
ESPECIAL Presidencia Española de la UE/ Doménec Ruiz Devesa
Vicepresidente de la Unión de los Federalistas Europeos y eurodiputado del PSOE

El pasado 15 de junio de 2023, el presidente del Gobierno presentó en Madrid las prioridades de la presidencia española del Consejo de la Unión Europea que arranca el primero de julio. Pedro Sánchez dijo que nuestro país asume este reto “con un profundo sentimiento de gratitud y responsabilidad (…) Europa fue nuestra puerta a la modernidad y será el camino que nos conduzca a un mejor futuro”.
En efecto, el compromiso de España con la integración europea empieza incluso antes de nuestra Guerra Civil, con el Memorando de Valencia de 1931 promovido por el Ateneo Mercantil, pero también el del socialismo democrático. Tras la Segunda Guerra Mundial, Salvador de Madariaga, el socialista Indalecio Prieto, y el Lehendakari Aguirre, desde el exilio antifranquista, participan en el Congreso de La Haya en 1948. En 1949 se funda el Consejo Federal Español del Movimiento Europeo. Se incorporó como vicepresidente un predecesor de Pedro Sánchez en la secretaría general del Partido Socialista Obrero Español (PSOE), Rodolfo Llopis. El PSOE, desde el exilio, se declara partidario de constituir “Los Estados Unidos de Europa”.
En 1962, se reúne el Congreso del Movimiento Europeo en Munich, reuniéndose por primera vez la oposición a Franco del interior y la del exilio. En el famoso “contubernio” se traza un plan para España que se cumplirá inexorablemente en las décadas venideras: democracia y Europa, como dos caras de la misma moneda. Las Comunidades Europeas entretanto rechazan la aproximación de la España franquista, poniendo como condición para la adhesión precisamente la recuperación de las libertades.
En 1985, se firma el Tratado de adhesión de España, bajo el gobierno socialista de Felipe González, y Portugal, que se concreta el 1 de enero de 1986. En 1989 España preside por primera vez el Consejo de la Comunidad Europea y el socialista español Enrique Barón es elegido presidente del Parlamento Europeo. En 1991, González asegura la creación de la Política de Cohesión para asegurar la convergencia económica y social. En 1993, el mismo presidente incluye en el Tratado de Maastricht la ciudadanía europea. En 1995, el socialista español vuelve a presidir el Consejo de la UE. Bajo su semestre se firma con Bill Clinton la Nueva Agenda Transatlántica.
Con la victoria electoral de Rodríguez Zapatero en 2004, la primera decisión que toma su Consejo de Ministros es convocar el referendo sobre la Constitución Europea, que resulta exitoso Ese mismo año Josep Borrell es elegido presidente del Parlamento Europeo, y Joaquín Almunia, a la sazón exsecretario general del PSOE, es nombrado comisario de Asuntos Económicos y Monetarios. En 2010 España vuelve a presidir el Consejo de la UE en el peor momento posible, el de la crisis del euro.
«De las próximas elecciones dependerá frenar la ola de gobiernos europeos con apoyo o participación de partidos de ultraderecha contrarios al propio proceso de integración europea»
El mandato del socialista Pedro Sánchez arranca en 2018 con la moción de censura. Nombra a Josep Borrell Ministro de Asuntos Exteriores, Unión Europea (nueva denominación), y Cooperación. En 2019, en su discurso ante el pleno del Parlamento Europeo, el tercer presidente socialista español de la democracia reclama una “Europa federal”. Con la llegada de la pandemia del coronavirus en el invierno de 2020, Pedro Sánchez propone un “nuevo Plan Marshall para Europa”, que se concreta pocos meses después en el Plan de Recuperación para Europa de 750.000 millones de euros, y la primera emisión de deuda europea para financiar transferencias. España obtiene 70.000 millones en subvenciones y otros tantos en préstamos. En paralelo, los eurodiputados socialistas españoles proponen el lanzamiento de la unión sanitaria, que se materializará con el plan de compra conjunta de vacunas. Finalmente, Europa asume la propuesta ibérica de poner un tope al precio del gas para controlar la subida del precio de la electricidad derivado de la invasión rusa de Ucrania. España, además, apoya decididamente todas las iniciativas de Josep Borrell, como Alto Representante de la Unión Europea para la Política Exterior y de Seguridad: diez paquetes sanciones, apoyo financiero y armamentístico a Ucrania, misión de formación militar para las fuerzas armadas ucranianas, y creación de la Capacidad de Despliegue Rápido.
Con este acervo y en estas condiciones, asume el gobierno de Pedro Sánchez la presidencia del Consejo de la Unión, a un año de las elecciones europeas, pero también con unas elecciones generales convocadas para el 23 de julio de 2023. Lo que significa que también se somete a la consideración de los electores no solamente su gestión de la legislatura que concluye y su programa para los próximos cuatro años, sino también (verosímilmente) las prioridades de la presidencia española: culminación de la unión bancaria y de los mercados de capital, transición ecológica (paquetes hidrógeno y gas), autonomía estratégica abierta, impulso a la relación con América Latina, consolidación del pilar social, reforma del Pacto de Estabilidad y Crecimiento, consolidación del Plan de Recuperación con carácter permanente, conclusión del Pacto Migratorio, y revisión del Marco Financiero Plurianual. Todo ello sin descuidar los expedientes institucionales: nueva distribución de escaños para las elecciones europeas (potencialmente dos más para España) y listas transnacionales, Convención y reforma de los Tratados, y derecho de investigación del Parlamento Europeo.
Pero también de esta votación dependerá frenar la ola de gobiernos europeos con apoyo o participación de partidos de ultraderecha contrarios al propio proceso de integración europea, no digamos ya en clave federal, y que van aumentando su presencia en el Consejo de la Unión (Suecia, Italia, Finlandia).






