El Gobierno presentaba hace unas semanas el anteproyecto de reforma de la Ley de Ciencia, Tecnología e Innovación para dirigir las políticas hacia un sistema que “acoja a las personas y las permita tener una vida en torno a la I+D”. Ministra de Ciencia e Innovación, Diana Morant defiende una propuesta que compromete a las Administraciones públicas, pero también a las empresas, espera que pueda ser aprobada antes del verano para sacar adelante los cambios “cuanto antes” y confía en que “la mayor movilización de fondos públicos que ha conocido nuestro país” marque “la diferencia” en la salida de esta crisis. Preguntada por la actualidad nacional e internacional, dice encontrar “pocas diferencias” entre el PP y Vox, defiende la pluralidad en las coaliciones de izquierda y asegura que va a trabajar con el resto del Ejecutivo para que “la sociedad sufra lo menos posible las consecuencias» de un nuevo reto global y para que España sea mejor en cualquier circunstancia, “también siendo científico y también siendo mujer”.
-Mejorar las condiciones laborales de los investigadores en España siempre ha sido una asignatura pendiente de un país que no ha sido capaz de evitar la fuga de talentos. ¿Cuál es la radiografía actual?
-El diagnóstico de la ciencia de nuestro país nos habla de un sistema fallido para una generación de investigadores e investigadoras que no encontraron aquí su oportunidad y tuvieron que salir de España. Otros quedaron taponados porque, en lugar de crear nuevas plazas en el sistema público de ciencia, se destruyeron con los recortes. Ese es el punto de partida y eso es lo que tenemos que revertir con instrumentos que ya están en marcha. Con los segundos Presupuestos del Gobierno de Pedro Sánchez prácticamente doblamos el último que tenía el Ministerio de Ciencia e Innovación y, por tanto, hay más oportunidades de investigación. Las tasas de reposición ahora son expansivas de manera que, por cada diez investigadores que se jubilan, creamos doce plazas. La Ley de Ciencia, Tecnología e Innovación viene también a reparar esa temporalidad y falta de perspectivas que generaban los modelos contractuales actuales.
-¿Cuáles son las principales fortalezas y debilidades de la ciencia y la innovación en España?
-La principal fortaleza de nuestro sistema es el talento. Ocupamos la posición número once en producción científica a nivel mundial; crecimos un puesto respecto al año 2019. En pandemia, en un momento clave en que necesitábamos el conocimiento, nos posicionamos en octavo lugar. Nuestra principal ventaja son las personas, por eso tenemos que dirigir todas las políticas hacia un sistema que las acoja y las permita tener una vida en torno a la I+D. No estamos tan bien en innovación; ocupamos el puesto número 30. Esto significa que creamos buen conocimiento, pero no somos capaces de trasladarlo a soluciones innovadoras que tengan impacto en la sociedad. Por eso, uno de los pilares fundamentales de la futura ley es mejorar la carrera del personal científico e innovador pero, sobre todo, la transferencia de conocimiento. También estamos trabajando en la cogobernanza. Tenemos que entender que el sistema de ciencia son las administraciones públicas, pero también las empresas. Juntas tenemos que alcanzar ese compromiso que, como país, hemos acordado en el Pacto por la Ciencia y la Innovación. Para que la inversión en I+D, pública y privada, llegue al estándar europeo del 3% en 2030. Ese es el camino. Ahora mismo disponemos del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia, la mayor movilización de fondos públicos que ha conocido nuestro país. Es la hoja de ruta que hemos trazado para salir de la crisis de la pandemia por la puerta del futuro. La ciencia, el conocimiento y la innovación van a marcar la diferencia.
-Compensar ese déficit en innovación, ¿puede suponer un cambio en el modelo productivo del país?
