Tiempos de hoy

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 Nº 1297. 7 de junio de 2019

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Perez Tapias

Tribuna /José Antonio Pérez Tapias

Necesidad de pactos y carencia de estrategias

Pedro Sácnhez Presidente del GobiernoEs sorprendente que el PSOE de Pedro Sánchez aparezca una y otra vez deshojando la margarita de si pacta por la derecha o por la izquierda, a no ser que se oculte a la ciudadanía y a la misma militancia una decisión ya tomada

¿Dónde están las estrategias políticas? ¿Las tienen los partidos políticos? Cabe decir que no se perciben. O son tan celosos de las mismas que, para asegurar su éxito, se guardan de dejarlas ver. Mas si fuera así, ello implicaría un ejercicio considerable de razón política. Los hechos dan a pensar que suponer tal cosa es conceder demasiado. El panorama que tenemos en España después de elecciones generales, autonómicas y municipales nos revela, a través de las mismas dificultades para alcanzar pactos –alianzas parlamentarias o coaliciones de gobierno–, que ellas reflejan notables carencias en cuanto a estrategia.

La necesidad de pactos va de suyo en una democracia pluralista y parlamentaria, salvo que se pretenda gobiernos sostenidos con mayoría absoluta. Descontadas excepciones, eso está lejos de ser lo normal. Aun así hay quien se resiste a pactos apostando todo a la posibilidad de un gobierno en minoría, pero en tal caso lo poco probable es que dure toda una legislatura. Aferrarse a una de esas posibilidades, cuando la realidad política no ofrece señales de que puedan traducirse en hechos, es indicio de que los análisis fallan, entre otras cosas por no asumir de veras el pluralismo.

A la hora de buscar aliados no sólo hay que hacerlo a partir de dónde se ubique cada cual en el eje izquierda-derecha, sino que a la vez hay que contemplar las posiciones diversas en relación a las cuestiones nacionales. Este entrecruzamiento obliga a que cada partido, además de clarificar su proyecto y perfilar su programa, defina con rigor su estrategia para la acción. Y los déficits al respecto suponen un talón de Aquiles que, por otra parte, pone en evidencia que proyecto y programa no están tan elaborados. Si un proyecto político ha de ser algo más que líneas trazadas con tópicos al uso, sean los de la izquierda o los de los derecha según los casos, y si un programa no puede limitarse a yuxtaponer medidas por el hecho sin más de que cuentan con demanda, de la misma manera hay que decir que una estrategia política no puede reducirse a tacticismo coyunturalista a base de decisiones oportunistas. Eso produce sobreabundancia de gestos políticos que consagran una poco consistente política de gestos.
Es sorprendente, a tenor de lo comentado, que el PSOE, por ejemplo, aparezca una y otra vez deshojando la margarita de si pacta por la derecha o por la izquierda, a no ser que se oculte a la ciudadanía y a la misma militancia una decisión ya tomada. Tal incertidumbre pareciera dar a entender que no hay claridad de hacia dónde encaminarse y con quién. ¿Para qué el pacto que pudiera lograrse?

Preguntas como la planteada son insoslayables, máxime cuando no se puede hacer política, y menos si se llega al gobierno, sólo a base coaliciones negativas. Estas valen para una moción de censura, pero no para prorrogar una acción política que ha de ser compartida. Tampoco es de recibo el abuso de lo que el politólogo Sartori señalaba como el “potencial de chantaje” que puede desplegarse en la concurrencia de partidos en torno al poder. No vale poner, no ya a partidos contrarios, sino a los potenciales aliados, ante decisiones ya tomadas conminándoles a que las apoyen bajo amenaza de hacer recaer sobre ellos las consecuencias de no hacerlo.

Las derechas no andan mejor provistas de estrategias; no son tales las recurrentes tácticas con sobredosis de histrionismo ultra para no verse cada partido absorbido o desplazado por sus competidores inmediatos. Por lo referente a los independentistas catalanes, cualquiera podría decir que su estrategia se cifra en establecer la república catalana, pero eso, de momento, es objetivo de programa máximo que no por ser enunciado supone pasos viables respecto a cómo conseguirlo. Todavía puede que haya quien apunte que, para partido con estrategia, el PNV. A quien la tenga, el pueblo que se la bendiga.

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Firma:

Catedrático de Filosofía y decano de su Facultad en la Universidad de Granada. Diputado del Grupo Parlamentario Socialista del Congreso en Legislaturas VIII y IX. Autor de libros como "Del bienestar a la justicia. Aportaciones para una ciudadanía intercultural"(2007), "Invitación al federalismo. España y las razones para un Estado plurinacional" (2013) y "La insoportable contradicción de una democracia cínica" (2016).

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