Nº 602 - 10/5/2004

Los actos oficiales con Don Felipe y la asistencia a eventos de carácter social diseñarán su agenda


LETIZIA DIBUJA SU PAPEL DE PRINCESA


La figura de la próxima princesa de Asturias no cuenta con un papel definido y requiere de nuevas tareas para llenarla de contenido. La Casa Real necesita encontrar un cuidado equilibrio para que la futura reina de España no le pise el terreno a Doña Sofía y, al mismo tiempo, vaya aprendiendo un oficio que tendrá que comenzar a ejercer el 22 de mayo. Sin embargo, apenas tendrá margen de maniobra. Las responsabilidades de Letizia Ortiz estarán en todo momento supeditadas a las de Don Felipe y todavía tendrá que pasar algún tiempo para que el protocolo de Zarzuela le asigne su agenda personal, que se reducirá a la asistencia a actos culturales y la presidencia de eventos de carácter social.

Por Virginia Miranda

Desde que se anunciara su compromiso matrimonial con el heredero de la Corona, Letizia Ortiz ha estado protagonizando el ensayo general de la vida que le espera a partir del próximo 22 de mayo. La asistencia a actos de carácter social y cultural será, a grandes rasgos, el tipo de eventos que jalonarán su agenda oficial, una jaula de cristal de la que tan sólo podrá salir cuando los compromisos institucionales de su futuro marido así lo requieran.

Porque ser princesa ya no es lo que era. la monarquías democráticas de¡ siglo XXI han perdido la preheminencia de antaño y su función se limita a aparecer en un in- w maculado y lujoso escaparate. Incluso las actividades oficiales de] Rey requieren de la previa aprobación del Ejecutivo y su familia debe seguir las mismas directrices o limitarse a representar una función meramente simbólica.

Carmen Duerto, autora de 'Príncipe de Corazones" (la Esfera de los Libros) y de numerosos artículos sobre el heredero de la Corona y su prometida, explica que Letizia Ortiz "se limitará a acompañar al Príncipe porque no tiene otra función. Ocurre lo mismo que en el caso de las monarquías europeas. Los miembros de la Familia Real ejercen un papel de representación. Tanto Don Felipe como su futura esposa asumirán las funciones delegadas por el Rey siempre que sean refrendadas por el presidente o el ministro correspondiente".

En el caso de Letizia Ortiz, el protocolo de la Casa Real está cuidando con esmero su futuro papel de Princesa de Asturias, del que no existe estatuto ni estamento alguno y al que no queda más remedio que ir dotando de contenido sobre la marcha.

Ajena a la vida en Palacio, Letizia aún tiene mucho que aprender antes de que Zarzuela le conceda el visto bueno y le permita representar en solitario la nueva figura de princesa consorte en una monarquía parlamentaria. Según fuentes de la Casa Real, a partir del próximo verano la futura reina empezará a acompañar a Don Felipe en los actos oficiales a los que él acuda y a medio y largo plazo comenzarán a compaginar este tipo de actividades con agendas separadas.

Será con su marido con quien Letizia disfrutará de mayores satisfacciones. Si ahora ha sido recibida con todos los honores en el Congreso y el Senado por los presidentes de ambas Cámaras, dentro de poco recorrerá el mundo de la mano del heredero de la Corona española asistiendo a la investidura de presidentes latinoamericanos o al enlace real de los príncipes y princesas casaderos. La primera oportunidad la tendrá durante su luna de miel, que se verá interrumpida durante unos días para poder acudir el 27 de mayo en Jordania a la boda del príncipe Hamzelh, primogénito del fallecido rey Hussein y la reina Noor.

Sin embargo, cuando comience a desempeñar su función en solitario, tendrá que conformarse con representar un papel más secundario. El ejemplo lo tiene en el resto de princesas consortes europeas, que siguen el mismo patrón establecido por la Casa Real española. La inauguración de una gran exposición y la presidencia de fundaciones de carácter social o cultura¡ son los típicos escenarios a los que las damas de la realeza dedican buena parte de su tiempo,

En contadas ocasiones ha habido alguna excepción. Aunque los actos castrenses están reservados a al Rey y al Príncipe, Doña Sofía y la Infanta Elena hay llegado a acudir solas a la entrega de enseñas miiitares. Pero incluso en el mejor de los casos, Letizia Ortiz tendría que esperar mucho tiempo antes de que la Casa Real le encomiende una tarea semejante.

Aunque esta agenda pueda parecer mucho menos gratificante, la titularidad del cargo de Princesa de Asturias requiere de la mejor de las disposiciones. El periodista y es critor experto en casas reales, Jaime Peñafiel, explica que, en el caso de Letizia Ortiz, "tendrá el título de Princesa de Asturias pero no ejercerá el papel institucional de Don Felipe. Hará pequeñas cosas, como asistir a algún acto social o benéfico. Pero, como el Príncipe, tendrá que ganarse el puesto todos los días, porque los méritos M Rey no son hereditarios'.