-Tras la crisis de 2008, los recortes dañaron muchísimo el sistema público y la falta de confianza e inversión afectó al sistema privado. Ahora el enfoque es radicalmente distinto. Europa ha entendido que la salida de la crisis de la pandemia tenía que ser con fondos públicos que ayudaran a traccionar a la iniciativa privada. Por tanto, sí, la hoja de ruta pasa claramente por provocar transformaciones en los sectores productivos. Eso no está reñido con sectores tradicionales como el turístico o el agrario, que tienen una nueva oportunidad con la digitalización. Y, desde luego, se trata de posicionar a nuestro país en los mercados del futuro. El día que viajemos en aviones de hidrógeno, nuestro país ha de haber investigado y desarrollado la capacidad de fabricar la cadena completa de un avión de hidrógeno. Ese es el gran reto y le tengo que decir que está en marcha. Todas las convocatorias del plan de recuperación del Gobierno de España están teniendo una grandísima acogida. No tengamos miedo al cambio, hay dinero para acompañarlo.
-El Gobierno ha presentado un anteproyecto de ley de ciencia. ¿Cuáles son sus principales aportaciones respecto a la norma de 2011?
-Lo que hacemos es reformar la ley de 2011 añadiendo mejoras. Por ejemplo, desaparece el contrato de obra o servicio, por efecto también de la reforma laboral. Se trata de un contrato de cuatro años utilizado mayoritariamente en el mundo de la ciencia, obligando a romper los grupos de investigación tras ese periodo y dejando al investigador sin cobertura contractual. Otro pilar de la reforma es el trazado de itinerarios estables y predecibles dentro de la carrera. Hay una fase predoctoral, otra posdoctoral y, a partir de entonces, el investigador puede acceder a plaza pública o incorporarse a la iniciativa privada. También hemos reconocido nuevos derechos, como la indemnización por finalización de los contratos predoctorales y posdoctorales. Además, reconocemos por primera vez a los investigadores del sistema nacional de salud, mandatando a las comunidades autónomas a crear puestos específicos y a desarrollar las carreras profesionales, y reconocemos al personal técnico y de apoyo como personal de investigación. Por otra parte, fortalecemos instrumentos de transferencia de conocimiento, blindamos la perspectiva de género para garantizar que la carrera científica no ofrezca obstáculos adicionales a una mujer por el hecho de serlo, garantizamos que los procesos de evaluación cuenten con tribunales paritarios, e introducimos herramientas para trabajar en ciencia en todos los territorios.
“España, desde que Pedro Sánchez entró en el Gobierno, ha tenido claro que nuestra autonomía estratégica estaba en las renovables”
-Habla de la equiparación con el personal técnico y del reconocimiento del personal investigador hospitalario. Son asuntos que, precisamente, han sido objeto de recientes movilizaciones sindicales.
-Este es un proyecto de ley coral basado en la escucha activa, en el diálogo y en recoger las principales reclamaciones de la comunidad científica e innovadora. Hay otras reivindicaciones que sigue haciendo el personal a través de los sindicatos que no podemos atender en esta ley. Son conocedores de ello y, desde luego, van a tener al Ministerio de Ciencia para trabajar en esas líneas alternativas que no van en la norma pero que, efectivamente, tratan cuestiones que todavía no han quedado resueltas. La ley de la ciencia reconoce al personal investigador del sistema nacional de salud, pero nosotros llegamos hasta donde llegamos. Van a ser las autonomías las que van a tener que crear estos puestos específicos en el sistema nacional de salud que antes no existían.
-Dice que desaparece el contrato por obra o servicio. ¿Dejará de haber contratos temporales?
-Seguirán existiendo los contratos predoctorales, porque los investigadores realizan su tesis doctoral en un periodo de cuatro años, y los postdoctorales, que tienen una duración temporal porque no están vinculados a los centros dentro de los grupos de investigación. Pero, desde luego, los contratos por obra y servicio pasan a ser contratos indefinidos porque es lo que necesita el sistema, es lo que necesitan las personas para poder dedicarse a la ciencia y la innovación. Una persona con un contrato de obra o servicio tiene serias dificultades para suscribir una hipoteca en un banco. A partir de ahora, va a estar contratada de manera indefinida. Ese es el marco laboral que han decidido empresarios y sindicatos con carácter general para nuestro país, acabar con la temporalidad y sustituirla por contratos indefinidos. En la ciencia, también.
