Tiempos de hoy

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 Nº 1297. 7 de junio de 2019

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Entrevista / Manuel Capilla

Enrique Santiago, diputado de Unidas Podemos y secretario general del PCE

 “Iglesias ha hecho un trabajo excepcional esta campaña”

Tras la salida de José Luis Centella en 2015, hacía cuatro años que el secretario general del PCE no se sentaba en el Congreso de los Diputados. Consumado el relevo al frente del partido hace un año, Enrique Santiago acaba de estrenar su condición de parlamentario como miembro del grupo de Unidas Podemos. Este abogado, experto en derechos humanos, que lideró la Comisión Española de Ayuda al Refugiado y ha tomado parte en las negociaciones entre las FARC y el gobierno de Juan Manuel Santos, subraya que “los que han aprovechado la crisis para enriquecerse, recortando derechos y empobreciendo a la inmensa mayoría de la población, no nos quieren ver en el Gobierno. Algo quiere decir eso, evidentemente”.

Enrique SantiagoFOTOS: ALEX PUYOL

“Si el PSOE se niega a hacer políticas con un contenido social claro no podríamos apoyar la investidura de Sánchez” “La única fuerza que tiene la clase trabajadora es su unidad, y quien no quiera verlo está trabajando para el enemigo”

¿Unidas Podemos terminará entrando en el Gobierno?
Ya hemos visto todos los españoles que la actitud por parte del PSOE ha sido más bien dilatante, han buscado todo tipo de excusas. Y hemos visto también cómo, al día siguiente de las elecciones, la señora Botín y las agencias calificadoras, como Renta 4, salieron a pronunciarse, diciendo que bajo ningún concepto debería estar Unidas Podemos en el Gobierno. Está claro que los que han aprovechado la crisis para enriquecerse, recortando derechos y empobreciendo a la inmensa mayoría de la población, no nos quieren ver en el Gobierno. Algo quiere decir eso, evidentemente. Va a ser una negociación complicada, pero hay que abordarla. Atendiendo a la experiencia de los Presupuestos Generales del Estado, no sólo hay que establecer un programa creíble, sino también un calendario de cumplimiento del acuerdo.

¿Qué pide Unidas Podemos para entrar? ¿Cuáles son los mínimos?
Los mínimos van a estar muy vinculados a las líneas de los Presupuestos Generales del Estado. Por ejemplo, España necesita una empresa pública de energía, como la tiene Italia, sin ir más lejos. Sería conveniente una parte del sector financiero con control público. Hablamos de la situación de Bankia, en que la mayoría del capital es público. A partir de eso, pedimos que se construya un sector financiero que ayude al desarrollo económico, a la capacidad del Estado de poner en marcha política económicas que redistribuyan la riqueza, cumpliendo lo que dice la Constitución. Nos parece importante la reforma del sistema fiscal. No puede ser que en este país cualquier trabajador pague una proporción sustancialmente más elevada de impuestos que la que pagan las grandes empresas. Un trabajador paga mínimo un 15 y hasta un 25% de impuestos. Y la banca está pagando un máximo del 8% sobre beneficios. Y los trabajadores no lo pagan sobre beneficios, lo pagan sobre todos los ingresos. Es necesario revertir los recortes en los servicios públicos y garantizar su calidad. Por supuesto, hay que acabar con las reformas laborales, con la del Partido Socialista y la del Partido Popular. Hay que acabar con las condiciones laborales indignas. Tenemos también que revertir los recortes que se han hecho a las libertades públicas. España se ha situado entre los países europeos con más personas sancionadas penalmente por cosas que tienen que ver con la libertad de expresión. La ley de Seguridad Ciudadana, arrendamientos… Son innumerables cuestiones. Y la base de cualquier negociación está en el acuerdo presupuestario del año pasado. Desde ahí, se puede trabajar en un programa de gobierno que ponga a España en la cabeza del crecimiento económico. No hay que perder de vista que el crecimiento que se está dando en este país está vinculado con la única medida en este sentido que se ha tomado durante el gobierno de Sánchez, que es la subida del Salario Mínimo. Los grandes expertos del Banco de España, que nunca aciertan en sus previsiones, aventuraban una hecatombe. Pero ha redundado en un crecimiento de la economía.

¿Existe alguna posibilidad de que Unidas Podemos no invista a Pedro Sánchez, en el caso de que no haya acuerdo en alguna de estas cuestiones?
Nuestra intención es evitar que haya gobiernos de la derecha. Eso se evitó en las generales, pero no se ha evitado tanto en las municipales y autonómicas. Por tanto, nuestro objetivo es evitar gobiernos del Partido Socialista con fuerzas de derechas para hacer políticas neoliberales y conservadoras. Nosotros optamos por llegar a un acuerdo con el Partido Socialista, por lo menos programático. Pero, obviamente, si el Partido Socialista se niega a hacer políticas con un contenido social claro no podríamos apoyar esa investidura.