Así las cosas, Letizia Ortiz apenas dispondrá de margen de maniobra y tendrá que relegar a un discreto segundo plano el carácter independiente del que hizo gala durante su etapa profesional. De lo que sí podrá sacar provecho es de su saber estar ante las cámaras, objetivo indiscreto con el que tendrá que aprender a convivir en innumerables ocasiones y al que deberá ofrecer una imagen que ya no es tanto suya como de la Familia Real. Lo que ella diga o haga ya no se pondrá sólo en su boca, sino en la de toda la institución monárquica, y los éxitos de sus comparecencias públicas no serán atribuibles a la joven Princesa, sino a la corona española.

La futura reina es consciente de la gran responsabilidad que le ha tocado en suerte y ya está tomando buena nota de todo lo que necesita aprender antes de asumir su nueva tarea. Por eso se fue a vivir al ala de invitados del Palacio de La Zarzuela nada más conocerse su compromiso matrimonial. Porque allí conocería de primera mano todo lo que debe saber una dama consorte. Allí podría tomar ejemplo de la reina Doña Sofía, Úuna profesional" en el cargo desde hace décadas, y pedir explicaciones a los empleados d la Casa Real. Contrariamente a lo que se ha dicho, no ha recibido clases de Historia o de Inglés. Cuaderno de notas y bolígrafo en mano, ha ido preguntando a los responsables de Zarzuela cuantas dudas le haya planteado su nuevo estatus y apuntando las respuestas para no dejar pasar por alto
- talle. Y no sólo a los trabajadores de Palacio. A la Reina, alPríncipe, a sus cuñadas las infantas también ha interrogado sobre la historia de los Borbones, sobre la representatividad de la Corona o sobre las estrictas normas de protocolo que rigen cada uno de los pasos de la Familia Real.

Durante un curso intensivo de seis meses, Letizia Ortiz ha tenido varias oportunidades para poner en práctica todo lo aprendido y representar su nuevo papel. El 25 aniversario de la Constitución y la apertura de la Vil¡ legislatura han sido los actos más representativos a los que ha tenido ocasión de asistir, aunque de momento lo ha hecho en calidad de invitada de la Familia Real, tal y como estipula el protocolo. También ha acudido a un almuerzo de gala con los presidentes del Congreso y el Senado, Manuel Marín y Javier Rojo, y esta semana será recibida, junto al Príncipe, por el alcalde de Madrid, Alberto Ruiz-Gallardón, y la presidenta de la Comunidad, Esperanza Aguirre, en un periplo por las altas instituciones públicas que concluirá poco antes de contraer matrimonio en el Palacio de La Moncloa, donde el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, ofrecerá una recepción oficial a la pareja para felicitarla por su inminente enlace matrimonial.

Sin embargo, la asistencia a actos de carácter cultural ha sido la gran protagonista de la agenda pública de la hasta ahora prometida del Príncipe, una valiosa pista de lo que le espera a partir del próximo 22 de ma yo. Su presencia en el concierto de Rostropovich y en la ópera Tosca en el Teatro Real, en la exposición de Edouard Manet en el Museo del Prado , en la Feria Internacional de Arte Contemporáneo ARCO o en la conferencia sobre el "Impacto de la Constitución de 1812 en América" son algunos ejemplos.

Ciertos acontecimientos de carácter religioso también requerirán la presencia de la Princesa de Asturias. Y es aquí donde Letizia Ortiz debe superar sus años de frialdad católica, tal y como publicaba el diario El Mundo hace tres meses según fuentes del arzobispado. los tiempos en los que la monarquía y la Iglesia ostentaban el poder del Estado han quedado felizmente superados, pero aún permanecen ciertas reminiscencias de mutua simpatía, Por eso, el primer baño de multitudes de la futura reina de España tuvo lugar a las puertas de la madrileña iglesia de jesús de Medinaceli, y por eso también tuvo que acudir al Santuario de Covadonga en una de sus visitas a Asturias y a la Misa de Pascua en su breve estancia en Palma de Mallorca la pasada Semana Santa.

Además, se casará en la Catedral de La Almudena de Madrid, en una ceremonia oficiada por el obispo y cardenal, Antonio María Rouco Varela. Incluso ha sido sometida a un examen de conciencia antes de poder contraer matrimonio con el Príncipe para explicar or qué había celebrado una primer matrimonio civil si había sido educada en la fe católica.

La última prueba que le queda por superar a la próxima Princesa de Asturias antes de su boda es la asistencia a un enlace real. Será el próximo 14 de mayo en Copenhague, donde el príncipe heredero Federico de Dinamarca contraerá matrimonio con la abogada australiana Mary Elizabeth Donaldson.

Allí será presentada por primera vez a lo más granado de las casas reales europeas, que una semana después asistirán a su propia boda en la capital española.