-Una de las principales críticas de los investigadores es que el regreso a España supone una pérdida salarial. En comparación con otros países de nuestro entorno, porque no se tiene en cuenta la trayectoria investigadora en el extranjero, y en comparación con los profesionales de los Organismos Públicos de Investigación.
-Hemos incluido también esa demanda. No es con carácter general, se producía en los Organismos Públicos de Investigación. En las universidades, por ejemplo, no ocurría así. Pero hemos tenido en cuenta la propuesta que nos hacían los sindicatos y, a partir de la entrada en vigor de la ley, los quinquenios y las retribuciones de los investigadores tendrán en cuenta la experiencia adquirida también en el extranjero.
-¿Cuánto va a costar todo esto? ¿Cuánto saldrá de los fondos de recuperación europeos y cuánto de los fondos propios? La idea es alcanzar una inversión del 3% del PIB en 2030 desde el 0,58% actual.
-El 0,58% es el dato que ofrece el INE del año 2020, cuando todavía había un presupuesto prorrogado del Gobierno del PP. El primer presupuesto que aprueba el Gobierno de Pedro Sánchez es el de 2021; el 0,58 no es el estado actual, es el que nos encontramos. A día de hoy, estamos en la senda de la inversión para homologarnos con Europa. La inversión pública y la que le toca a la Administración General del Estado. Pero esto no lo vamos a poder hacer solos. Por eso es imprescindible contar con las autonomías, con las que compartimos las competencias en ciencia e innovación; más del 70% de la investigación de nuestro país se hace en las universidades, que pertenecen a las comunidades. También tenemos que ir de la mano de las empresas privadas. Ahora mismo estamos utilizando el Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia como plan de choque. Es la primera inyección económica para situarnos en los estándares europeos. Estamos incorporando la cultura de la ciencia y de la innovación en todos los espacios, el público y el privado, y entendemos que no va a haber pasos atrás.
-Esa participación del sector privado, ¿permitirá que la inversión revierta de nuevo en el sector público?
-Totalmente. Le voy a poner el ejemplo Alemania, uno de los referentes en términos de I+D+i de Europa. Allí, el 30% de inversión en I+D la hace la Administración pública y el 70%, la iniciativa privada. Aquí estamos en un 50-50, de manera que es sobre todo esta última la que tiene que aumentar la huella de I+D en el país. Es el Estado emprendedor el que hace de tractor de la inversión privada, y eso es lo que estamos haciendo con múltiples herramientas. Por ejemplo, con las misiones, convocatorias de concurrencia competitiva para que la empresa privada asuma un reto de nuestra sociedad. O con el plan de investigación en terapias avanzadas, que necesitamos que se produzcan en nuestro país para que no venga una empresa norteamericana, compre la patente, la fabrique y nos acabe costando dinero. Si el PERTE de salud de vanguardia, en el que vamos a invertir 1.500 millones de euros desde la iniciativa pública y la privada, cierra el círculo virtuoso, el beneficio será para la sociedad porque podremos ofrecer las terapias avanzadas de manera universal a través del sistema nacional de salud. Que aumente la inversión en I+D de la empresa privada gracias a la ayuda de la Administración pública ofrece además oportunidades a nuestros investigadores e innovadores. El sector de la ciencia y de la tecnología no ha parado de crecer desde la pandemia. En el momento en que el país ha necesitado a los científicos y los tecnólogos, han dado la talla y cada vez hay más afiliaciones a la seguridad social en materia de I+D. Y, si quiero ser un poco más positiva, han crecido más entre las mujeres. Hay una tendencia distinta marcada por el acompañamiento del dinero público en la resolución de los problemas reales de la gente y esta es la senda que tenemos que seguir.

-Nos enfrentamos a una posible nueva crisis tras el ataque de Putin a Ucrania y las consecuencias de las sanciones de Occidente. ¿Los futuros Presupuestos podrán sostener el compromiso inversor en I+D+i?
