Tiempos de hoy

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 Nº 1297. 7 de junio de 2019

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Política / Manuel Capilla

Podemos e IU allanan el terreno para la fusión tras el castigo electoral

“Agrupémonos todos…”

El retroceso electoral de Podemos está empezando a limar las resistencias del partido morado al refuerzo de su alianza con IU, un posibilidad hacia la que la organización liderada por Alberto Garzón hace tiempo que quiere caminar. Todavía está por ver cómo se definirá este nuevo marco, si a través de una fusión propiamente dicha o con el establecimiento de órganos de coordinación comunes, por ejemplo. Pero tanto Iglesias como Garzón parecen tenerlo claro, y no falta quien señala que el nombramiento de Alberto Rodríguez –exmilitante de IU y el PCE– como secretario de Organización de Podemos, va en esa línea.

Alberto Garcón y Pablo Iglesias, Unidas PodemosAlberto Garzón y Pablo Iglesias empiezan a plantearse estrechar la alianza de sus organizaciones. / EUROPA PRESS

“Podemos tiene los votos e IU la estructura”. Así resumen muchas voces, tanto en Podemos como en IU, la foto actual de Unidas Podemos. La formación morada y Pablo Iglesias en concreto siguen teniendo un enorme tirón mediático y popular. Sin embargo, su implantación territorial deja mucho que desear, lo que se ha podido apreciar en los resultados de las elecciones municipales y autonómicas. Lo reconocía el propio Iglesias recientemente en el programa pilotado por Juan Carlos Monedero, en Público TV: “No hemos sido capaces de construir una organización con la suficiente implantación territorial que nos hubiera dado más fuerza. Hay que hacer mejor la implantación y la gestión de la pluralidad interna. Tenemos que tener más cuadros formados”.

Quien sí tiene una organización con la suficiente implantación territorial y con cuadros formados es IU. Una estructura muy mermada en los últimos años, principalmente por la irrupción de Podemos, pero todavía vigente. Esto es algo que tuvo claro parte del núcleo fundador de la formación morada desde el principio, allá por 2014. Era imprescindible atraer a los cuadros de IU para poder desplegarse por todo el territorio con garantías. Y en parte se consiguió, dejando a IU en los huesos en muchos lugares. Pero esa estructura no se ha logrado consolidar. La poca capacidad para encauzar las diferencias internas y la escasa democratización de la organización han provocado una desmovilización a la que Iglesias quiere poner fin.

Rafa Mayoral y Alberto Rodríguez, Unidas PodemosAlberto Rodríguez (izqda.) llega a la Secretaría de Organización después de que Irene Montero haya tenido algún choque con Pablo Echenique, según algunas fuentes de Podemos. / EP

Bajo esta lógica miran muchos, dentro y fuera de Podemos, la elección de Alberto Rodríguez como nuevo secretario de Organización del partido. El diputado canario forma parte de los cuadros del PCE e IU que pasaron a Podemos, como buena parte del núcleo duro del partido en estos momentos, con Irene Montero, Rafa Mayoral y Juanma del Olmo, a la cabeza. Su misión, según esta interpretación, supondría tender puentes con la coalición liderada por Alberto Garzón y reconstruir una organización que ha implosionado en territorios como Castilla-La Mancha, La Rioja, Cantabria y, sobre todo, la Comunidad de Madrid.

Garzón lo tiene claro
En el seno de IU y el PCE hace tiempo que tienen claro que su futuro pasa por estrechar su relación orgánica con Podemos. Ya en la XI Asamblea Federal, celebrada hace ahora tres años, en los documentos políticos aprobados por una holgada mayoría se apostaba por la “unidad popular” mediante la “superación de IU”. Y en eso está Garzón desde entonces, que ha visto cómo a medida que pasaba el tiempo se han ido disolviendo las resistencias en la formación morada, en una medida directamente proporcional a lo que lo han hecho sus resultados en las urnas. La dirección de Podemos no estaba dispuesta a ir más allá de una mera alianza electoral, lo que hoy es Unidas Podemos. La intención era esquivar el castigo de la ley electoral y que miles de votos se quedaran sin representación. Pero ahora, Iglesias y los suyos estarían empezando a ver las cosas de otra forma, según se afirma desde el grupo parlamentario de Unidas Podemos.

El cómo se articulará esa nueva unidad entre Podemos e IU todavía está por ver. Cuando se consulta, las referencias van desde la Catalunya en Comú de Ada Colau al Frente Amplio de Uruguay, en función de si se quiere que los integrantes de la suma disuelvan su identidad en mayor o menor medida. Y también está encima de la mesa la posibilidad de que se instaure una simple mesa de coordinación, un órgano estable, que alinee el trabajo de las dos organizaciones.
Todavía no hay nada definido, queda mucha tela que cortar, pero lo que tienen claro las direcciones de Podemos y de IU es que se van a encontrar con fuertes resistencias, especialmente en el seno de los liderados por Garzón, que cuentan con una estructura federal consolidada. El propio Garzón explicaba en un reciente artículo de eldiario.es que éstos “han sido los peores meses de toda mi vida política”, tras las crisis provocadas en el espacio de Unidas Podemos por Iñigo Errejón, Gaspar Llamazares, Anticapitalistas o En Marea, entre otras, porque la lista es larga. “En el seno de IU y Podemos fuimos muy pocos los que, a riesgo de perder la familia, la salud, los amigos y probablemente la cabeza, llamamos a la calma y a la unidad. El coste en esos campos, lo reconozco, fue inmenso”, explica Garzón.