¿Qué balance hace del ciclo electoral que acabamos de cerrar?
Es un ciclo muy complejo y muy dispar. La valoración de las elecciones generales tiene que ser positiva. Se consiguió una gran participación, de las más altas de la democracia española, y eso es un elemento muy muy positivo, porque está claro que cualquier proceso de cambio social depende de la participación de las personas de nuestro pueblo. No sólo en el sentido de movilizarse el día de las elecciones, sino de estar activos participando, reivindicando, con presencia en el conflicto social y siendo un vector de exigencia al gobierno de cualquier institución. Se consiguió que no hubiera ninguna posibilidad aritmética de un gobierno de la derecha, y además se consiguió parar esa ola de auge de la ultraderecha.
Evidentemente, el resultado de las elecciones municipales y autonómicas no ha sido bueno. Hay que estudiar por qué ha habido una diferencia de cuatro o cinco puntos porcentuales en el apoyo a las candidaturas de Unidas Podemos entre las generales y las autonómicas y municipales. Desde mi punto de vista, tiene mucho que ver con la dispersión del voto por la dificultad a la hora de concretar los acuerdos. En las generales nos presentábamos con un paraguas único, Unidas Podemos, cosa que no sucedía en las elecciones municipales y autonómicas. En lugares como Canarias ha habido hasta cinco papeletas distintas, y eso es todo un problema.

Enrique SantiagoAterrizando en las generales, ¿cómo se explica el retroceso de Unidas Podemos?
En primer lugar, tenemos que analizar, cómo es posible de que a pesar de que ha sido Unidas Podemos quien más ha trabajado por desplazar a la derecha del Gobierno, y de que, una vez llegado al Gobierno Pedro Sánchez, ha sido Unidas Podemos quien más ha trabajado por que se pusieran en marcha políticas sociales, quien lo acaba rentabilizando al final es el Partido Socialista. Si la izquierda llega a acuerdos de gobierno con la socialdemocracia, la socialdemocracia tiene más facilidad para rentabilizarlo. Eso pasó en Andalucía con IU y el PSOE. Si la izquierda llega a acuerdos parlamentarios con el Partido Socialista, parece que quien también lo acaba rentabilizando es el Partido Socialista. Es lo que ha ocurrido en la anterior legislatura y lo que está ocurriendo en Portugal. Esta es una clave importante, porque lo que nos estamos jugando es una salida a la crisis de legitimidad del régimen con una restauración de las opciones de gobierno conservadoras o, como mucho, reformistas. Trabajamos para que haya unas mayorías alternativas garantizando la redistribución de la riqueza. Para eso, hace falta que, en el bloque de la izquierda, la izquierda alternativa sea mayoritaria.
Nosotros creemos que el proceso de negociación programático no debería quedarse en una interlocución con las fuerzas políticas. Deberíamos ser capaces de recoger propuestas de movimientos sociales y sindicales y hacer que, de alguna forma, participen y sientan que ese proceso es suyo.

¿Esta estrategia de futuro pasa por una fusión entre Podemos e IU?
En la última Asamblea Federal de Izquierda Unida ya hablamos de la superación de Izquierda Unida.

¿Pero qué receptividad han encontrado en Podemos en torno a esto?
En el XX Congreso de PCE también hablamos de la necesidad de reconfiguración de la izquierda. Hasta ahora, no hemos encontrado mucha receptividad porque Podemos ha estado en una fase expansiva en estos cuatro años. Creo que ahora toca que todos y todas reflexionemos, meditemos. En cualquier caso, cualquier proyecto político debe basarse en unas propuestas políticas y en una organización. Y quizá lo que esté fallando más es esa organización de la alternativa. Cuando pasa el primer momento de entusiasmo, si no hay una organización estabilizada, se pierde mucha capacidad de movilización, de incidencia, de hacer llegar el discurso. La izquierda alternativa de este país debe reflexionar sobre cómo construir organización. A partir de ahí, si la forma es la unidad orgánica, la superación en un movimiento nuevo, la coordinación como existe en el Frente Amplio de Uruguay… Eso no me parece lo fundamental. Lo fundamental es dar pasos para que los distintos componentes de esas convergencias políticas no vivan dándose la espalda los unos a los otros. Tiene que haber más contacto de base. No puede ser que los ámbitos de contacto sean para negociar listas electorales. También tienen que ser lugares de coordinación en el conflicto social, en la vida social, para lanzar un mensaje conjunto. Para dar una imagen de seriedad, de poder gobernar.