-El presidente del Gobierno acaba de reiterar en el Congreso de los Diputados el compromiso que se adquirió en la conferencia de presidentes de La Palma apoyada por las distintas comunidades autónomas. Ante una crisis, no podemos renunciar a la oportunidad de dedicar fondos a la transformación de los sectores productivos de nuestro país para tener autonomía estratégica. Menos dependiente de crisis como la de la pandemia o, ahora, de la provocada por Putin con su invasión a Ucrania. El plan de recuperación está garantizado en nuestro país y la inversión en ciencia e innovación, también. Porque no habrá futuro si no lo dibujamos a través de las reformas que necesita el sector productivo.
-¿Cómo esperan que sea la tramitación parlamentaria? ¿Con qué apoyos cuentan?
-A mí me gustaría que tuviera un apoyo unánime de todas las fuerzas del Congreso. Entre otras cosas, porque la ciudadanía reclama un consenso en torno a la ciencia y la innovación y todos los partidos políticos tenemos que escucharla. Decirle no a esta ley es darle de nuevo la espalda al sistema de ciencia. Lo cierto es que, en el proceso de elaboración, el Ministerio ha tenido una clarísima voluntad de escuchar a la sociedad y también a las fuerzas políticas. Muchas de las propuestas que recoge la ley proceden de estas formaciones. Por ejemplo, del Partido Popular. Ahora tenemos que aprobarla para que se pueda poner en práctica. Las cosas no se cambian del día a la noche, hará falta un tiempo de acomodo del sistema y lo necesario es que la ley entre cuanto antes en vigor.
-¿Cuándo cree que podría ser?
-Va a depender mucho de la negociación de los grupos parlamentarios para recoger enmiendas y que el texto, en este proceso, se vea enriquecido por sus propuestas. Confío en que sean constructivas y que, efectivamente, mejoren la ley. Pero espero que esto no frene su aprobación. Estamos en comunicación con el Congreso para ver de qué manera podemos agilizar los trámites y nuestro deseo es que estuviera aprobada antes del verano.
-Las campañas de las niñas y las mujeres en la ciencia, ¿están funcionando o requieren de acciones más específicas? Antes hablaba de la perspectiva de género que se va a incorporar a la ley de ciencia, mencionaba también que ha habido más altas en la seguridad social de científicas desde el inicio de la pandemia.
-Los estudios demuestran que las niñas, desde muy pronto, se consideran trabajadoras pero no brillantes en las disciplinas STEM [Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas]. Y eso es porque los modelos sociales les están enviando una imagen equivocada. La ley de educación cuenta con un articulado concreto que pretende favorecer el despertar de las vocaciones científicas y, en definitiva, de las STEM en las niñas. Hay partidos políticos que esto lo critican, pero para nosotros es esencial. Porque las STEM están identificadas como las carreras del futuro, y no habrá un futuro equitativo y justo si deja fuera a la mitad de la población. Cualquier conocimiento científico tiene una solución final que, o también está pensada por y para las mujeres, o se produce una distorsión de la sociedad y, por tanto, una mala representación de la realidad. Una vez que las mujeres se han decidido por una carrera investigadora o científica, con la ley de educación y también con nuestra ley tenemos que romper todos los obstáculos que están suponiendo un problema añadido para las mujeres por el hecho de serlo.
“Vamos a tener un PP centrado no en los problemas de la ciudadanía o en el ataque de Putin, sino en combatir al Gobierno”
-La crisis energética internacional ha disparado la urgencia del desarrollo renovable. ¿Qué papel puede jugar España?
-España, desde que entró Pedro Sánchez en el Gobierno, ha tenido muy claro que nuestro gran potencial y nuestra autonomía estratégica estaba en las energías renovables. Para convertirnos en un país más verde, pero también para ayudar a las industrias y a las familias en esta crisis de los precios de la luz, que ahora sabemos que iba a ser uno de los elementos fundamentales de la guerra de Putin por la dependencia del gas. El Ministerio de Ciencia e Innovación, en sólo dos años, va a invertir 700 millones de euros en el desarrollo de nuevas tecnologías para estas energías limpias. Eso supone multiplicar anualmente por cuatro lo que se estaba haciendo. Con ello vamos a contribuir al gran proyecto que lidera la vicepresidenta tercera y ministra para la Transición Ecológica; el PERTE de energías renovables habla de 16.000 millones de euros. En este sentido, España trabaja decididamente. Hay una propuesta firme para cambiar el sistema que establece los precios de la electricidad que Ursula von der Leyen conoció en primera persona en una reciente visita y que el presidente del Gobierno va a presentar en la UE la próxima semana.
