Accionistas, un manifiesto que refleja muy expresivamente la nueva época

Proporcionó, muy suelto, sin cortarse un pelo, una visión crítica de la política energética del Gobierno al reclamar una transición energética “ordenada y posibilista”, prudente, al margen de ideologías y de los grupos de interés,  porque, de lo contrario, advirtió, “se corre el riesgo de destruir una parte esencial del valor de nuestro país”

Repsol tiene ya 870.000 clientes del kilovatio
Antonio Brufau, el ‘intruso’ más inquietante para el oligopolio de la luz, se ha lanzado a fondo  a lo eléctrico con la creación de  Repsol Electricidad y Gas. Cuenta ya con 870.000 clientes del kilovatio. Es también pionero en la instalación de estaciones de servicio para el repostaje rápido de vehículos eléctricos, en el tiempo en que se tarda en llenarlo de combustible. Es una apuesta todavía simbólica pues sólo ha inaugurado una, con la debida solemnidad, en Lopidana (Álava) aunque promete instalar otras cuatro estaciones este año.

En este terreno, todavía muy problemático por su alto costo, tendrá que competir con Pepe Bogas, el CEO de Endesa, que ha puesto en marcha un plan ambicioso que pretende llenar las carreteras españolas de gigantescas baterías.

No obstante no abandonará su negocio tradicional en la exploración y producción, que seguirá siendo su prioridad en los próximos 50 años, aunque la apuesta por la electrificación también formará parte de la columna vertebral de la compañía.

Repsol
El “intruso” más inquietante para el oligopolio de la luz se ha lanzado a fondo a lo eléctrico con la creación de Repsol Electricidad y Gas. Cuenta ya con 870.000 clientes del kilovatio. Es también pionero en la instalación de estaciones de servicio para el repostaje rápido de vehículos eléctricos, en el tiempo en que se tarda en llenarlo de combustible. Es una apuesta todavía simbólica, pues sólo ha inaugurado una, con la debida solemnidad, en Lopidana (Álava) aunque   promete instalar otras cuatro estaciones este año

No obstante no abandonará su negocio tradicional en la exploración y producción, que seguirá siendo su prioridad en los próximos 50 años, aunque la apuesta por la electrificación también formará parte de la columna vertebral de la compañía

A esta estrategia se ha referido en numerosas ocasiones el CEO Josu Jon Imaz y de forma muy concreta cuando recibió el Premio al Mejor CEO de España 2018 de la revista ‘Forbes’. Imaz resaltó entonces que la compañía será un agente activo para conseguir "un mundo más descarbonizado”. "En los últimos años –explicó–, Repsol ha dejado de ser una petrolera para convertirse sobre todo en una gasista, y ahora, en su reciente actualización estratégica, ha apostado por los negocios bajos en emisiones, siendo ya un actor relevante en el mercado eléctrico español”. Es una compañía multienergía.

El Manifiesto Brufau
Brufau, presidente no ejecutivo de Repsol, por lo menos por cuatro años más en su larga trayectoria de quince años al frente de la petrolera, aprovechó su discurso en la Junta de Accionistas, un manifiesto que refleja muy expresivamente la nueva época.

Criticó, sin mencionarlos, algunos aspectos de la política de Teresa Ribera, la ministra para la Transición Ecológica, dando entender, o así lo entendimos nosotros, que rozaba el fundamentalismo. Proporcionó, muy suelto, sin cortarse un pelo, una visión crítica de la política energética del Gobierno al reclamar una transición energética “ordenada y posibilista”, prudente, al margen de ideologías y de los grupos de interés, porque, de lo contrario, advirtió, “se corre el riesgo de destruir una parte esencial del valor de nuestro país”. Vamos, que no hay que ser más papista que el Papa.

 “Nos tenemos que preguntar –indicó– si el teatro de operaciones deben ser España y Europa“, que emite el 10% del CO2, frente a China, con el 28%. “Hay que tener cuidado –advirtió–, pues si los otros no nos siguen, conseguiremos efectos negativos”. Y añadió: “Hay demasiadas voces opinando, háganlo con sentido de Estado y de futuro”.

