Nº 602 - 10 de mayo de 2004

Día de Europa



Este domingo, 9 de mayo,celebramos el Día de Europa. Pero, ¿qué celebramos concretamente? En realidad, la fecha puede referirse a dos acontecimientos históricos que están ambos en los orígenes de[ proyecto de integración europea.

El primero es el fin de las guerras civiles entre los europeos. El 8 de mayo de 1945 callaron las armas de la segunda gran guerra mundial y se cerró un ciclo histórico que había empezado en 1618 con la Guerra de los Treinta Años. A lo largo de ese tiempo, la muerte y la desolación se habían paseado repetidamente por el Viejo Continente, EFE llenándolo de cementerios militares.

El segundo es la Declaracion Schuman, efectuada en la famosa rueda de prensa de[ entonces ministro de Exteriores de Francia el 9 de mayo de 1950, que marca el inicio de la "Revolución europea" basada en la reconciliación francoalemana.

Ya en esa declaración se reservaba su lugar a los pueblos de] Este, entonces situados del otro lado del telón de acero, en el proyecto que se iniciaba. Habrán sido necesarios 54 años para que puedan ocuparlo, planteando nuevos interrogantes sobre su objetivo y razón de ser.

En estas circunstancias, celebrar el Día de Europa nos obliga a explicar la importancia del proyecto europeo tanto en lo cotidiano como en los aspectos trascendentales de la acción política. Y no sólo recurriendo a las generosas aportaciones de fondos comunitarios que tan bien nos han venido en el pasado y con las que podremos contar menos en la Europa ampliada.

Por ejemplo, a los que se muestran satisfechos por la retirada de nuestras tropas de Iraq, habría que preguntarles si el gobierno español hubiese tenido la misma capacidad de aplicar esa decisión si en vez del euro hubiésemos seguido t niendo la peseta como moneda nacional.

La respuesta es que no, y hay que explicar por qué para comprender la verdadera importancia política del proyecto europeo. Ni España, ni Francia ni Alemania hubiesen podido fácilmente plantar cara a los EE UU y negarse a apoyar su política sin el euro, porque sus monedas nacionales no hubiesen podido soportar los ataques especulativos que, sin duda, se hubiesen desatado contra ellas en los mercados financieros internacionales. Nos hubiesen devaluado a repetición y puesto de rodillas a los gobiernos, como hicieron con el de Miterrand a principios de los 80 cuando intentó aplicar su programa de izquierdas.

El euro juega así un papel de escudo protector y, paradójicamente, menos soberanía formal en materia monetaria nos permite ejercer en la práctica una mayor soberanía política. En realidad no es que con el euro hayamos perdido la soberanía moetaria, que en realidad no teníamos ya con unas monedas nacionales sometidas a la presión de los mercados. La ejercemos de forma compartida a través de mecanismos que son, sin duda, discutibles desde el punto de vista de su control democrático y su contribución desequilibrada a la estabilidad y el crecimiento. Pero, en todo caso, esa soberanía compartida nos da más capacidad de acción política que la teórica soberanía plena que tenía cada país con su propia moneda.

A este ejemplo se pueden añadir muchos otros para ayudar a comprender el significado de la construcción europea. Pero más importante todavía es comprender que ya no se trata simplemente de "rnás Europa", sino de "qué Europa" proponen unos y otros.

La cuestión de fondo es tanto más importante cuanto que en la próxima legislatura la Unión Europea deberá tomar resoluciones decisivas sobre su razón de ser. Tendrá que definir geográficamente su territorio y escoger entre la unión política o la administración técnica.

Los liberales quieren limitar la construcción de Europa a la de una gran zona de librecambio. Los euroescépticos quieren desmantelar lo ya construido. La izquierda radical rechaza la idea de Europa porque no es como quisiera que fuera y prefiere no tener ninguna.

Por eso los socialistas tenemos un papel fundamental que jugar en los acontecimientos que están por venir ,trabajando con ambición y realismo por una Europa política basada en los valores que sustentan el modelo social europeo y capaz de actuar como un agente global en todos los aspectos que afectan a la paz y la prosperidad mundial.

Hemeroteca
Esta semana
Lista Arena de Reloj