Madrid ha sido uno de los principales quebraderos de cabeza a los que se refiera Garzón, donde Podemos e IU estuvieron a punto de ir por separado en la Comunidad, aumentando las posibilidades de que alguna de las dos candidaturas –o las dos- se quedaran fuera de la Asamblea y dejaran expedito el camino a la derecha. La candidatura de Unidas Podemos se consiguió salvar pocos minutos antes de que expirara el plazo legal para su inscripción, un escenario al que se llegó, entre otras cosas, porque la federación madrileña de IU está entre las más reticentes a colaborar con Podemos, junto a la asturiana. La federación que lidera Sol Sánchez tiene previsto celebrar su Asamblea en otoño, y habrá que ver qué estrategia política aprueba. Mientras, la Asamblea Federal de IU está prevista para mediados de 2020.

Espinar y las “pelotillas del ombligo”
Mientras, la Asamblea Ciudadana de Podemos no tendría por qué convocarse hasta principios de 2021. Pero el runrún de un necesario adelanto empieza a circular. Y aunque algunas de las principales voces críticas, como el ya exlíder del partido en Castilla-La Mancha, José García Molina, han naufragado en las urnas, otras han decidido no callarse. Es el caso de Ramón Espinar, que dimitió de su cargo como secretario general en la Comunidad de Madrid a raíz del cisma errejonista. Él era partidario de entenderse con Errejón, a pesar de todo; Iglesias no. Pero su salida no ha significado su desaparición de la escena política. Estos últimos días ha vuelto a la carga con un artículo en eldiario.es y varias entrevistas, en las que ha pedido la convocatoria urgente de un Vistalegre III para “cambiar de rumbo”, incorporando a mucha gente de la que se ha ido, como el propio Iñigo Errejón.

El sentir de la dirección de Podemos hacia las críticas de Espinar lo ha sintetizado, el secretario de Relación con la Sociedad Civil, Rafa Mayoral, que en declaraciones a La Sexta ha señalado que “no podemos mirarnos las pelotillas del ombligo. Hay que centrarse en los problemas de la gente trabajadora. Yo entiendo que quien lleva algún tiempo sin muchas cosas que hacer pueda estar dando vueltas a esas cosas, pero nosotros no tenemos tiempo”. De momento, Iglesias y los suyos están volcados en conseguir entrar en el Gobierno. De no conseguirlo, el secretario general habrá perdido su gran apuesta política y quedarán reforzadas las voces que se han opuesto a esa posibilidad y que prefieren un acuerdo parlamentario, como la líder del partido en Andalucía, Teresa Rodríguez.

Un “currante” para relevar a Echenique

Un “currante” será el nuevo ocupante de la secretaría de Organización de Podemos. Así se define a sí mismo el canario Alberto Rodríguez, que hasta que desembarcó en el Congreso trabajaba como técnico superior en Química Ambiental y antes como operador de una refinería de petróleo. Desde ahí se implicó en la actividad sindical y en la militancia política, en el PCE e IU. Este currículum es el que le convierte en candidato ideal para avanzar en el acercamiento a la coalición liderada por Alberto Garzón. Rodríguez releva a un Pablo Echenique que se queda el frente de la secretaría de Acción de Gobierno, encargada del seguimiento de los acuerdos de gobierno en las diferentes instituciones. Hacía algún tiempo que se había instalado en el entorno de Podemos el runrún de que Echenique había tenido algún choque con Irene Montero, y tras los conflictos que ha vivido la organización en los últimos meses, Iglesias se ha decidido a relevarlo.
Rodríguez, además, aporta un perfil más amable que el que se había forjado Echenique. Todavía se recuerda su intervención en la Cámara elogiando a Alfonso Candón, de la bancada popular. Candón abandonaba su escaño y, desde la tribuna, Rodríguez le dedicaba estas palabras: “nunca que pensé que le fuera a decir algo así a alguien en esta cámara y menos a un diputado del Partido Popular, pero creo que lo vamos a echar de menos”. Y añadía: “Es usted una buena persona y le pone calidad humana a este sitio”. Con este perfil, apreciado dentro y fuera de Podemos, desembarca en la secretaría de Organización un Alberto Rodríguez que tiene por delante el reto de recomponer una organización con multitud de conflictos abiertos en casi todos los territorios.