Opinión Joan Navarro Tiempos de hoy

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 Nº 1300. 28 de junio de 2019

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Joan NavarroTribuna / Joan Navarro

 

Pluripartidismo adolescente

 

 

Ignacio Aguado y Isabel Díaz AyusoEUROPA PRESS

Es completamente legítimo que los tres partidos de la derecha alcancen acuerdos. Pero ofende el contorsionismo verbal con que Ciudadanos pretende ocultarlo a sus electores

Materializados ya los pactos para la elección de alcaldes, llama la atención ese infantilismo desde el que se descalifica y se excluye al adversario del acuerdo, como si este sólo se pudiera alcanzar con el partidario.

La izquierda se equivoca al calificar a Vox como una fuerza ilegítima, aunque hace bien en impedir que alcance gobierno alguno desde el que imponer retrocesos en derechos y libertades.

Es completamente legítimo que los tres partidos de la derecha alcancen acuerdos. Pero ofende el contorsionismo verbal con que Ciudadanos pretende ocultarlo a sus electores.  Ciudadanos no ha calibrado bien el apoyo recibido de antiguos votantes socialistas que le exigían moderar a la izquierda, en lugar de sostener a la derecha. Pero tampoco ha sabido leer el apoyo de los más recientes exvotantes del PP, asustados por la deriva bronca de la derecha post Rajoy. A la sombra del PP, convertidos en una de sus dos muletas útiles, sin apenas poder institucional e irrelevantes por autoexclusión tanto en la investidura del próximo presidente, como por minoritarios en la oposición, no parece que el futuro de Ciudadanos sea otro que el de la pérdida de respaldo electoral, quizás por los mismos motivos y con la misma rapidez con la que la mitad de sus antiguos electores ha abandonado a Podemos; exceso de presidencialismo y ausencia de partido que modere sus errores.

Pero, con todo, lo más peligroso para sociedad española es que PP y Ciudadanos continúen alentando la crispación, a base de descalificar como ilegítimos los gobiernos de “populistas, independentistas y batasunos” como si estos no hubieran recibido el apoyo de millones de españoles.

El gobierno de Colau no es un gobierno populista en el sentido de que no merezca el apoyo de quienes se consideran constitucionalistas. Es una opción posiblemente desastrosa pero totalmente legítima, como avalan los votos que la hacen segunda fuerza municipal, empatada con ERC, cuyo gobierno también habría sido legitimo de haber logrado el voto de un solo concejal más, aun conscientes de que, para un independentista, hasta la mera eficacia local es siempre un paso hacia una república inexistente. Y hasta Bildu se merece más respeto. Legitimo es que cada partido elija con quien acordar y también con quien no. Pero no llevamos tantos años revindicando la política como único instrumento para superar la vergonzosa etapa de violencia, para negarla ahora.

Luchar para que no gobierne alguien con quien discrepamos no debería llevarnos a descalificarlo como ilegítimo, pues alienta que los otros puedan hacer lo mismo, y ése es un camino que los españoles ya transitamos.

Hubo un momento en que un recién elegido diputado de la Minoría Catalana, Miquel Roca, en nombre de otros seis partidos catalanes, pidió la palabra en una histórica sesión del Congreso de los Diputados tras la restauración, aún no plena, de la democracia y lo hizo para defender la legalización de un partido adversario, ERC, que debido a su denominación “republicana” había sido rechazado por el Ministerio del Interior. En esa misma sesión Santiago Carrillo había proclamado su famoso “para los comunistas la cuestión esencial hoy no es Monarquía o República; es democracia o dictadura”, pero menos se conoce que minutos antes había empezado su declaración “saludando el estilo civilizado y dialogante con el que se ha iniciado esta nueva etapa política… La voluntad de superar los residuos pasionales e ideológicos de la Guerra Civil y de consolidar la democracia naciente está presente en ese estilo”. Un estilo que no le vendría nada mal al nuevo pluripartidismo adolescente.

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Colaboradores

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José García
Abad

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Miguel Ángel
Aguilar
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Inmaculada
Sánchez
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Cristina
Narbona

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Belén
Hoyo

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Idoia
Villanueva

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Sergio
del Campo

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Carles
Campuzano

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Cristina
Antoñanzas
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Elena
Blasco
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Miguel Ángel
Paniagua

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Bruno
Estrada

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José Antonio
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José Luis
Centella

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Joan
Navarro
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José M. Benítez
de Lugo
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Carlos
Berzosa

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Graciano
Palomo

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López

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Mauro
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Pere
Navarro

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Julius
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Ignacio
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Julio Rodríguez
Fernández
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Pablo
Bustinduy

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Jesús
Lizcano

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Sergi
Miquel

 

 

 

Firma

Sociólogo, socio y vicepresidente de LLORENTE & CUENCA, consultoría de gestión de reputación y comunicación líder en España, donde dirige el área de Asuntos Públicos desde 2010. Ha sido director y portavoz de la Coalición de Creadores e Industrias de Contenidos Audiovisuales y ha ocupado diversos cargos en la Administración Pública española, entre ellos, director de Relaciones Institucionales de la Sociedad Estatal Aguas de las Cuencas Mediterráneas (2006-2008) y director del Gabinete del Ministro de Administraciones Públicas (2004-2006).

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