Tiempos de hoy

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 Nº 1297. 7 de junio de 2019

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¡Vaya Gente! / Mara del Prado

Alejandro Agag con amigosEl yerno de José María Aznar y Ana Botella se codea con la meca de Hollywood gracias a su ‘invento’ para VIPS. / EUROPA PRESS

La buena vida de Alejandro Agag

Hace casi dos décadas parecía que Alejandro Agag se iba a comer el mundo. Y vaya si se lo comió. Despuntó en las Nuevas Generaciones del PP, se convirtió en ayudante de José María Aznar, movilizó en torno a él a las jóvenes promesas conservadoras, se alzó con el cargo de secretario general del Partido Popular Europeo e invitó a Tony Blair y a Silvio Berlusconi a su boda con la hija del presidente del Gobierno.

Parecía no haber nadie con poder e influencia capaz de resistirse al encanto de este licenciado en Económicas y Empresariales por CUNEF y sólo con el tiempo pareció haber errado con un par de amigos; de desfilar por el empedrado que da acceso a la Basílica de El Escorial para ir a su boda, Francisco Correa y Álvaro Pérez ‘El Bigotes’ acabaron encaminando sus pasos a Soto del Real acusados de liderar una red corrupta con tentáculos en el PP.

Parecía tener un futuro prometedor en política, pero percibió mejores perspectivas más allá de los partidos y las instituciones públicas. Con un buen olfato para los negocios y una inmejorable intuición, Alejandro Agag se convirtió en uno de esos anónimos personajes imprescindibles para la élite mundial y, tras verle el potencial a la Fórmula 1 de la mano de sus amigos Flavio Briatore y Fernando Alonso, se inventó en 2014 la Fórmula E, las carreras de coches eléctricos que tanto gustan a las estrellas con conciencia ecologista y afición a los ‘hobbies’ caros. El hijo político de Ana Botella dio en el blanco y hace unos días se dejaba fotografiar en la alfombra roja del Festival de Cannes con Leonardo DiCaprio y Orlando Bloom.  

“Deberíamos hacer un documental sobre la Fórmula E”. Estaban hace dos años cenando juntos en Mónaco el exasesor de Moncloa y el protagonista de El renacido cuando el actor le propuso a su socio hacer una película con Fisher Stevens, el mejor director de documentales y ganador de un Oscar, cuenta Agag a Hola.

El empresario, con la aparente facilidad con la que consigue todo lo que se propone, hacía realidad el sueño de su amigo y estrella de Hollywood y ambos acaban de posar en La Croisette para presentar la cinta And We Go Green sobre un negocio que se estudia en la Universidad de Harvard. Dice a la revista que no fue fácil convencer a un cineasta escéptico con el proyecto y sin ningún interés por el automovilismo, pero de eso se encargó el actor de Titanic. El documental sobre cinco pilotos de la cuarta temporada de la Fórmula E y su defensa del medio ambiente se acabó rodando y el intérprete que da vida a Legolas en El Señor de los Anillos, gran aficionado a las carreras de los coches eléctricos, viajó también desde Los Angeles para asistir a la première y apoyar a sus dos amigos.

La guinda la puso la cena previa al estreno que Alejandro Agag y Ana Aznar ofrecieron en una villa en Antibes. Entre los invitados, Antonio Banderas, Eva Longoria, Kendall Jenner, Brooklyn Beckham o Dua Lipa. Unos ya eran alguien hace casi veinte años. Otros lo seguirán siendo las próximas décadas. Pero, ¿quién se acuerda del clan de Becerril? ¿Qué fue de todas aquellas promesas de la derecha española? Pues eso.  

 

 

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