P.P.
En Italia, la segunda ronda de las elecciones municipales, celebradas entre el pasado domingo y este lunes, ha acontecido según lo esperado y sin apenas sorpresas. A los comicios estaban llamados a votar una cuarta parte de los ciudadanos, que han decidido quién administrará el ayuntamiento de 65 ciudades: Roma, Turín, Nápoles, Milán y Bolonia, entre ellas.
El Partido Democrático (PD) ha dominado de manera contundente en Roma y Turín, lo que se une a los triunfos de la parte progresista en Nápoles, Milán y Bolonia. Estos resultados afianzan, todavía más, al bloque de centroizquierda italiano y detienen el progreso de las fuerzas políticas de ultraderecha (la Liga Norte y los Hermanos de Italia).
En la capital ha ganado el exministro de Economía y expresidente de la Comisión de Asuntos Económicos de la Eurocámara, Roberto Gualtieri. Un político moderado que se disputaba el puesto con el abogado y candidato de Hermanos de Italia Enrico Michetti, quien además contaba con el apoyo de Forza Italia liderada por Silvio Berlusconi y de la Liga de Mateo Salvini.
La derrota del centroderecha fue la constatación de un desastre anunciado y es que hace unos días se filtraron unos audios del propio Michetti en los que criticaba a la comunidad judía, a migrantes y al papa Francisco. La manifestación antivacunas y los estragos causados por los neofascistas en los días previos a las elecciones tampoco contribuyeron a lograr el voto de los italianos.
Lo que no esperaban los progresistas era que el candidato del PD, Stefano Russo, se impusiese en Turín frente a la derecha de Paolo Damilano, considerado como favorito por las encuestas, por una amplia diferencia de en torno a veinte puntos. Esta holgada victoria ha permitido al Partido Democrático evitar un pacto con el Movimiento 5 Estrellas (M5S) que, hasta la fecha, dirigía las alcaldías de Roma y Turín.
Este segundo asalto en los comicios municipales ha dejado una escasísima participación, de un 44,25%, según datos proporcionados por el Ministerio del Interior. De cualquier modo, este ha sido el último gran examen para la política italiana antes de que se celebren las próximas elecciones generales, previstas para antes del 28 de mayo de 2023.