A partir de entonces, Letizia Ortiz ya ha pasado por prácticamente todos los escenarios en los que deberá ejercer su papel de Princesa de Asturias. Pero a pesar de haber superado ésta y otras pruebas, aún deberá cumplir un último compromiso: dar a la Corona su heredero. Tal vez las exigencias de su futuro marido sean demasiado optimistas durante la pedida de mano, Don Felipe dijo que tendrían "entre tres y cinco hijos"pero es consciente de que ése es el principal compromiso contraído con el Príncipe. Lo que aún está por ver es si, como ya se comenta en los corrillos periodísticos, nos dan la buena noticia a la vuelta de las vacaciones en el Palacio de Marivent.

El club de las príncesas consortes europeas

El próximo 22 de mayo, Letizia Ortiz entrará a formar parte del club de las reales esposas europeas, un grupo exclusivo de mujeres venidas de muy distintas procedencias.

Matilde d'Udekem d'Acoz inauguró la lista de mujeres llamadas a compartir su vida y sus derivadas responsabilidades de Estado con los príncipes herederos del antiguo continente. Fue en diciembre de 1999. La joven, única consorte de origen aristocrático entre la nómina de aspirantes al trono y pedagoga de profesión, contraía matrimonio con Felipe de Bélgica, trece años mayor que ella y soltero recalcitrante a punto de cumplir la cuarentena.

Desde que se anunciara el compromiso matrimoníal de la pareja, la personalidad y el origen de Matilde fue del agrado de los belgas. Nacida en la localidad de Uccie, será la primera reina originaria del país dbsde hace más de 170 años, y eso, ya lo hemos comprobado en España con la asturiana Letizia Ortiz, es un plus de popularidad. Mientras, los más conservadores vieron con buenos ojos su procedencia familiar: es hija de un juez consular y de una condesa.

La princesa de Bélgica ya ha dado descendencia a la corona de los Sajonia-Coburgo, la primogénita, llamada Elisabeth, es la segunda en la línea de sucesión al trono, seguida de su hermano Gabriel.

Además de su imagen de esposa y madre amantísima, "más dulce que todas nuestras fábricas de chocolate juntas", dicen en su país, pronto dejó ver su lado más humanitario. Echando mano de su experiencia como pedagoga, ha llegado a ira Nigeria representando a UN¡CEF, una tarea de poco calado institucional pero con una gran carga emocíonal con la que ha ido afianzando el papel de consorte piadosa y sensible que el protocolo de la Casa Real belga ha diseñado a lo largo de los últimos cuatro años.

El matrimonio del príncipe Haakon de Noruega y Mette Marit Tjessem Hoeiby fue el primer enlace real del siglo XXI. Al contrario que la dulce Matilde, la joven tardó algún tiempo en lograr la aceptación de la familia de su novio y de todo el país nórdico, escandalizado con su turbulento pasado y su condición de madre soltera de un niño concebido con un ex convicto. La Casa Real noruega preparó un estudiado golpe de efecto: hizo comparecer ante los medios a una arrepentida Mette-Marit que, entre sollozos, entonaba el mea culpa y el correspondiente propósito de enmienda por el bien de¡ país y el interés de Estado.

A muchos no acababa de convencerles aquella puesta en escena. Además, Haakon había vuelto a repetir el mismo error que su padre cometiera años atrás, enamorándose de una mujer sin sangre real a la que el protocolo negaría ciertos privilegios reservados a la familia real. Sin embargo, poco le importó. El heredero de la corona noruega -y regente, ante el delicado estado de salud de su padre- contrajo matrimonio en agosto de 2001 con Mette-Marit, con quien acaba de tener a la pequeña Ingrid Alexandra. Los noruegos ya han perdonado a la princesa sus excesos de juventud, aunque aún no acaban de acostumbrarse a ciertas rarezas su fobia a los aviones la ha llevado a protagonizar varios altercados- que la convierten en carne de cañón de la prensa sensacionalista.

La de Máxima Zorreguieta es la historia del patito feo convertido en un bello cisne. Los holandeses pusieron el grito en el cielo cuando se enteraron de que Guillermo, el príncipe heredero, se había enamorado de la hija de un ministro del dictador argentino Jorge Videla. Incluso el Parlamento emitió duras críticas a su compromiso matrimonial. Sin embargo, la sempiterna sonrisa de la joven economista y fue derritien do los fríos corazones de los holandeses, que en poco tiempo la convirtieron en el miembro más popular de la familia real.

Por último, y tan sólo una semana antes que Letizia, la abogada australiana Mary Elizabeth Donaldson contraerá matrimonio con Federico de Dinamarca. Su noviazgo ha estado exento de polémica. Los daneses la adoran y su padre, profesor de matemáticas de Oxford, ya ha advertido a quienes quieran encontrar detalles escabrosos en su pasado que no hay nada que buscar porque "es una buena chica y viene de buena familia". Los daneses ni se han molestado en tratar de averiguarlo. Su índice de popularidad está por las nubes y el gobierno está convencido de que representará de mil amores el papel institucional que tiene encomendado.

Hemeroteca Esta semana