Tiempos de hoy

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 Nº 1297. 7 de junio de 2019

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José Luis Centella

Tribuna / José Luis Centella

Sánchez, entre el ‘con Rivera, no’ y el ‘con Unidas Podemos, sí’ del CIS

Pedro SánchezEUROPA PRESS

Pedro Sánchez y su PSOE tienen las cartas sobre la mesa: la mayoría de sus votantes, asociaciones, sindicatos, etc., reclaman el acuerdo con Unidas Podemos y que arranquen las muchas cosas que quedaron por hacer en los frustrados Presupuestos Generales del Estado de 2019, mientras que grandes empresarios, banqueros y la derecha mediática plantean lo contrario

Cuando parecían apagarse aquellos gritos que se escucharon la noche del 28 de abril a las puertas de la sede del PSOE en la calle Ferraz de “¡Con Rivera, no!” y Pedro Sánchez empezaba a pensar que podía jugar con una geometría variable para guardar cierta equidistancia entre Ciudadanos y Unidas Podemos, va el CIS y no sólo dice que la mayoría del electorado socialista reafirma el ‘Con Ciudadanos, no’ sino que concretan más y manifiestan que ‘Con Unidas Podemos, sí’.

Eso ocurre a nivel social mientras en otros ámbitos, desde el Ibex-35 a las distintas patronales, pasando por los voceros de la derecha más extrema, tratan de que cale el mensaje de ‘Con cualquiera menos con Unidas Podemos’, llegando incluso a plantear que PP y Ciudadanos se abstengan.

Pedro Sánchez y su PSOE tienen las cartas sobre la mesa: por un lado, tanto la mayoría de sus votantes, asociaciones, sindicatos, etc., reclaman el acuerdo con Unidas Podemos y que arranque de las muchas cosas que quedaron por hacer en el frustrado acuerdo parlamentario de los Presupuestos Generales del Estado de 2019, mientras que grandes empresarios, banqueros y la derecha mediática plantean lo contrario.

El líder del PSOE está en su derecho de tomar la decisión que quiera, lo que difícilmente podrá conseguir es cuadrar el círculo y contentar a todo el mundo. Es imposible acordar a la vez con Ciudadanos y con Unidas Podemos, ni siquiera es posible gobernar lunes, miércoles y viernes con unos, y los martes y jueves con otros.

Formar gobierno para toda una legislatura no pasa por acumular de una manera más o menos habilidosa los votos suficientes para ser elegido. Lo que valió hace un año para ser presidente en la moción de censura que sacó a Mariano Rajoy de La Moncloa y puso fin al gobierno de un partido asediado por la corrupción, que impuso una política antisocial, autoritaria y patriarcal, ya no sirve.

Ahora se trata de mucho más, de poner negro sobre blanco un programa de gobierno para los próximos cuatro años, así como los instrumentos que aseguren su cumplimiento. Aquí, por mucha habilidad que tenga Sánchez, conjugar los programas de Ciudadanos y de Unidas Podemos se me antoja imposible y el presidente del Gobierno en funciones y su partido tendrán que elegir.

No habría ninguna duda si la elección se realiza en función del programa que defiende cada fuerza política y si se miran las propuestas para derogar ahora las políticas que aprobaron PP y Ciudadanos con su mayoría. Está por ver si el Gobierno ahora en funciones quiere de verdad recuperar derechos sociales y laborales, devolver el papel negociador a los sindicatos, anular la ‘Ley Mordaza’ y la LOMCE y reconocer los derechos por los que se movilizó el movimiento feminista el 8-M. Declaraciones recientes como las de la ministra Nadia Calviño abalando las anteriores reformas laborales crean dudas más que razonables.

La decisión que debe tomar Pedro Sánchez se sitúa entre buscar la coherencia con su base social o conseguir el visto bueno de los más poderosos. En todo caso, antes de elegir debería mirar a su entorno y recordar cómo Susana Díaz prefirió en su día un cómodo acuerdo con los de Rivera que, no mucho después, abrió las puertas de par en par al primer gobierno de derechas de la historia de Andalucía. También podría mirar hacia la Unión Europea y comprobar que los dos únicos gobiernos que no han sufrido una debacle son los de Portugal y España, precisamente los que se han sostenido con acuerdos con fuerzas de izquierdas.

Llega la hora de la verdad y, en este punto, no está de más recordar a Julio Anguita y situar primero la negociación del “programa, programa, programa” para que la mayoría social que ha sufrido las consecuencias de una crisis que no provocó recupere derechos, libertades y calidad de vida. Después, alcanzado un acuerdo, sería el momento de negociar si desarrollarlo mediante una coalición o a través de un acuerdo de legislatura.

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Colaboradores

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José García
Abad

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Miguel Ángel
Aguilar
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Inmaculada
Sánchez
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Cristina
Narbona

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Belén
Hoyo

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Jesús
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Sergi
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Firma:

Coordinador de la Asamblea Político y Social de Izquierda Unida y presidente del Partido Comunista de España (PCE), partido del que ha sido secretario general entre 2009 y 2018. Maestro de profesión, fue concejal en el Ayuntamiento de la localidad malagueña de Benalmádena, provincia donde inició su actividad política y por la que fue elegido diputado al Congreso en 1993, 1996 y 2000. En la X Legislatura (2011-2015) volvió a la Cámara Baja como diputado por Sevilla, ocupando la portavocía del Grupo Parlamentario de IU, ICV-EUiA, CHA-La Izquierda Plural. 

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