Artículo de Opinión de Sergio del Campo Tiempos de hoy

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 Nº 1302. 12 de julio de 2019

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SERGIO DEL CAMPO

Tribuna / Sergio del Campo

Pros y contras de la ‘mochila austriaca’

Trabajadores en su puesto de TrabajoEUROPA PRESS

La ‘mochila austriaca’ llevaría aparejada una serie de ventajas que ayudarían a mejorar algunas de las debilidades de nuestro modelo de relaciones laborales, y sin duda, contribuiría a completar los ingresos de nuestros futuros pensionistas

Hace unos días, tuve la ocasión de  participar en un debate organizado por el Consejo General de Economistas sobre los pros y los contras de la implantación de la denominada ‘mochila austriaca’ en España. Considero un honor ser el único político invitado y haber podido disfrutar del intercambio de ideas que allí se produjo. Con la inestimable ayuda del público, vivimos un debate que osciló en un plano bastante técnico, lo cual contribuyó a salir con una idea más acertada de los beneficios y dificultades de su implantación en nuestro país.

Para acercarnos al concepto, la conocida como ‘mochila austriaca’ puede ser definida como “las aportaciones que hace la empresa a favor de sus empleados a un fondo que acompaña al empleado durante toda su vida laboral sustituyendo a la indemnización por despido”. Desde Ciudadanos, siempre hemos apostado por la implantación de una mochila pero con apellido español, es decir, con matices propios. Creo firmemente que su puesta en funcionamiento llevaría aparejada una serie de ventajas que ayudarían a mejorar algunas de las debilidades de nuestro modelo de relaciones laborales, y sin duda, contribuiría a completar los ingresos de nuestros futuros pensionistas.

Desde mi punto de vista, la mochila no se entiende si no va acompañada de una serie de reformas en diferentes ámbitos. El primero en la contratación, a través de la creación de un modelo único de contrato que iguale la indemnización entre temporales e indefinidos. Con ello se eliminaría la dualidad actual, ya que desaparecerían los incentivos para la utilización fraudulenta de la contratación temporal. Debería reformarse también el modelo de formación de modo que sea el trabajador y/o desempleado quien elija en qué quiere formarse a través del ‘cheque de formación’. Tanto el dinero de la indemnización (o parte de ella) como el de la formación, engrosarían la cuantía de la mochila o cuenta individual del trabajador. Pero eso no es todo: si cambias de empresa, te la llevas contigo, de modo que se pasaría de un modelo de protección del puesto de trabajo a un modelo que centra la protección sobre el trabajador, favoreciendo con ello la movilidad laboral.

También tiene ventajas desde el punto de vista de los empleadores, ya que otorga flexibilidad sobre todo en momentos de crisis a través de la consignación de parte de los costes del despido. Es decir, a través de la mochila, el empleador ingresaría mes a mes en la cuenta del trabajador una parte que luego se reduciría de la indemnización en caso de extinción del contrato.

Finalmente, la mochila también podría actuar como germen de las futuras cuentas nocionales o como mínimo ayudar a complementar el sistema público de Seguridad Social ya que, si sus activos no son utilizados a lo largo de la vida laboral, podrán ser utilizados para complementar la pensión de jubilación o de viudedad, en su caso. Sea como fuere, si la gestión de la mochila se dejase en manos de las entidades gestoras podría suponer un flujo importante de liquidez al sistema de Seguridad Social, lo cual no es un tema menor en los tiempos que corren.

Dicho esto, tenemos que reconocer, como en la mayoría de asuntos complejos, que aplicar esta política no es como sacudir una varita mágica. La principal dificultad radica en determinar las aportaciones a realizar por parte del empresario, de los trabajadores y del Estado, en su caso. La solución pasa por no incrementar en exceso los ya abultados costes sociales y, por lo tanto, restar competitividad a nuestras empresas. Podría destinarse una parte de las cotizaciones al desempleo a financiar la mochila, y para ello debería reformarse la protección, de modo que cobren mayor importancia las políticas activas de empleo frente a los subsidios y prestaciones.  

Otro obstáculo no menor es el miedo a las reformas por parte de algunos grupos políticos y la estigmatización de las mismas según quien las proponga. Por eso quiero agradecer desde aquí al Consejo General de Economistas la organización de la jornada y a todos los medios de comunicación económicos que participaron y recogieron la noticia, ya que sin duda la mochila debe de estar presente en cualquier debate sobre el futuro del empleo en España. Un debate que cobra valor, ya que parece que en los últimos tiempos podrían darse las voluntades políticas necesarias para que la implantación de una ‘mochila española’ sea una realidad, y desde Ciudadanos estaremos apoyando la medida, así como cualquier otra de lucha contra la precariedad, que ayude a crear un mercado de trabajo más moderno, más justo y más eficiente.

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Colaboradores

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José García
Abad

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Miguel Ángel
Aguilar
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Inmaculada
Sánchez
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Cristina
Narbona

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Belén
Hoyo

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Idoia
Villanueva

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Sergio
del Campo

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Carles
Campuzano

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Cristina
Antoñanzas
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Elena
Blasco
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Miguel Ángel
Paniagua

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Bruno
Estrada

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José Antonio
Pérez Tapias

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José Luis
Centella

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Joan
Navarro
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José M. Benítez
de Lugo
,
Carlos
Berzosa

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Graciano
Palomo

,

Julio Rodríguez
López

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Mauro
Armiño

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Pere
Navarro

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Julius
G. Castle

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Carmen
Calvo
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Joan
Tardà

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Ignacio
Aguado

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Julio Rodríguez
Fernández
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Pablo
Bustinduy

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Jesús
Lizcano

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Sergi
Miquel

 

 

Firma

Diputado de Ciudadanos por Tarragona en la XI y XII Legislaturas. Diplomado en Relaciones Laborales y Licenciado en Ciencias del Trabajo. También es Subinspector Laboral de Empleo y Seguridad Social. Actualmente, es Portavoz en la Comisión de Empleo y Seguridad Social y portavoz adjunto en la Comisión de Seguimiento y Evaluación de los Acuerdos del Pacto de Toledo.

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