Tiempos de hoy

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 Nº 1297. 7 de junio de 2019

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Sergi Miquel

Tribuna / Sergi Miquel

Nuestro objetivo es la felicidad
de la Humanidad


 

Congreso de los diputados/Europa Press

Convencido de que en clave local, pero también nacional, la vocación de servicio es un elemento indispensable para la buena política, intento buscar aquellos compañeros que movidos por su vocación de servicio dan el paso a la política institucional. Debemos ponerlo todo al servicio de los ciudadanos

Estos días he terminado de ver 'Chernobyl'. La miniserie presentada por la plataforma HBO recrea la explosión del reactor número cuatro de la central soviética poniendo el foco en la gestión política del accidente.

Hay diálogos y momentos que merecen especial atención para aquellos que tenemos interés en la cosa pública, pero me he permitido seleccionar dos para poder introducir un tema importante en los tiempos que corren.

En el primer episodio se recrea la reunión celebrada por el Comité Ejecutivo del Partido Comunista de la ciudad de Prípiat donde se informa de la situación de la central. Es aquí donde uno de los dirigentes, preocupado por la situación y el impacto que pueda tener el accidente sobre la población local, propone evacuar las zonas próximas para evitar daños a la población. Lo silencia otro veterano del partido que recuerda que hay cosas que el pueblo no debe saber, que lo mejor es cerrar la ciudad para que nadie salga y cortar las líneas telefónicas para evitar las comunicaciones con el exterior. Esta es la mejor manera, afirma, de proteger al pueblo y  termina al grito de “Este es nuestro momento de gloria”, refiriéndose evidentemente al del Comité Ejecutivo del partido, no al del pueblo soviético, que no gozó de ningún momento de gloria.

Más adelante, tres hombres armados tienen la responsabilidad de acabar con todos los animales domésticos abandonados, pues son peligrosos por su exposición a la radioactividad. En una de sus salidas para cazar, uno de ellos lee un cartel oficial en un pueblo abandonado con el lema “Nuestro objetivo es la felicidad de la humanidad”.
Estos dos momentos coincidieron en mi cabeza con la reciente campaña electoral de las elecciones municipales, donde he podido compartir momentos y proyectos con decenas de candidatos dispuestos a mejorar la vida de sus vecinos. La totalidad de los proyectos municipales que he conocido se han construido a partir de la vocación de servicio de unos ciudadanos dispuestos a trabajar para sus vecinos. Si contraponemos dicha vocación de servicio a la revisión de baja calidad que hizo el Partido Comunista del despotismo ilustrado y que inspiraba las decisiones tomadas también durante la gestión del accidente, las conclusiones son claras.

Escribió Max Weber en su texto ‘La Política como vocación’ que “el político tiene que vencer cada día y cada hora a un enemigo muy trivial y demasiado humano, la muy común vanidad”, y vanidad es lo que no he visto estos días de campañas municipales, y vanidad les sobraba al comité ejecutivo del Partido Comunista de Prípiat, quien pensó más en su momento de gloria que en la vida de los ciudadanos.

En una etapa anterior de mi vida en la que no ejercía responsabilidades políticas, hicimos, de la mano de buenos amigos, cosas que se inspiraban en algo que no sabíamos cómo llamar pero que con los años he aprendido  que es básicamente vocación de servicio. Construimos espacios de ocio y de formación para los jóvenes de nuestro pueblo, recuperamos una revista local perdida e intentamos poner en valor el trabajo de otras entidades culturales del pueblo. Todo con un único propósito: servir a nuestros vecinos, intentar mejorar nuestro pueblo. No nos corresponde a nosotros valorar el éxito de dichas iniciativas, pero intentamos mejorar nuestro entorno, eso seguro.

Ahora que la política vive momentos complicados, confío sobre todo en este indicador para elegir los compañeros de viaje. Convencido de que en clave local, pero también nacional, la vocación de servicio es un elemento indispensable para la buena política, intento buscar aquellos compañeros que movidos por su vocación de servicio dan el paso a la política institucional. Debemos ponerlo todo al servicio de los ciudadanos: los proyectos municipales, los nacionales y el proyecto de independencia de Catalunya. Sólo así y no poniendo a los ciudadanos al servicio de nuestros proyectos podremos empezar con buen pie el curso político que iniciaremos en septiembre y que promete momentos complicados. Debemos conseguir que la vocación de servicio venza a la vanidad anunciada por Weber para tener una mejor política, pero debemos hacerlo sobre todo si nuestro objetivo real es la felicidad de la humanidad, o por lo menos la de nuestros vecinos.

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Colaboradores

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José García
Abad

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Miguel Ángel
Aguilar
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Inmaculada
Sánchez
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Cristina
Narbona

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Belén
Hoyo

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Idoia
Villanueva

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Sergio
del Campo

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Carles
Campuzano

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Cristina
Antoñanzas
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Elena
Blasco
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Miguel Ángel
Paniagua

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Bruno
Estrada

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José Antonio
Pérez Tapias

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José Luis
Centella

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Joan
Navarro
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José M. Benítez
de Lugo
,
Carlos
Berzosa

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Graciano
Palomo

,

Julio Rodríguez
López

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Mauro
Armiño

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Pere
Navarro

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Julius
G. Castle

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Carmen
Calvo
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Joan
Tardà

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Ignacio
Aguado

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Julio Rodríguez
Fernández
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Pablo
Bustinduy

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Jesús
Lizcano

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Sergi
Miquel

 

Firmas:

Diputado de JxCAT en el Congreso de los Diputados

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