Ione Belarra y la dirección de Podemos bajan el pistón tras colocar al Gobierno bajo una presión máxima. Con la intervención de Yolanda Díaz, la formación morada garantiza el apoyo a Pedro Sánchez y matiza de forma menos contundente su incomodidad por el envío de armas a Ucrania. Tregua, por tanto, en el Ejecutivo y en el seno de Unidas Podemos, seriamente agrietada también desde hace meses. La invasión rusa ha trastocado el delicado equilibrio de una coalición en la que la IU de Alberto Garzón se debate entre el decidido apoyo a la candidatura de Díaz y el rechazo a la espiral belicista y al papel de la OTAN, y en la que el líder del PCE, Enrique Santiago, ha ejercido el papel de mediador en las tensiones internas.
“Estamos en tiempos muy difíciles y Sánchez sabe que cuenta con nuestro apoyo, aunque pensemos cosas diferentes y no pensemos en todo igual”, aseguraba la portavoz de Podemos, Isabel Serra, el lunes tras la reunión de la dirección del partido. La secretaria general, Ione Belarra, aludía el fin de semana a los “partidos de la guerra” y, el lunes, Serra aseguraba que eso no iba por el PSOE. La rectificación se producía después de que el presidente contactara con Yolanda Díaz y esta, a su vez, con el resto de ministros de Unidas Podemos, para bajar el ruido mediático e impedir que la fractura en el Gobierno siguiera creciendo, subrayando que la política exterior está en manos de Sánchez. El gesto de distensión de Podemos lo correspondía el presidente alterando su agenda y asistiendo al acto institucional que organizaba el Ministerio de Igualdad con motivo del 8 de marzo.
La distensión de Podemos la ha correspondido Sánchez acudiendo al acto de Igualdad por el 8-M
No es la primera vez que la dirección de Podemos opta por el ímpetu y, después, recula, ya sea por convencimiento propio o por la intervención de Yolanda Díaz, a quien la corresponde el liderazgo de la parte morada del Gobierno y la interlocución directa con el presidente para coordinar la acción de los ministros. Algo parecido sucedió el pasado mes de noviembre, cuando la presidenta del Congreso, Meritxell Batet, retira su acta de diputado a Alberto Rodríguez, tras la presión del Supremo, y la dirección de Podemos toma la dirección de querellarse contra ella. A punto de abrir una crisis colosal, con un partido del Gobierno querellado contra la tercera autoridad del Estado, Díaz interviene y en pocas horas la querella queda en nada, por la decisión del propio diputado.
Bajar el ruido mediático
Fiel a su estilo, el líder del PCE ha dejado claro que no apoya el envío de armas a Ucrania, pero sin crear ruido mediático
Si en algo se ha notado el relevo de Pablo Iglesias por parte de Yolanda Díaz en la vicepresidencia segunda es en la reducción de la tensión mediática de puertas para afuera. La estrategia del partido-medio de comunicación puesta en práctica por el cerebro discursivo de Podemos en los últimos años, Juanma del Olmo, ha quedado muy diluida con una Díaz que prefiere discutir las diferencias de puertas para adentro. En el Gobierno, prefieren fijarse en la rectificación que en la escalada verbal que la precedió. Valoran la capacidad de reflexión y de contención de los líderes de Podemos, con las ministras Ione Belarra e Irene Montero a la cabeza, pero son conscientes de que la tendencia morada a tener una presencia mediática constante e incisiva no contribuye a estabilizar al Gobierno.
Tampoco contribuye a calmar los ánimos un Pablo Iglesias que, en su papel de tertuliano y creador de opinión, no se muerde la lengua. Esta semana, para defender la posición de Belarra sobre el envío de armas a Ucrania e insistir en que el tiempo le dará la razón, Iglesias le recordaba a Díaz que es vicepresidenta y ministra de Trabajo porque él se mantuvo firme en el verano de 2019 y no cedió a las presiones para renunciara a entrar en el Gobierno y firmara un acuerdo de legislatura. “Ella y muchos compañeros no entendieron cuando Unidas Podemos llevó la negociación con el PSOE al final para que después hubiera Gobierno. Yolanda Diaz es miembro del Gobierno de España porque Podemos mantuvo esa posición, igual que Alberto Garzón, que en su momento era partidario de aceptar un acuerdo programático”, afirmaba el lunes Iglesias en la tertulia de Hora 25, en la Ser.
