Artículo de Opinión de Inamculada Sánchez Tiempos de hoy

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 Nº 1301. 5 de julio de 2019

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Inmaculada SánchezEl Acento / Inmaculada Sánchez

No, Von der Leyen y Lagarde no me representan

 

Von der Leyen y Cristina Lagarde

La nominación por primera vez de dos mujeres al frente de la Comisión Europea y el BCE no me compensa la decepción que, como ciudadana y votante, he tenido al comprobar que el Europarlamento, al que votamos el 26-M, no decide sobre quién manda en Europa.

Que dos mujeres hayan sido nominadas por primera vez a puestos de tanto poder político y económico como las presidencias de la Comisión Europea o el Banco Central Europeo podría ser una gran noticia para el movimiento feminista. Y no podré decir que sea mala. Todo castillo conquistado y techo de cristal roto, suma. Pero ni Ursula von der Leyen ni Christine Lagarde destacan en su lucha por la igualdad, ni a los millones de europeos que votamos el 26 de mayo nos habían hablado de ellas.

La legislatura que concluyó en mayo pasado había sido la primera, recordemos, en la que el presidente de la Comisión surgió del Parlamento: del peso, escaños y pactos de los grupos políticos más votados en todos los países que forman la Unión. Aquello fue un paso de gigante para democratizar ese complejo ente político supranacional en el que hace tiempo embarcamos nuestro futuro junto a no pocas esperanzas. Y que, pensamos, según nos dijern, se aventuraba irreversible.

Pero no. Los grandes jefes, los de Estado y de Gobierno que forman el Consejo Europeo, han vuelto a decidir los cargos entre ellos en un complejo juego de pactos y equilibrios en el que, una vez más, han resultado ganadores Francia y Alemania. Lo que votemos los europeos es cosa aparte.

Echen la culpa a la fragmentación del Europarlamento, al crecimiento de nacionalistas y ultraderecha, a la Italia de Salvini, que ha dotado de músculo a los euroescépticos del Este… El caso es que el candidato socialdemócrata, Frans Timmermans, designado como tal en la campaña y que a punto estuvo de conseguir la nominación, ha sido sustituido por la actual ministra de Defensa de Alemania, conservadora, leal a Merkel e infinitamente más gris políticamente que el socialista holandés, que deberá conformarse con la Vicepresidencia.

El puesto de Lagarde no figuraba en la cita electoral, obviamente, aunque era pieza sustancial en el nuevo paquete del poder europeo que inauguraban las elecciones de mayo. La hasta ahora directora gerente del FMI fue la superministra de Economía de Sarkozy y arrastra una condena por negligencia por un desvío de fondos públicos que favoreció a un empresario francés que, sin embargo, no ha perjudicado lo más mínimo su ascendente carrera.

Retroceso democrático en la UE y avance de las mujeres en sus puestos de mando. Dos realidades que no deberían ser acoplables pero, al menos, no me edulcoren la una con la otra. También Margaret Thatcher hizo historia en Europa los años que estuvo al timón del Reino Unido. ¿Acaso avanzó la igualdad con ella?

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