¿La unidad siempre suma? Lo pregunto porque le he leído unas declaraciones en la COPE del alcalde de Zamora, Francisco Guarido, de IU, en las que afirma que no es partidario de la confluencia con Podemos. Esa es la teoría que defienden desde Más Madrid.
La clase trabajadora no tiene armas poderosas para enfrentarse al sistema. El sistema tiene el poder económico, mediático, controla las instituciones… La única fuerza que tiene la clase trabajadora es su unidad, y quien no quiera verlo está trabajando para el enemigo. Eso es así de claro. Todos los procesos de cambio que se han dado en cualquier lugar del mundo se han hecho a través de procesos de unidad. No se trata de que desaparezca la diversidad, pero sí de construir algo conjuntamente y que la diversidad no se convierta en un elemento de fragmentación, sino en un elemento de superación de las contradicciones. Si no, el enemigo se reirá muchísimo. Al compañero Guarido le felicito por su gran victoria electoral, y me permito recomendarle que revise por qué en la ciudad de Zamora ha habido un 48% de apoyo a IU en las municipales y sólo un 6% de apoyo en las autonómicas. Es obvio que los zamoranos no han votado a Izquierda Unida, le han votado a él porque ha hecho una brillante gestión municipal. Con esa diferencia, es obvio que sus teorías no están muy ajustadas a la realidad.

¿El liderazgo de Pablo Iglesias sigue siendo válido?
Si Pablo Iglesias es o no el líder de Podemos lo tiene que decidir Podemos.

Me refiero a si es el válido para ese espacio superador de IU del que hablábamos.
Eso no nos preocupa ahora mismo. Eso no toca. Los procesos de construcción de unidad popular son procesos colectivos. Quizás el problema es que, desde hace unos años, la política se ha entendido en torno al hiperliderazgo absoluto. Probablemente por eso ha pasado el desastre que ha pasado en Madrid. A mí, francamente, me parece que Pablo Iglesias ha hecho un trabajo excepcional en esta campaña. Me parece que ha lanzado un mensaje muy claro de izquierdas, de defensa de lo público, de redistribución de la riqueza. Y me parece que a Pablo Iglesias le dan por muerto cada mes. Me llama mucho la atención ese interés de la oligarquía de este país en acabar con Pablo Iglesias. Si mi enemigo constantemente dispara a una persona, a lo mejor no conozco en profundidad las virtudes de esa persona, pero de entrada me hace pensar que esa persona es peligrosa para mi enemigo. Por algo será.

¿Si usted fuera Ada Colau aceptaría los votos de Manuel Valls para ser alcaldesa?
Si yo fuera Ada Colau haría lo que está haciendo Ada Colau, pedirle al Partido Socialista y a ERC que hagan el favor de olvidarse del eje de enfrentamiento españolismo-independentismo y que vuelvan al eje de enfrentamiento capital-trabajo, que vuelvan a recomponer el eje de la izquierda. Esa es la posición de Catalunya En Comú, y a mí me parece la más acertada. Por varios motivos. En primer lugar, porque permite construir una mayoría de gobierno en el ayuntamiento de Barcelona nítidamente de izquierdas. Pero no nos engañemos. Si se diera ese paso sería el más importante para acabar con la crisis provocada por el independentismo, porque supondría empezar a trabajar en otra clave. Supondría abrir otras expectativas políticas para lo que hoy son las fuerzas independentistas, donde ellos también tengan que tomar posición.

Trasladando esto a Madrid, ¿es preferible investir a una alcaldesa como Begoña Villacís para evitar que entre Vox en el gobierno municipal?
Ese supuesto no está sobre la mesa.

Bueno, algunos grupos, como el socialista, lo han manejado. Es una opción lejana pero que circula.
Aquí hay una estrategia que se viene trabajando desde hace tiempo, con el objetivo de evitar que haya un bloque de izquierda alternativo que pueda arrastrar a la socialdemocracia a hacer políticas no neoliberales. Eso se ha hecho debilitando Unidas Podemos, fragmentando todo el espacio de las convergencias, e intentando construir un eje centrado para dar una salida reformista a la crisis, con el Partido Socialista, Ciudadanos y los apoyos de otras posibles fuerzas que se hayan desgajado de ese bloque de izquierdas. Esa es la estrategia de la oligarquía de este país. Esa es la estrategia de Botín y del Ibex 35, impedir que haya un bloque de izquierdas. Todo lo demás, es vestir al santo. Evidentemente, que entre la ultraderecha en los gobiernos es muy mala cosa. Que los gobiernos estén en manos de neoliberales causa pobreza y restricción de las libertades fundamentales, también. Lo importante es no entrar en la lógica de ese juego. Cuando haya que tomar decisiones, pues ya veremos. De momento, nuestra estrategia es construir bloque de izquierdas, no de centro.