Garzón alerta sobre Díaz
El líder de IU se ha mojado públicamente para proteger a Díaz de la presión de Podemos
Hace dos años que Díaz rompió el carné de IU, de la que fue coordinadora general en Galicia, conservando sólo el del PCE, precisamente tras chocar con Garzón por esta cuestión. Sus diferencias políticas le llevaron a ello y desde entonces, la relación entre Díaz y Garzón, sin ser mala, se enfrió. Eso no ha impedido que el líder de IU se haya convertido en uno de los principales apoyos de la vicepresidenta en el seno de Unidas Podemos y el que más se ha mojado públicamente en este sentido. No sólo aplaudió de pie la intervención del presidente del Gobierno en el Congreso la semana pasada, a diferencia de Belarra y Montero, por ejemplo, sino que este fin de semana hacía un llamamiento para bajar la presión sobre la vicepresidenta.
El ministro de Consumo difundía el domingo en redes, antes de la rectificación de Podemos, un artículo titulado ‘11 tesis sobre la invasión rusa de Ucrania’, publicado en la revista La U, una revista de la que forma parte de su consejo editorial. El texto, llama a la izquierda a “afrontar esta crisis con responsabilidad, coherencia y altura de miras política, evitando profundizar tiranteces internas que, en cualquiera de los casos, sólo pueden contribuir al debilitamiento del espacio político de Unidas Podemos”. Y es que “la que está llamada a ser la candidata de la izquierda”, “es probable que se encuentre en estos momentos sufriendo un momento de asfixia por parte de las fuerzas políticas que forman el espacio y cuyas presiones reducen su margen de intervención”.
Enrique Santiago, clave de bóveda

Desde una posición más discreta, fuera del primer plano mediático, Enrique Santiago está ejerciendo un papel clave a la hora de amortiguar las tensiones de las diferentes formaciones de Unidas Podemos entre sí y con Yolanda Díaz. El vínculo entre el secretario general del PCE y la vicepresidenta viene de lejos, con los dos defendiendo las mismas posiciones a lo largo de los últimos años en las cuestiones más relevantes. Ya fuera cuando la discusión versaba sobre la refundación de IU, -el debate que sentó la bases para el surgimiento de Podemos-, sobre la promoción de Alberto Garzón como candidato y coordinador general o sobre el ingreso en el Gobierno en coalición con el PSOE. Pero la relación también es personal y se ha visto reforzada en la pandemia. Ambos han compartido comidas y encuentros los fines de semana.
Santiago también mantiene muy buena relación con el núcleo dirigente de Podemos, especialmente con Pablo Iglesias. Un detalle: en el verano de 2020, Iglesias y Montero tuvieron que suspender sus vacaciones en la localidad asturiana de Lena ante el acoso de ultraderechistas. Pues bien, la pareja y sus hijos se alojaban en una casa propiedad de la familia de Santiago.
Santiago y su equipo, además, han ganado una influencia en el espacio de Unidas Podemos -y en su grupo parlamentario- superior a la representación que tiene el PCE y su masa de afiliados. El secretario de Estado de Agenda 2030 participa en la toma de decisiones y es la figura de referencia del espacio en cuestiones jurídicas. Por ejemplo, el acuerdo Gobierno-PP para la renovación del Constitucional y el Tribunal de Cuentas lleva en parte su sello. A él se vinculan los nombres de Juan Ramón Sáez Valcárcel, nuevo miembro del Constitucional y de Luis Antonio Ortiz de Mendívil, que ha ingresado en el Tribunal de Cuentas.
Fiel a su estilo, el líder del PCE ha dejado claro que no está de acuerdo con el envío de armas a Ucrania, pero sin aspavientos ni crear ruido mediático, a diferencia de los portavoces de Podemos. Santiago, como Garzón, está al frente de organizaciones donde el sentir mayoritario es contrario al envío de armas, a la espiral belicista y al papel que pueda jugar la OTAN -cuya oposición está en la raíz misma del nacimiento de IU-. Aunque su afinidad con Yolanda Díaz sea mucho mayor que la de la dirección de Podemos, habrá que ver si una escalada bélica no acaba tensionando de forma definitiva a las militancias de estas dos organizaciones.