-Ampliando el foco político, querría preguntarle por los cambios en el principal partido de la oposición, que en unos días tendrá nuevo presidente, que ha dado entrada a Vox en un Ejecutivo autonómico y que está empezando a replicar el discurso de la ultraderecha sobre las políticas de igualdad y la violencia machista.
-El tsunami interno que está viviendo nace de unas acusaciones de corrupción institucional y de espionaje, volviendo al mismo PP que teníamos antes de la moción de censura de la dignidad. Por tanto, de cambio, nada. Estamos ante el mismo PP que teníamos antes. Quizás ahora se les está cayendo la careta. En el Congreso de los Diputados encuentro ya muy pocas diferencias entre el PP y Vox. Habíamos visto ese tonteo en los últimos tiempos, pero ahora han roto con la dinámica europea de rechazo y cordón sanitario a la ultraderecha. Están en una deriva lamentable y los primeros pasos de Alberto Núñez Feijóo me hacen ver al mismo PP que, en pandemia, en vez de ayudar en la lucha contra el virus quería derrotar al Gobierno. Ahora que también necesitamos unión, la unión que está habiendo en Europa, el PP está centrado no en los problemas de la ciudadanía o en el ataque de Putin, sino en combatir al Gobierno.
-Usted lleva más de ocho meses como ministra de Ciencia e Innovación. ¿Cuál es su valoración de su etapa en el cargo y también del Gobierno de coalición? Sus últimas diferencias son a cuenta del gasto en Defensa.
-Por mi trayectoria en la alcaldía de Gandía le diré que en los ayuntamientos tenemos mucha experiencia en los gobiernos de coalición y vemos con mucha normalidad lo que eso significa. Representamos distintas sensibilidades de la sociedad, pero tenemos la capacidad de llegar al entendimiento necesario para cumplir los compromisos que hemos alcanzado con la ciudadanía y, en definitiva, para lograr el progreso de la sociedad. Le hablo, desde luego, de coaliciones de izquierdas, no de coaliciones de derechas que vienen a destruir los grandes pactos. Por tanto, lo vivo con la misma naturalidad desde mi cargo de ministra del Gobierno de España. Las opiniones son buenas, productivas. Pero en un Gobierno de coalición hay una voz que lo representa, la voz autorizada del presidente. Y la postura respecto a los temas importantes la marca el jefe del Ejecutivo, en este caso en política exterior. Por otra parte, puedo decir que estoy muy agradecida a Pedro Sánchez por la oportunidad y que voy a trabajar al lado de mis colegas en el Gobierno para que la sociedad sufra lo menos posible las consecuencias de este nuevo reto y, sobre todo, para que España sea un país mejor donde vivir en cualquier circunstancia, también siendo científico y también siendo mujer.
-Estamos en pleno ciclo electoral y las encuestas arrojan resultados muy reñidos. ¿Cuáles son sus perspectivas para la izquierda en general y el PSOE en particular?
-Hablar de encuestas a mitad de legislatura es poner el foco equivocado. Al PP le interesa generar la sensación de que tenemos una cita electoral a la vuelta de la esquina, pero nosotros tenemos que estar centrados en los problemas de la ciudadanía. Todavía no hemos salido de la pandemia y ahora se suma la guerra de Putin, que va a traer consecuencias para todos. Lo primero es atender esos problemas para que no afecten a las familias ni a las empresas y para eso necesitamos unión, no estar hablando de elecciones. Se inicia una ronda de trabajo y diálogo con todas las formaciones y espero que estén a la altura de las circunstancias si efectivamente se consideran partidos de Gobierno y de Estado. Que el patriotismo sirva para ayudar a los compatriotas, no para estar continuamente combatiendo contra el Gobierno que representa a este país.