Pepe Bogas
Mientras Repsol entraba en el kilowatio, Endesa penetraba en el sector del automóvil abriendo estaciones de repostaje de coches eléctricos. Así que Bogas, su CEO, ha puesto en marcha un ambicioso proyecto que prevé 8.000 puntos de recarga hasta 2022 en las vías principales, poniendo puntos cada cien kilómetros como máximo

El tiempo de repostaje es muy importante y exige una fuerte inversión. El coste depende obviamente de lo que se tarda en recargar las baterías. El cargador normal precisa ahora dos horas, el rápido 25 minutos y el ultrarrápido entre 10 y 15 minutos. El precio oscila entre los 20.000 euros el normal y los 500.000 del ultrarrápido

Puso en cuestión que “la industria, los hogares y la movilidad puedan reducir un tercio las emisiones en 15 años”. No tiene sentido, añadió, trasladar la emisiones a otros países, más voraces y menos sensibles y, sostuvo que si dejamos de producir aluminio en España para importarlo de Turquía, las emisiones serán las mismas.
Pidió Brufau que se defina la senda más eficiente en costes para la reducción de emisiones. Un 80% –aseguró– se puede reducir con elementos que ya tenemos a nuestro alcance, como la movilidad, la eficiencia y las renovables que sustituyan al carbón. Sin embargo, señaló, no hay que despreciar la tecnología, especialmente la captura de carbono.

En su opinión, si no tenemos en cuenta la necesidad de capturar el carbono, no avanzaremos, no habrá neutralidad tecnológica y actuaremos en detrimento del futuro.
Reclamó sistemas con menos regulación, pues  “cuando no somos competitivos, se acaba subvencionando a tecnologías que no lo son” y lamentó que en los planes oficiales apenas se haga “referencia a la generación distribuida o la gestión de la demanda”.

Teresa Ribera
La nueva época energética está marcada principalmente, por encima de otras novedades relevantes, por la transición ecológica, que da nombre a un ministerio del Gobierno Sánchez liderado por Teresa Ribera y se sitúa como gran proyecto inversor europeo. Brufau, en el manifiesto pronunciado con ocasión de la Junta de Accionistas de Repsol, criticó, sin mencionarla, algunos aspectos de su política que, también sin decirlo con estas palabras, daba a entender que entraba en el fundamentalismo. Pidió calma al Gobierno al reclamar una transición energética “ordenada y posibilista”, prudente, “al margen de ideologías y de los grupos de interés”. Vamos, que no hay que ser más papistas que el Papa

La liberalización eléctrica no mejoró la competencia
Sea bien recibido Repsol para traer algo más de competencia a un sector que tiene que cambiar profundamente. Ya hay un reconocimiento general de que la liberalización de la energía eléctrica y la desregulación efectuadas en 1997 por exigencia de la Comisión Europea no ha servido para gran cosa. Las cinco compañías del sector –Iberdrola, Endesa, Naturgy, EDP España y Viesgo–  detentan más del 90% de las ventas a clientes finales, y las tres primeras controlan más del 85% del mercado.

La competencia puede mejorar con los ‘intrusos’: Repsol, Cepsa y pronto ACS, la empresa de Florentino Pérez, que no logró hacerse con el control de Iberdrola. Las fronteras del sector han cambiado.

Mientras Repsol entraba en el kilowatio, Endesa penetraba en el sector del automóvil abriendo estaciones de repostaje de coches eléctricos. Así que Bogas, su CEO, ha puesto en marcha un ambicioso plan que prevé 8.000 puntos de recarga hasta 2022, en las vías principales, poniendo puntos cada cien kilómetros como máximo.

El tiempo de repostaje es muy importante y exige una fuerte inversión. El coste depende obviamente de lo que se tarda en recargar las baterías. El cargador normal precisa ahora dos horas, el rápido 25 minutos y el ultrarrápido entre 10 y 15 minutos. El precio oscila entre los 20.000 euros el normal y los 500.000 del ultrarrápido.

 

 



 

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